Comienza la cuenta atrás para el Carnaval y este año la tradición cambia de rumbo. En lugar de enterrar la sardina el miércoles, la propuesta es celebrar el martes al más puro estilo de Nueva Orleans, con su emblemático Mardi Gras, sus legendarios po’boys y uno de los dulces más icónicos de estas fechas: los beignets.
Para vivir esta experiencia no hace falta cruzar el Atlántico, basta con atravesar la M-30 y acercarse a Gulah (Arturo Soria, 198. Madrid), el local pionero en traer a la capital los auténticos po’boys, los famosos entrepanes cargados de sabor y espíritu jazzístico. Con un total de diez recetas para elegir, la carta combina tradición y guiños locales: desde los Jazz Balls, rellenos de albóndigas de la nonna con salsa de tomate casera y mozzarella; el Vodoo Veggy, con seta ostra crujiente, lechuga, tomate y una picante salsa remoulade; el Philly Cheesesteak; hasta el más castizo Chulapoh’Boy, con calamares.
El broche dulce lo ponen los beignets, preparados en exclusiva como regalo de Carnaval para los clientes. Esta masa frita, similar a un buñuelo y cubierta de azúcar glass, es el postre oficial del Mardi Gras y simboliza la indulgencia previa al ayuno religioso.
La celebración se completa con una cuidada ambientación: un elegante local inspirado en las casas de Bourbon Street, jazz sonando de fondo y el reparto de los míticos collares de cuentas de colores que desde hace décadas acompañan esta fiesta. Un Mardi Gras en pleno Madrid para celebrar el Carnaval con sabor, música y espíritu de Nueva Orleans.






