La radiofrecuencia fraccionada con microagujas que rejuvenece la piel y elimina cicatrices atróficas en 4 semanas
La radiofrecuencia fraccionada con microagujas es hoy uno de los tratamientos más sólidos y versátiles dentro del arsenal de la dermocosmética médica. Su valor reside en algo clave: no se limita a “mejorar el aspecto” de la piel, sino que trabaja donde realmente se producen los cambios duraderos, en la dermis profunda y en la arquitectura del colágeno.Desde el punto de vista clínico, tiene dos grandes indicaciones: el abordaje del envejecimiento cutáneo y el tratamiento de cicatrices atróficas, especialmente las derivadas del acné —e incluso las menos frecuentes, como las de varicela—. Su mecanismo de acción se basa en la inducción controlada de regeneración dérmica y tisular, estimulando la piel para que se repare y se reconstruya desde dentro.
Es especialmente eficaz en las cicatrices de acné hundidas, incluidas las más complejas, como las conocidas “pica de hielo”, así como las cicatrices Boxcar y Rolling. La razón es clara: este tipo de radiofrecuencia actúa exactamente en la profundidad donde se anclan estas lesiones, liberando las fibrosis internas y reorganizando el colágeno dañado. El resultado es una piel que se eleva, se alisa y recupera continuidad y calidad.
Pero su potencial no se limita a la corrección de cicatrices. Como tratamiento reafirmante y antiedad global, la radiofrecuencia fraccionada es una auténtica aliada. Activa los fibroblastos y estimula la síntesis de nuevo colágeno y elastina, mejorando de forma progresiva la firmeza, la densidad y la elasticidad cutáneas. El tejido dérmico se reorganiza, la textura se afina y la capa córnea gana uniformidad y luminosidad.
Lo más interesante es que los resultados no son inmediatos ni artificiales: se construyen con el tiempo. En las semanas posteriores al tratamiento, la piel va mostrando una mejora global, más calidad, más consistencia y un aspecto visiblemente más sano, fruto de una auténtica regeneración y no de un simple efecto cosmético.
¿Cómo actúa realmente la radiofrecuencia fraccionada?
La radiofrecuencia fraccionada con microagujas actúa mediante la transferencia precisa y controlada de energía térmica directamente en la dermis. Esta energía provoca una alteración selectiva de las proteínas estructurales del tejido —principalmente colágeno y elastina—, desencadenando un potente proceso de reparación.
Dicho de otro modo: al “romper” de forma controlada las fibras envejecidas y desorganizadas, la piel recibe la señal de que debe regenerarse. Se activan intensamente los fibroblastos y se estimula la síntesis de nuevas fibras de colágeno y elastina, más densas, mejor organizadas y funcionales. El tejido antiguo es progresivamente reemplazado por tejido nuevo, lo que se traduce en un rejuvenecimiento cutáneo real, profundo y sostenido en el tiempo.
El resultado no es un simple efecto tensor inmediato, sino una mejora progresiva de la calidad de la piel, visible a medida que avanza el proceso de regeneración dérmica en las semanas posteriores al tratamiento.
Radiofrecuencia fraccionada: ¿qué puede hacer por ti?
- Rejuvenecimiento global de la piel, con una notable reducción de la flacidez facial.
- El rostro se percibe más firme, elevado y con una expresividad más descansada y armónica.
- Disminución visible del tamaño de los poros, afinando la textura cutánea.
- Reducción de la profundidad de surcos y arrugas, como el surco nasogeniano, las arrugas frontales y las periorbitales.
- Minimización de cicatrices, tanto faciales como corporales.
- Mejoría de las estrías, al estimular la regeneración del colágeno en la dermis profunda.
En definitiva, la radiofrecuencia fraccionada es un tratamiento de alta precisión que no se limita a “tensar”, sino que transforma la piel desde su estructura más profunda, devolviéndole calidad, densidad y una apariencia visiblemente más joven y saludable.
EL CONSEJO EXPERTO
“Como profesional de la estética avanzada, la radiofrecuencia fraccionada es uno de los tratamientos en los que más confío por su capacidad de transformar la piel desde dentro. No solo mejora la firmeza y el aspecto del rostro, sino que regenera la dermis, estimula colágeno nuevo y trata eficazmente las cicatrices y la textura irregular. Es un procedimiento preciso, seguro y progresivo, que respeta la naturalidad del rostro. Los resultados no son artificiales: son piel de mejor calidad, más sana y visiblemente rejuvenecida. Por eso es una de nuestras grandes aliadas en los centros Marta García” asegura la experta en estética Marta García.
Duración de cada sesión - 45 minutos.
Se recomiendan 4 sesiones, 1 mensual, en 4 meses seguidos (y máximo 1 intensivo de 4 sesiones cada año y medio o 2 años).
Precio 4 sesiones: 1.900 €.


