• El 28 de junio se cumple el primer aniversario de la aplicación de la Ley Europea de Accesibilidad, una norma clave para garantizar que productos y servicios esenciales sean accesibles para todas las personas. • AccessibleEU recuerda que empresas y administraciones públicas deben integrar la accesibilidad en sus productos, servicios, canales digitales, procesos de contratación y atención a la ciudadanía. • El próximo hito será 2030, cuando finalice el periodo transitorio previsto para determinados productos y servicios. De los cinco años de convivencia, ya ha transcurrido uno. • En sus tres años y medio de actividad, AccessibleEU ha formado a más de 65.000 profesionales en Europa y ha recopilado cerca de 1.000 documentos, referencias y buenas prácticas en materia de accesibilidad.
La Ley Europea de Accesibilidad cumple su primer año de aplicación en un momento clave para entidades públicas y privadas, que ya deben garantizar que productos y servicios esenciales como cajeros automáticos, terminales de pago, servicios bancarios, comercio electrónico, transporte, libros electrónicos, smartphones o servicios audiovisuales incorporen requisitos comunes de accesibilidad.
Tras un año de implementación, el reto ya no es prepararse para la norma, sino asegurar su cumplimiento efectivo en la contratación, la prestación de servicios y la relación cotidiana con la ciudadanía.
“Después de un año de aplicación, la Ley Europea de Accesibilidad ya no puede entenderse como un horizonte futuro, sino como una obligación presente. Empresas y administraciones deben incorporar la accesibilidad en sus productos, servicios, canales digitales, procesos de contratación y atención a la ciudadanía. No se trata solo de cumplir una norma, sino de garantizar que todas las personas puedan utilizar los servicios esenciales en igualdad de condiciones”, señala Jesús Hernández-Galán, director de Accesibilidad e Innovación de Fundación ONCE y director de AccessibleEU.
Un año de implementación real
La Ley Europea de Accesibilidad establece requisitos funcionales comunes para armonizar las legislaciones nacionales y garantizar que los productos y servicios afectados sean accesibles en todos los Estados miembros. Su objetivo no es imponer una única solución técnica, sino asegurar resultados de accesibilidad que permitan a cualquier persona utilizar servicios esenciales de forma autónoma, segura y comprensible.
Este primer año de aplicación confirma que la accesibilidad debe integrarse en toda la cadena de valor. La normativa no solo afecta al diseño de productos y servicios, sino también a la forma en que se licitan, compran, contratan, prestan y supervisan. En el caso del sector público, la accesibilidad ya forma parte de la calidad de la gestión y debe estar presente en proyectos, pliegos, canales digitales, servicios de atención y espacios de uso ciudadano.
2030, el próximo horizonte de cumplimiento
Con el primer año de aplicación ya cumplido, la Ley Europea de Accesibilidad abre ahora una nueva cuenta atrás hasta 2030. Durante este periodo transitorio, algunos productos y servicios que no incorporaban todavía los requisitos de accesibilidad podrán seguir utilizándose hasta agotar su disponibilidad o vida útil prevista.
Aun así, los nuevos productos, servicios, canales y equipamientos que se incorporen al mercado o se contraten a partir de ahora deben cumplir ya con la normativa. De los cinco años previstos para esta transición, uno ya ha transcurrido, por lo que AccessibleEU recuerda a empresas y administraciones la importancia de revisar cuanto antes sus licitaciones, procesos internos y servicios a la ciudadanía.
AccessibleEU como apoyo para aplicar la normativa
En este contexto, AccessibleEU actúa como un recurso estratégico para acompañar la implementación de la legislación europea en materia de accesibilidad. Creado como una de las iniciativas emblemáticas de la Estrategia Europea sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad 2021-2030, el centro trabaja para fortalecer capacidades, conectar a los actores implicados y ofrecer una ventanilla única europea de conocimiento.
En sus tres años y medio de actividad, AccessibleEU ha formado a más de 65.000 profesionales en toda Europa y ha recopilado cerca de 1.000 documentos, referencias y buenas prácticas en los diferentes idiomas de la Unión Europea, consolidando una de las bibliotecas más amplias en esta materia a nivel europeo.
Además, el centro ha impulsado el trabajo en estandarización, con el objetivo de favorecer criterios comunes y armonizados que permitan aplicar la accesibilidad de forma coherente dentro del marco legislativo europeo.
Empresas y administraciones ante una responsabilidad compartida
La aplicación de la Ley Europea de Accesibilidad tiene un impacto directo en sectores estratégicos como el transporte, la banca, las telecomunicaciones, el comercio electrónico, los servicios audiovisuales, los libros electrónicos o los terminales de autoservicio. También afecta a la forma en que las administraciones públicas prestan servicios presenciales y digitales, informan a la ciudadanía, diseñan sus canales de atención y contratan productos o soluciones tecnológicas.
Entre los retos más habituales se encuentran la información pública compleja o difícil de entender, la falta de formatos accesibles, las webs y sedes electrónicas con barreras, la escasa formación del personal y la falta de coordinación entre áreas técnicas y de atención ciudadana. Frente a ello, AccessibleEU recomienda incorporar la accesibilidad y el criterio de expertos desde la fase inicial de diseño de proyectos, servicios y pliegos, además de reforzar la formación, revisar los canales digitales, establecer criterios de evaluación y seguimiento, e integrar requisitos de accesibilidad en licitaciones y procesos internos.
España, una oportunidad para conectar servicios y entornos accesibles
En España, la Ley 11/2023 transpone la Ley Europea de Accesibilidad y refuerza la conexión entre la accesibilidad del servicio y la accesibilidad del entorno en el que se presta. Esta visión permite avanzar hacia una aplicación más completa de la norma, evitando que la accesibilidad se limite a soluciones aisladas o adaptaciones parciales.
“La accesibilidad no es una cuestión exclusiva de las personas con discapacidad. Es calidad, competitividad y mejora de vida para toda la ciudadanía”, afirma Hernández-Galán. “Todos podemos necesitar accesibilidad en algún momento de nuestra vida, de forma permanente o temporal. Por eso, incorporarla desde el diseño no es un añadido, sino una condición esencial para construir sociedades más justas, eficientes e inclusivas”, concluye.
Con motivo del primer aniversario de la aplicación de la Ley Europea de Accesibilidad, AccessibleEU hace un llamamiento a administraciones públicas, empresas, profesionales, entidades sociales y ciudadanía para seguir avanzando en su cumplimiento efectivo.
La accesibilidad, recuerda el centro, no debe abordarse únicamente como una obligación legal, sino como una oportunidad para innovar, mejorar servicios, reducir incidencias, reforzar derechos y construir una Europa más cohesionada.

