Cuando el cuerpo cambia deprisa, la piel a veces se queda atrás. Y ahí empieza la nueva obsesión beauty: reafirmar sin dramas
Ozempic, Mounjaro, Wegovy… Hace unos años estos nombres eran auténticos desconocidos, ahora mismo son los protagonistas de las conversaciones de amigas, titulares, redes sociales y hasta en el análisis de cada alfombra roja. Se ha especulado con que algunas celebrities podrían haberlos usado para adelgazar (siempre en terreno de rumor cuando ellas no lo han confirmado) y otras famosas sí han contado que han recurrido a tratamientos médicos para controlar el peso. Al margen de si lo usan o no, lo que está claro es que hay una consecuencia estética de la que cada vez se habla más: la flacidez corporal.
“Adelgazar rápido tiene una parte maravillosa para quien lo necesita, pero la piel no siempre sigue el ritmo del cuerpo, sobre todo si no se hace ejercicio de fuerza. De pronto, el abdomen se ve menos compacto, los brazos pierden firmeza, los muslos parecen más blanditos o aparece esa textura fina, un poco arrugada, que muchas describen como piel crepé. No significa que los GLP-1 destrocen la piel, ni mucho menos. Significa que, cuando se pierde volumen en poco tiempo, la piel necesita acompañamiento”, comenta Irene Serrano, directora dermocosmética de Dermalogica.
Primero, pulir. Después, reafirmar
“El error más habitual cuando preocupa la flacidez es ir directa al reafirmante y olvidarse de todo lo demás. Pero una piel rugosa, apagada o con células muertas acumuladas no recibe igual los productos. Por eso el protocolo empieza con paso que parece básico, pero no lo es tanto: exfoliar bien”, expone Raquel González, cosmetóloga y creadora técnica de Byoode.
El paso reafirmante
Una vez la piel está más pulida y receptiva, llega el momento de trabajar la firmeza. “Cuando hablamos de flacidez corporal, no basta con hidratar por hidratar. Interesan fórmulas que combinen activos reafirmantes, ingredientes que ayuden a mejorar la textura y otros que mantengan la piel flexible, porque una piel deshidratada siempre se ve más fina, más apagada y menos elástica”, explica Irene Serrano, desde la dirección dermocosmética de Dermalogica.




