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Familia Torres propone un viaje enológico, desde el Penedès hasta Chile, en una cata exclusiva en la BWW


Un recorrido por los vinos más emblemáticos de la cuarta y quinta generación, que muestran cómo el legado familiar evoluciona desde el respeto y la innovación

Familia Torres ha ofrecido un auténtico recorrido enológico por territorios y generaciones de la familia bodeguera, desde el Penedès hasta Chile, en una cata celebrada ayer martes 3 de febrero en el marco de Barcelona Wine Week. Mireia Torres, directora de Innovación y Sostenibilidad de Familia Torres y miembro de la quinta generación, junto con el sommelier de la bodega Sergi Castro, han presentado una cuidada selección de vinos emblemáticos elaborados por la cuarta y la quinta generación y que reflejan, desde la diversidad, el peso de la tradición familiar y la vocación de innovar para seguir haciendo avanzar el legado.

Para Mireia Torres, ‘Llevar el apellido Torres no es un privilegio, es una responsabilidad compartida entre generaciones: honrar lo que hemos recibido y transformarlo para que siga teniendo sentido en el mundo que viene.’ Y ha recalcado: ‘Esa responsabilidad pasa por proteger el entorno y a todas las personas que hacen posible nuestros vinos; si se nos recuerda por ese cuidado, habremos sido fieles al espíritu que ha unido a todas las generaciones de la familia.’                                          

Vinos que muestran la evolución del legado familiar

La cata se ha iniciado en el valle de Salnés, Rías Baixas, con Blanco Granito 2023. Para crear este gran albariño, la quinta generación encontró la inspiración en los antiguos lagares romanos de granito de la zona. Retomando ese legado, y a partir de la uva del viñedo amurallado de 6 ha que rodea el Pazo Torre Penelas, Miquel i Mireia Torres decidieron fermentar y criar el vino en depósitos ovoides de granito gallego, reforzando así su identidad, frescura y capacidad de guarda.

A continuación, desde la Conca de Barberà, Milmanda 2022 ha mostrado cómo un joven Miguel A. Torres, cuarta generación, apostó ya en los años setenta por viñedos propios en enclaves excepcionales para elaborar grandes vinos. La finca de Milmanda pasó a manos de la familia, que, convencida del extraordinario potencial de este paraje, inició la plantación de chardonnay. Con los años, y fruto de un trabajo minucioso en viñedo y bodega, la combinación de finura, volumen y expresión aromática de Milmanda lo ha consolidado como uno de los grandes blancos de referencia del país.

El viaje ha dado entonces un salto al hemisferio sur, hasta pocos kilómetros del océano Pacífico, con Escaleras de Empedrado 2018, uno de los proyectos más singulares de la familia en Chile. Este 100% pinot noir de producción muy limitada, procedente del primer viñedo del país plantado en terrazas de pizarra, refleja la visión pionera de la cuarta generación, que se estableció en el país como primera bodega extranjera en 1979, y la determinación de la quinta generación por crear vinos únicos y distintivos en el país andino.

De vuelta a Cataluña, Mas de la Rosa 2021 ha acercado a los asistentes uno de los proyectos más personales de la quinta generación. En la búsqueda de un enclave singular en el Priorat donde elaborar un vino excepcional, Miquel Torres se enamoró de esta viña la primera vez que la vio: cariñenas y garnachas en vaso, de más de 80 años, dispuestas ante él como un auténtico anfiteatro natural. Elaborado con extracciones muy suaves y una crianza que respeta al máximo el carácter del terruño, Mas de la Rosa es un vino de gran finura que expresa con la máxima pureza el viñedo del que procede.

El recorrido ha continuado con Pago del Cielo 2020, considerado la máxima expresión de las viñas más preciadas que la familia cultiva en Ribera del Duero: El Obispo y Las Tenadas. Este vino, impulsado por la quinta generación, subraya la voluntad de consolidar proyectos con identidad propia en las principales zonas vitivinícolas de la península, explorando nuevas maneras de expresar la tinto fino (tempranillo) sin perder de vista la elegancia y el equilibrio que caracterizan el estilo de Familia Torres.

Desde allí, la cata ha regresado al Penedès para presentar Jean Leon Vinya Le Havre 2021, un vino que enlaza el legado del santanderino Ceferino Carrión (Jean Leon) con la continuidad y el compromiso adquiridos por Familia Torres desde que el bodeguero les confió su proyecto en 1994. Mireia Torres, directora de esta pequeña bodega del Penedès, ha explicado cómo este vino de finca de cabernet sauvignon y cabernet franc rinde homenaje al espíritu pionero de Jean Leon, manteniendo un estilo elegante y clásico, fiel al origen y a la visión de su fundador.

Todavía desde el corazón del Penedès, Mas La Plana 2019 ha puesto de manifiesto el diálogo entre la tercera y la cuarta generación. Nacido del inconformismo de un jovencísimo Miguel A. Torres, que en los años sesenta se decidió a plantar cabernet sauvignon en la finca de Mas La Plana desafiando las convenciones e incluso las dudas de su propio padre, Miguel Torres Carbó. Mas La Plana revolucionó el panorama vitivinícola español en 1979, al imponerse en una cata a ciegas en París a algunos de los grandes vinos del mundo, y se ha convertido en un icono internacional por su profundidad, carácter y capacidad de guarda.   

Al cerrar la cata con Grans Muralles 2020, a los pies de las montañas de Prades, Familia Torres ha querido reivindicar el sentido más profundo de su legado. Este vino, nacido junto a las antiguas murallas del monasterio de Poblet, representa el proyecto intergeneracional de recuperación de variedades ancestrales iniciado en los años ochenta por Miguel A. Torres e impulsado hoy con fuerza por la quinta generación. Grans Muralles es un gran vino mediterráneo que incorpora en su cupaje de cariñena, garnacha y monastrell, las variedades prefiloxéricas garró y querol y que, añada tras añada, escribe un nuevo capítulo de esta historia construida y compartida entre generaciones.