El Día Internacional de la Croqueta se celebra cada 16 de enero. Y es el momento perfecto para rendir homenaje a una de las tapas más queridas y debatidas de nuestra gastronomía. Porque sí: la croqueta tiene fieles, casi militantes. Aquí va nuestra selección de las greatest croquetas de Barcelona:
1. Los Tortíllez - C/ Manso, 50
Como todas sus “maravillas” —así llaman a sus platos y tapas de toda la vida—, las croquetas de Los Tortíllez son ya una referencia barcelonesa. Actualmente en carta, las de jamón: buenísimas, hechas una a una, a mano y con mucho amor. Bien cargadas de chicha y con el crujiente perfecto por fuera.
2. El Veracruz - C/ Mallorca, 321
Dos croquetas de lujo: la de pollo, tradicional y con cuerpo; y la de merluza y gambas, elaborada con pescado y marisco comprado en el Mercat de la Concepció, como manda la tradición de barrio. Clásicas, honestas y deliciosas.
3. Embat - C/ Mallorca, 304
Un bistronómico que homenajea la tradición con un toque contemporáneo que lo hace diferente. Aquí la croqueta es de lacón con puerros: suave, untuosa y muy sabrosa. De las que se recuerdan.
4. Cheche - Pg. Marítim, 280, Castelldefels
Todo lo que tocan enamora. Y su croqueta de la casa no podía ser menos. De jamón Joselito, es divina e intensa como pocas. Un must absoluto para los auténticos amantes del jamón.
5. Péndulo Beach Club - C/ Ribera de Sant Pere, 1, Castelldefels
Frente al mar, la croqueta reina de la casa tenía que hacerse con un tesoro del Mediterráneo: aquí es de gamba roja, terminada con un toque de azafrán. Melosa, elegante y muy, muy sabrosa.
6. Pötstot - C/ Pintor Fortuny, 32
Porque las croquetas también pueden ser veganas y sin gluten, y estar a un nivel altísimo. En Pötstot las bordan: sabrosas, con empanados crunchy y muy bien equilibradas de sabor. Van rebozadas con panko de guisante y hay varias versiones en carta: de espinacas, a la catalana (de setas y trufa negra) y de remolacha y “queso”. Sorprenden, enamoran y demuestran que aquí no hay renuncias.
7. Cinco Hermanos - C/ Federico García Lorca, 31
Como no podía ser de otra manera en un restaurante de toda la vida, aquí las croquetas son una institución, más allá del barrio. La culpa la tiene una receta con décadas de historia, que requiere mimo y mucha maestría en la ejecución. Muy, muy top


