• Tradición, misticismo, sabor y naturaleza se combinan en uno de los estados más vibrantes de México • Un viaje a Veracruz es una experiencia que va de la cultura a la aventura
El estado mexicano de Veracruz ha sido uno de los grandes protagonistas en la última edición de FITUR, mostrando al público internacional todo el atractivo turístico que lo convierte en un destino en plena tendencia. La participación de Veracruz se enmarca, además, en un contexto especialmente relevante: México ha sido el país invitado en esta edición de FITUR, convirtiéndose en el gran foco de atención de la feria y reforzando la visibilidad internacional de destinos como Veracruz, que destaca por su diversidad y autenticidad.
A través de una puesta en escena dinámica y visual, Veracruz pone en valor su enorme riqueza cultural: música, danzas tradicionales, folclore y una herencia histórica viva que se combina con la hospitalidad de su gente. Y es que, quien llega a Veracruz descubre, desde el primer momento, un territorio marcado por una fuerte identidad. La música y el baile forman parte del paisaje cotidiano: el son jarocho, los trajes tradicionales, las celebraciones populares y el ambiente festivo llenan plazas, calles y escenarios naturales. La cultura no se muestra como algo estático, sino como una expresión viva que acompaña al visitante y lo invita a formar parte de ella.
El viaje continúa a través de los sabores. Veracruz es sinónimo de una gastronomía rica, mestiza y profundamente ligada a su tierra. El café veracruzano, reconocido por su intensidad y aroma, se convierte en un ritual cotidiano, una pausa necesaria para disfrutar del entorno y recargar energía. Junto a él, las recetas tradicionales, contundentes, llenas de carácter y elaboradas con productos locales, reflejan la historia, la diversidad y el mestizaje que definen al estado. Comer en Veracruz es conocer su pasado y su presente, sentarse a la mesa con su gente y entender su forma de vivir.
Veracruz también seduce por su profunda tradición mística, heredera de antiguas culturas indígenas y rituales ancestrales que aún laten en su territorio. Desde la espiritualidad totonaca hasta las prácticas de sanación y conexión con la naturaleza, el estado ofrece una dimensión intangible que convierte cada visita en una experiencia transformadora.
Veracruz también es naturaleza en estado puro.
Su geografía ofrece una diversidad poco común: playas abiertas al Golfo de México, selvas, montañas, ríos y paisajes verdes que invitan tanto al descanso como a la aventura. Para quienes buscan emociones fuertes, el estado ofrece experiencias como el rafting en ríos caudalosos, una forma única de recorrer el territorio desde dentro, sintiendo la fuerza del agua y la conexión con el entorno natural. Para otros, el simple contacto con el paisaje, el sonido del mar o la tranquilidad de los espacios naturales se convierte en el verdadero lujo del viaje.
Este equilibrio entre cultura, gastronomía y naturaleza define a Veracruz como un destino completo, capaz de adaptarse a distintos perfiles de viajeros. Desde quienes buscan experiencias culturales y tradicionales, hasta los amantes del turismo activo, pasando por aquellos que desean desconectar y dejarse llevar por el ritmo pausado y acogedor del lugar.
En este contexto, el secretario de turismo, Igor Rojí ha señalado que “Veracruz es un estado que se vive con todos los sentidos. Nuestra cultura, nuestra gastronomía y nuestra naturaleza son una invitación permanente a descubrir un destino auténtico, lleno de energía y experiencias inolvidables. Quien nos visita encuentra un destino auténtico, cercano y lleno de experiencias que se quedan en la memoria”.
Con su paso por FITUR, Veracruz refuerza su posicionamiento internacional y lanza un mensaje claro al mercado turístico global: el estado está de moda y se consolida como un destino imprescindible para quienes buscan la esencia, el sabor y la aventura de México.










