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Garofalo celebra el Día de la Carbonara ‘echándole huevos’ durante todo abril en los mejores puestos de mercado y restaurante


“Échale huevos” es una acción gastronómica rompedora que revoluciona el gran clásico italiano. Desde el 6 de abril y hasta finales se podrá saborear en distintos puestos de mercados y en el restaurante Noi

La carbonara es, probablemente, una de las recetas italianas más replicadas —y también más malinterpretadas— fuera de Italia. Sin embargo, más allá de sus ingredientes, existe un elemento que define su identidad: la técnica. En concreto, la carbocrema, esa emulsión que se construye fuera del fuego a partir de yema, queso y el calor residual de la pasta.

 A partir de esta premisa, Garofalo propone una acción gastronómica con motivo del Día de la Carbonara (6 de abril): “Échale Huevos”, invita a romper las reglas… respetando la técnica.

 La propuesta reúne a tres creadores de contenido foodies —Sabino Sanseverino (@cookinconelsabi), Julián Alonso (@mascandochapas) y Carlos Gómez (@charlito_cooks) — junto al chef y embajador de la marca Gianni Pinto (Restaurante Noi, Madrid), en un ejercicio común: reinterpretar la carbonara desde su propio universo culinario.

 El punto de partida es compartido: pasta Garofalo, cocción al dente y respeto por la tecnica. A partir de ahí, cada receta se desplaza hacia un territorio distinto.

 Cuatro versiones, cuatro enfoques para el público

En Beata Pasta Smart (Santiago Bernabéu), Sabino Sanseverino ( @cookinconelsabi),  desarrolla unos Linguine con una carbonara de perfil técnico y profundamente umami, construida en torno al carabinero, trabajado en diferentes extracciones: grasa, reducción y deshidratado. La papada ibérica aporta el contrapunto graso y conecta con el código clásico.

 En Gustoo (Mercado de San Antón), Julián Alonso (@mascandochapas) propone una lectura más libre, donde la carbonara se cruza con registros asiáticos: Spaghetti con carbocrema al kimchi y un tartar de atún rojo marinado en kombu, en un formato pensado para consumo informal.

 En Fratelli di Latte (Mercado de Ibiza), Carlos Gómez (@charlito_cooks) opta por una aproximación más cercana al producto español, integrando morcilla de cebolla en la emulsión junto a queso de oveja curado. El resultado es una carbonara de perfil intenso, donde la grasa se convierte en elemento estructural del plato.

 Por su parte, Gianni Pinto, desde el restaurante Noi (1 Sol Repsol y recomendado en la Guía Michelin), propone una versión que se aleja deliberadamente de la tradición. 

Sus Spaghetti Garofalo a la brasa con carbonara de carabinero introducen una secuencia técnica poco habitual, donde cada paso aporta una nueva dimensión al plato. La pasta pasa de la cocción a una primera mantecatura en caliente con mantequilla de carabinero, antes de incorporarse a la brasa, donde adquiere un matiz ahumado inesperado. El proceso se completa con una segunda mantecatura en frío, en la que se integra una emulsión de huevo, yema, Parmigiano Reggiano y Pecorino Romano, logrando una textura sedosa y aterciopelada. El plato se termina con un polvo de tomate y carabinero que intensifica el sabor, y se acompaña de una brocheta de carabinero y albahaca, dando como resultado una receta sorprendente, altamente técnica y profundamente innovadora. 

De la teoría al plato

Las cuatro recetas podrán probarse durante todo el mes de abril en los distintos espacios participantes: Beata Pasta Smart – Bernabeu(Puerta 54), Fratelli di Latte – Mercado de Ibiza y Gustoo – Mercado de San Antón (Calle augusto Figueroa nº24 planta 2 puesto 21), además del Restaurante Noi (C/Recoletos, 6 – Madrid).

 Más que una reinterpretación puntual, la propuesta funciona como un ejercicio práctico sobre la carbonara contemporánea: qué se puede cambiar, qué debe permanecer y hasta dónde puede desplazarse una receta sin perder su identidad.

 La técnica como punto de partida

Si hay un elemento común en todas las versiones es la insistencia en la técnica.

La carbonara, en este contexto, deja de ser una lista de ingredientes para convertirse en un proceso: temperatura, emulsión y equilibrio. 

Una forma de recordar que, incluso cuando se rompen las reglas, hay algo que no cambia: cómo se hace.