La excepción que confirma la regla. La comida rápida crece en nuestro país al ritmo del 2% en los dos últimos años, a pesar de la crisis económica y de la debilidad del consumo, según el informe de DBK "Comida rápida y a domicilio". El factor precio es claramente decisivo para poder marchar a un ritmo totalmente opuesto al del global del sector de la hostelería.
En cifras, el mercado de comida rápida facturó en 2010 un total de 2.610 millones de euros, frente a los 2.550 millones cosechados en 2009. Este sector se compone de 3.940 establecimientos (+2,2%).
Prácticamente el 90% de las ventas son en mostrador, cifradas en 2.285 millones de euros y un incremento del 3,4%. Por el contrario, el delivery sigue en caída, en paralelo a la evolución del mercado de pizzerías, y facturó 325 millones de euros.
En efecto, las pizzerías cayeron en el último un 4,9% al reducir su facturación hasta los 540 millones de euros. En número de locales, la caída también fue la consigna y se sitúa en 1.770 unidades operativas.
El principal negocio de comida rápida son las hamburgueserías, cuyo negocio se cifró en el último año en 1.300 millones de euros con un crecimiento del 4,8%. La oferta de este tipo de establecimientos comprende ya 990 locales.
En cuanto a las bocadillerías, los 1.150 centros con los que terminó 2010 vendieron por valor de 455 millones de euros, un 3,4% más que en 2009. El resto de establecimientos (315 restaurantes) crecieron un 3,3%.

