Cuatro recetas legendarias, una experiencia realmente irrepetible
Porque el mole no es solo una salsa: es historia, identidad y carácter. En XAMACH se expresa a través de cuatro versiones únicas, cada una con su propio lenguaje, su propio ritmo y su propia emoción.
Cuatro variantes, todo un viaje sensorial:
PIPIÁN VERDE · Pluma de cerdo ibérico
Un pipián verde sedoso y aromático, elaborado a partir de semillas de calabaza tostadas, tomatillo y hierbas frescas. Su textura envolvente y su equilibrio de especias permiten que la pluma de cerdo ibérico, marcada con precisión para conservar su jugosidad, se integre sin perder identidad.
Un plato que demuestra que el verde también puede ser profundo, elegante y memorable.
MANCHAMANTELES · Camarones y nopales con arroz a la mexicana
Acompañado de arroz a la mexicana, es un mole expresivo, alegre y goloso, pensado para disfrutar sin miedo a manchar… ni a repetir.
MOLE POBLANO · Pechuga de pollo
El gran clásico, tratado con respeto absoluto. Más de 25 ingredientes —chiles secos, frutos secos, especias y cacao— se trabajan con paciencia hasta obtener una salsa oscura, compleja y profundamente aromática. La pechuga de pollo, cocinada para mantener su suavidad, permite que el mole despliegue sus capas de sabor con equilibrio entre dulzor, amargor y picante.
Tradición pura, sin artificios.
MOLE NEGRO · Osobuco de ternera
El más profundo y misterioso. Con más de 35 ingredientes, este mole es una obra de técnica y tiempo: chiles tostados, semillas, especias y cacao que se funden en una salsa densa y envolvente.
El osobuco de ternera, cocinado lentamente hasta alcanzar una textura melosa, se integra con el mole sin perder carácter.
Un plato poderoso, largo en boca y emocionalmente inolvidable.
Un maridaje a la altura: Torelló Pàl·lid Brut Reserva 2022
Para acompañar esta travesía culinaria, XAMACH propone un maridaje que sorprende por su delicadeza: Torelló Pàl·lid Brut Reserva 2022, un espumoso Corpinnat elaborado con macabeo y pinot noir, criado más de 18 meses en botella y nacido en los viñedos históricos de Can Martí, propiedad de la familia Torelló desde 1395.
Su burbuja fina, su frescura y su elegancia hacen que cada mole brille aún más, ya que realza la untuosidad del pipián, equilibra la fruta del manchamanteles, limpia el paladar tras la intensidad del poblano, y acompaña con sutileza la profundidad del mole negro.







