Cada vez más españoles incorporan tratamientos de belleza y bienestar a sus escapadas, haciendo que las reservas realizadas en el extranjero crecieran un 19,7% durante el primer semestre de 2026
Hubo un tiempo en el que las vacaciones empezaban varios días antes de subir al avión. Una cita en la peluquería, otra para la manicura, la depilación de última hora y hasta algún tratamiento facial para llegar al destino radiante. Y aunque, por supuesto, este ritual sigue siendo sagrado para muchos, el nuevo estudio de Treatwell, la mayor plataforma de reservas de belleza y bienestar de Europa, revela que está empezando a cambiar.
Cada vez más personas ya no entienden el autocuidado como algo que hay que hacer antes de viajar, sino como una experiencia más de las vacaciones. Igual que se reserva un masaje en un hotel, una cena especial o una excursión, los tratamientos de belleza y bienestar empiezan a formar parte del propio viaje.
Durante el primer semestre de 2026, las reservas realizadas por españoles en establecimientos de belleza y bienestar en el extranjero crecieron un 19,7% respecto al mismo periodo del año anterior. Además, lejos de buscar únicamente tratamientos exprés, los españoles optan por experiencias de mayor valor cuando viajan: el importe medio de los tratamientos que reservan durante sus vacaciones en el extranjero es un 63,6% superior al de los que contratan en España.
Sin embargo, este cambio de hábitos no solo se observa entre los viajeros españoles. También quienes visitan nuestro país incorporan cada vez más el bienestar a sus vacaciones. De hecho, España es el segundo destino favorito de los británicos, por ejemplo, para reservar tratamientos de belleza y bienestar (23%), solo por detrás de Italia (25%). Un dato que consolida al país como uno de los principales destinos europeos para quienes aprovechan el tiempo libre para cuidarse.
Del head spa al láser: así se dibuja el nuevo mapa de la belleza en Europa
No cabe duda de que hoy la conversación sobre cuidado personal es mucho más amplia que hace unos años. Los clásicos siguen marcando la temporada -las pedicuras, manicuras, coloraciones capilares, servicios de peluquería, depilación, masajes y tratamientos faciales son los tratamientos que más crecen durante el verano en Europa-, pero comparten protagonismo con una nueva generación de experiencias centradas en el bienestar.
El mejor ejemplo es el head spa, que se consolida como el servicio de peluquería con mayor crecimiento en Europa (32,7%). A él se suman tratamientos que hasta hace poco ocupaban un nicho mucho más especializado, como reiki (+16%), tanques de flotación (+10,5%), HIFU facial (+9,3%), baño turco (+8,2%) o drenaje linfático (+7,5%), reflejando un interés creciente por combinar belleza, relajación y bienestar en una misma experiencia.
También evoluciona la forma de entender el cuidado de la piel. Los tratamientos clínicos no invasivos continúan ganando protagonismo poco a poco, con un crecimiento interanual del 2,5%, mientras que los tratamientos faciales tradicionales descienden ligeramente (1,5%). Entre las técnicas no invasivas, destacan especialmente los tratamientos láser para el rejuvenecimiento de la piel, cuya demanda se dispara un 85,1%, convirtiéndose en uno de los grandes protagonistas de la nueva belleza europea.
El inicio del verano sigue marcando las citas en los salones de belleza
Aunque cada vez más usuarios reservan durante sus vacaciones, los meses previos al descanso siguen concentrando una intensa actividad. De acuerdo con los datos de Treatwell, en Europa, el ejemplo más llamativo se produjo el 26 de mayo, una jornada que registró 36.770 reservas de manicura y 11.395 de depilación, convirtiéndose en uno de los días de mayor demanda para estos tratamientos.
En España también se percibe ese impulso estacional. Durante junio, las reservas aumentaron un 7,7% respecto a mayo y el número de usuarios que reservaron tratamientos para realizarse durante junio y la primera quincena de julio fue un 6,2% superior al registrado en el mismo periodo del año anterior.
No obstante, si algo caracteriza a los españoles es que, incluso cuando se trata de autocuidado, dejan margen para la improvisación. Aunque, de media, las reservas las realizan con aproximadamente una semana de antelación, 1 de cada 3 usuarios decide reservar con menos de 24 horas de margen y un 19,5% lo hace entre uno y tres días antes.
Las ciudades donde menor antelación se registra en las reservas son Barcelona, donde las reservas se realizan de media con apenas 3,6 días de antelación, seguida de Madrid (4,6 días) y A Coruña (5,5 días). Barcelona y Madrid figuran, además, entre las 10 ciudades europeas donde menos tiempo transcurre entre la reserva y el tratamiento.
"Durante años asociamos los tratamientos de belleza a una lista de cosas que hacer antes de irnos de vacaciones. Sin embargo, los datos muestran que esa relación está cambiando: los españoles también disfrutan de cuidarse durante el viaje y no siempre necesitan planificarlo con semanas de antelación", afirma Antonio Núñez, Country Manager de España en Treatwell. "La espontaneidad forma parte del verano, y nuestro objetivo es que reservar un tratamiento sea tan sencillo, flexible y accesible como decidir cualquier otro plan de ocio".
Reservar entre reuniones... o desde la tumbona
Más de la mitad de las reservas (51,1%) de los españoles se realizan durante el horario laboral, aunque España es, paradójicamente, el país europeo donde menos citas se reservan mientras se trabaja.
El viernes es el día favorito para reservar (19,8%), especialmente en torno a las 10:00 de la mañana, seguido muy de cerca por los martes (18,3%) y los jueves (18,1%). Sin embargo, la cita se disfruta preferentemente por la tarde, cuando termina la jornada y comienza el momento de desconexión.
Estos hábitos reflejan una nueva forma de entender el cuidado personal: ya no es solo algo que se prepara antes de una escapada, sino una experiencia que acompaña al verano. Entre una visita turística, una comida especial o una tarde de descanso, la belleza encuentra cada vez más su propio espacio dentro de la rutina vacacional.


