Determinados limpiadores funcionan con tensioactivos que pueden ser demasiado potentes para algunas pieles
Para aquellas pieles sensibles, determinados pasos de la rutina de cuidado se pueden volver un auténtico suplicio. Pieles con rosácea o que son, simplemente, más reactivas, no toleran muchos activos fuertes, por muy de moda que estén, o se enrojecen a la primera de cambio. Uno de los pasos más sencillos y del que no se puede prescindir es la limpieza y, a veces, hasta esto resulta molesto. “La mayoría de los limpiadores funcionan con tensioactivos que producen esa espuma que ayuda a retirar la suciedad de manera eficaz. Lo que ocurre es que esos tensioactivos en pieles sensibles o debilitadas tienden a incrementar esa sensación de molestia. Para ello, recomendamos siempre limpiadores sin tensioactivos fuertes, capaces de hacer espuma a partir de otras fuentes naturales mucho más gentiles con la piel”, apostilla Raquel González, cosmetóloga y creadora de Byoode.
¿Por qué irritan la mayoría de los limpiadores?
No suele pasar, pero sí se aprecia en las pieles más sensibles, y esto viene de que “en los limpiadores faciales, los tensioactivos son las sustancias que permiten que el agua arrastre la grasa y la suciedad. Los más comunes durante años han sido los sulfatos y los jabones tradicionales, que limpian en profundidad, pero también eliminan parte de las grasas naturales que protegen la piel, debilitando su función barrera”, detalla Mireia Fernández, directora dermocosmética de Perricone MD.
“En una piel sensible, esto provoca que la barrera se debilite, el pH se altere y aparezcan irritaciones que se traducen en picor y enrojecimiento”, suma la directora dermocosmética de Boutijour, Patricia Garín. Por eso muchos limpiadores de última generación evitan estos tensioactivos que pueden resultar agresivos a determinadas personas y, en su lugar, “acuden a otros tensioactivos más suaves, que limpian sin que la piel se debilite. Funcionan diferente a los detergentes tradicionales y respetan mejor la barrera cutánea”, defiende Irene Serrano, directora dermocosmética de Dermalogica.
Las legumbres, no solo en tu menú
Como lees, porque resulta que “la mayoría de las legumbres tienen una elevadísima acción saponificante. De hecho, cuando aclaramos un tarro de legumbres en conserva con agua, solemos ver que sale espuma. Eso ocurre porque tienen formas tensioactivas naturales capaces de limpiar sin agredir el tejido cutáneo”, explica Estefanía Nieto, directora dermocosmética de Medik8.
Una de las primeras en introducir las legumbres en sus fórmulas es Raquel González, quien a la hora de crear su marca, Byoode, aprovechó los beneficios de las habas adzuki: “las judías adzuki son un tipo de legumbre típica en Asia oriental. Destacan por ofrecer acción saponificante natural, pero además sus compuestos tienen efecto calmante y suavemente exfoliante, además de entregar antioxidantes”, explica y añade que “ayudan a que las pieles más sensibles se limpien en profundidad, regeneren y protejan sin alterarse”. Presentes en Adzuki & Ragi Fantasy, estas habas se suman a otros ingredientes que contribuyen a equilibrar las pieles más sensibles, como el caolín.
El árbol del jabón
Así se conoce comúnmente a la quillaja, un árbol endémico y presente sobre todo en Chile, cuya corteza cumple esta función limpiadora. “Rica en saponinas, la corteza de quillaja limpia eficaz y suavemente. Sus moléculas vegetales consiguen crear espuma al mezclarse con agua, permitiendo retirar la suciedad sin alterar el pH de la piel”, resuelve Irene Serrano, directora dermocosmética de Dermalogica. Este saponificante syndet se encuentra solo en las fórmulas más gentiles con la piel, como Special Cleansing Gel de Dermalogica. “Se trata de una fórmula muy rica en ingredientes naturales, efectivos y equilibrantes, que intentan aportar a la piel una limpieza real sin comprometer su hidratación, lo que permite reducir la rojez, los pelados, etc.”, añade Serrano.





