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El sector primario retrocede en el uso de la factura electrónica durante el primer año de la pandemia

Si el sector primario registró en 2019 un notable progreso en la implantación y el uso de la factura electrónica, 2020 fue, en cambio, un año de fuerte retroceso en el uso de esta solución tecnológica. Así lo confirma el “Estudio comparativo del uso de la factura electrónica en España” publicado por SERES, compañía pionera y especialista en Intercambio Electrónico seguro de Documentos, en el que realiza un análisis de la evolución del uso de la factura electrónica en las distintas Comunidades Autónomas y sectores de actividad en España en 2020.

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Concretamente, el informe revela que el sector agrupado en torno a las actividades de agricultura y ganadería representó apenas el 1,02 % de las empresas emisoras de facturas electrónicas en España en 2020 y el 1,33 % de las entidades receptoras. A estos sectores les corresponde, así, el 0,45 % de todas las facturas electrónicas emitidas a lo largo del año pasado y el 0,53 % de las facturas recibidas.

El sector de la pesca, por su parte, agrupó tan solo al 0,13 % de las empresas emisoras a nivel nacional y al 0,18 % de las receptoras, suponiendo así el 0,01 % de todos los documentos emitidos en 2020 y también el 0,01 % de los recibidos.

De ese modo, el sector primario registra un notable retroceso en el uso de esta solución tecnológica respecto a 2019, año en el que agrupó al 3,66 % de las empresas emisoras y al 3,64% de las receptoras, con un fuerte incremento respecto al año anterior.

En palabras de Alberto Redondo, director de Marketing & Mass Market de SERES: “El retroceso registrado en 2020 refleja claramente el impacto de la pandemia sobre el sector primario; una situación que detuvo momentáneamente la transformación que había emprendido el sector en el ámbito de la facturación digital. No obstante, una vez superado el impacto inicial, el sector vuelve a tener la oportunidad de avanzar en todos los campos de la digitalización, la sostenibilidad y la eficiencia, y en los que la factura electrónica constituye un recurso especialmente valioso”.

Datos nacionales

A nivel nacional, el Estudio refleja que el volumen total de facturas electrónicas emitidas en España en 2020 (sumando los ámbitos B2B, B2G y B2C) ascendió a 240.731.047, lo que supone un incremento del 16,60 % con respecto a 2019 y 34.266.994 facturas electrónicas más. La Comunidad de Madrid registró el mayor volumen de emisión de facturas electrónicas con el 36,81 % del total, seguida de Cataluña con el 27,27 % y Andalucía con el 10,54 %.

El uso de la factura electrónica en 2020 permitió el ahorro de más de 1.868 millones euros en costes de gestión y evitó un uso de papel equivalente a 12.960 pinos, ahorrando además un tiempo en horas de trabajo equivalente a 515 años laborables.

El sector servicios encabeza el uso de la factura electrónica con el 61,78 % de los documentos emitidos y el 77,17 % de los recibidos, representando el 55,88 % de las empresas emisoras y el 58,52 % de las receptoras. En segundo lugar, se encuentra la industria, con el 27,81 % de los documentos emitidos y el 28,07 % de los recibidos. Este sector comprende al 41,80 % de las empresas emisoras y al 36,68 % de las receptoras. En el sector primario se encuentra en último lugar, representando el 0,46 % de los documentos emitidos y el 0,54 % de los documentos recibidos. Tan solo un 1,19 % de las empresas emisoras y un 1,57 % de las empresas receptoras de facturas electrónicas pertenecen a este sector.

La pequeña empresa lidera el uso de la factura electrónica con el 34,78 % de las emisiones totales y el 32,09 % de las recepciones. La mediana empresa, por su parte, representa el 34,02 % de las emisiones de e-facturas y el 25,11 % de las recepciones. Le sigue la gran empresa con el 15,78 % de las emisiones y el 13,65 % de las recepciones, mientras que la microempresa emite el 15,42 % de las facturas y destaca por recibir el 29,15 % del total.