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Estos 4 gestos deshidratan tu piel, palabra de especialista en estética facial avanzada

Abigail Arduan, directora de los Centros de estética Arduan, identifica los gestos más comunes de las rutinas de belleza que, sin quererlo, están deshidratando tu piel

Pese a invertir en cosméticos de última generación y seguir rutinas cada vez más completas, muchas veces el verdadero origen de una piel apagada, tirante o sin vida está en los pequeños gestos del día a día. Hábitos tan cotidianos como la forma en la que limpiamos el rostro, lo que bebemos o incluso la temperatura del agua con la que nos limpiamos el rostro pueden estar deshidratando la piel sin que seamos conscientes de ello.

Abigail Arduan, especialista en estética facial avanzada y directora de los centros Arduan identifica estos errores para mantener una piel sana, luminosa y equilibrada. Te presentamos los gestos más comunes que deshidratan la piel… y que conviene revisar cuanto antes.

·         No limpiar la piel correctamente ni de forma adecuada

Se podría decir que es el error principal y de los más comunes y más perjudiciales para la hidratación de la piel.

Una piel mal limpiada no puede retener la hidratación correctamente, pero una limpieza con productos inadecuados también compromete su barrera protectora”, explica Abigail Arduan, especialista en estética facial avanzada. “La clave está en usar fórmulas suaves, respetuosas y adaptadas a cada piel, que limpien sin agredir ni resecar”.

Saltarse la limpieza facial, especialmente por la noche, impide eliminar restos de maquillaje, contaminación y sebo, lo que afecta directamente a la función barrera de la piel. Por otro lado, utilizar limpiadores no adaptados al tipo de piel puede provocar tirantez, irritación y pérdida de agua

 En este sentido, la experta apunta que, “una limpieza correcta, realizada mañana y noche con un producto adecuado a tu tipo de piel, es la base para que la piel se mantenga hidratada y receptiva. Si la piel no está bien limpia o se utilizan fórmulas inadecuadas, ningún tratamiento posterior va a funcionar al cien por cien”.

·         Beber poca agua y abusar de bebidas deshidratantes

Solemos pensar que la hidratación de la piel solo depende de los cosméticos que le aplicamos, sin embargo, empieza desde el interior. Beber poca agua de forma habitual, unido al consumo frecuente de café, alcohol o bebidas azucaradas, favorece la deshidratación cutánea y se traduce en una piel apagada, con sensación de tirantez y mayor tendencia a las arrugas.

“La piel es uno de los primeros órganos en reflejar la falta de hidratación interna y es que, cuando el cuerpo no recibe suficiente agua, prioriza funciones vitales y la piel queda en segundo plano”, señala Abigail Arduan. Mantener una hidratación adecuada y constante es fundamental para que la piel conserve su elasticidad, luminosidad y capacidad de regeneración.

·         Exfoliar la piel con demasiada frecuencia

Como todo, la exfoliación es un paso beneficioso cuando se realiza correctamente, pero hacerla en exceso es uno de los gestos que más deshidratan la piel. Exfoliar demasiado elimina no solo células muertas, sino también los lípidos naturales que protegen la barrera cutánea.

Muchas personas confunden exfoliar con limpiar mejor, y eso es un grave error”, advierte Abigail Arduan.

A ello añade, “la exfoliación no es un paso universal ni igual para todas las pieles. Existen exfoliantes de uso diario, formulados para renovar la piel de forma suave, y otros más intensivos que deben aplicarse solo una o dos veces por semana. El problema aparece cuando se utilizan sin criterio o sin conocer realmente las necesidades de la piel”.

Por ello, la especialista insiste en la importancia de una valoración profesional, ya que exfoliar en exceso o con el producto incorrecto puede dañar la barrera cutánea y provocar deshidratación, sensibilidad e irritación. “Cada piel necesita un ritmo distinto, y respetarlo es clave para mantenerla sana e hidratada”.

·         Usar agua muy caliente al lavar el rostro o ducharse

El uso habitual de agua muy caliente es otro gesto cotidiano que contribuye silenciosamente a la deshidratación de la piel. Las altas temperaturas arrastran los aceites naturales que mantienen la piel protegida y favorecen la pérdida de agua, especialmente en rostro y cuerpo.

El agua caliente puede resultar agradable, pero a nivel cutáneo es muy agresiva”, explica Arduan. “Debilita la barrera protectora y deja la piel más vulnerable, seca y tirante”. Con el tiempo, este hábito puede agravar problemas como la sensibilidad, la descamación o la pérdida de elasticidad. Optar por agua templada y reducir la duración de la ducha o la limpieza facial ayuda a preservar la hidratación natural de la piel y su equilibrio.