Frío, viento, calefacciones, cambios de ritmo y excesos navideños hacen que enero sea, para la piel, el verdadero mes de la resaca. Y mientras el calendario invita a fijar nuevos propósitos, desde BABÉ proponen empezar el año con un cuidado de la piel minimalista, eficaz y realista que devuelva luminosidad, confort y equilibrio. La farmacéutica y product trainer de BABÉ Marta Morais comparte las claves para entender qué le ocurre a la piel en invierno y cómo devolverle su mejor versión con hábitos fáciles y fórmulas e ingredientes activos pensados para proteger, reparar e impulsar sus mecanismos naturales de defensa.
EL INVIERNO Y SU IMPACTO DIRECTO EN LA PIEL
“El frío, el viento y la calefacción reducen la humedad ambiental y alteran la función barrera de la piel”, explica Marta Morais. “Esto provoca pérdida de agua, sequedad, tirantez, descamación e incluso picor. Las zonas más expuestas (manos, rostro y labios) son las que más sufren. Por eso necesitamos fórmulas que aporten hidratación profunda, refuercen la barrera cutánea y calmen”, señala la farmacéutica.
“Además, la Navidad siempre pasa factura. Las noches sin dormir, los cambios de horario y una dieta más rica en excesos hacen que la piel esté más apagada, tirante y que las arrugas sean visibles. En pieles grasas pueden aparecer hasta brotes de acné. Es una señal clara de que necesitamos volver al orden, hacer ‘reset’ y añadir fórmulas que nos ayuden a equilibrarnos cutáneamente”, comenta Marta Morais.
“No se trata de sustituir los productos que ya tenemos, sino de complementar. En esta época conviene incorporar texturas más nutritivas, activos reparadores y fórmulas que nos protejan frente a la deshidratación”, recomienda la product trainer de BABÉ.
PROPÓSITOS REALISTAS PARA EMPEZAR EL AÑO CON BUENA PIEL
La base irrenunciable: limpieza, hidratación y fotoprotección
“Estos 3 pasos son la base de cualquier cuidado cutáneo eficaz”, explica Marta Morais, farmacéutica y product trainer de BABÉ.
“La limpieza prepara la piel, elimina las impurezas y permite que los activos que aplicamos después puedan actuar mejor. Y ojo: Aunque el agua caliente es gustosa cuando hace frío, también elimina los lípidos esenciales que mantienen la piel en buen estado, dando como resultado deshidratación, descamación y picor. Lo ideal es lavar el rostro con agua templada”, recomienda la experta. “La hidratación mantiene la función barrera en equilibrio, evita la pérdida de agua y aporta confort y resistencia frente a las agresiones externas. Y la fotoprotección es el gesto más importante para prevenir el envejecimiento prematuro: protege la piel de la radiación, de la luz visible y de los daños acumulativos que no vemos día a día.”
Sobre la fotoprotección, la experta se muestra contundente: “No nos confiemos. Aunque parezca que el sol no queme en esta época del año, la radiación UVA, responsable del envejecimiento prematuro, está presente los 12 meses del calendario. Incluso en días nublados. Y la luz de los dispositivos electrónicos también afecta a la piel. En BABÉ defendemos un principio sencillo: fotoprotección 365 días, vayas donde vayas”, comenta la farmacéutica.
“Cuando estos tres pasos se hacen de forma constante, todo lo demás funciona mejor: la piel responde, se fortalece y cualquier tratamiento posterior se potencia”, añade.
El plus que dará en la diana: un serum para cada necesidad cutánea
Teniendo claros los 3 pasos irrenunciables (limpieza, hidratación y fotoprotección) la farmacéutica recomienda incorporar sérums que actúen de forma específica según las necesidades reales de la piel.
Estos son los ingredientes que debemos buscar en los serums para cuidar la piel en invierno:
- Ceramidas encapsuladas: ayudan a recuperar la estructura de la piel.
- Escualano: hidrata y aporta suavidad
- Pre y postbióticos: para mantener la barrera cutánea;
- Pantenol: calma y regenera en profundidad.
- Ácido hialurónico: hidratar y retener agua
- Retinal: es excelente en invierno, ya que acelera la renovación celular, mejora la textura y reduce arrugas.
- Ácido salicílico y ácido succínico: el dúo perfecto para reducir y tratar imperfecciones que pueden brotar después de una época donde el descanso y la alimentación se descontrolan.
- Péptidos y exosomas: no pueden faltar. Mejoran la elasticidad, densidad y reparan en profundidad.
Los 4 sérums de BABÉ que te ayudarán a cuidar tu piel cuando hace frío
Arquitectura cutánea pro-longevidad
Lifting Serum, de BABÉ. “Fórmula avanzada con activos biotecnológicos de alta precisión, como Exosomas, Enzimas encapsuladas, Péptidos y Aminoácidos de Colágeno, que actúan en sinergia para una regeneración celular avanzada. Un cuidado integral que restaura la estructura de la piel, redensifica, reafirma y redefine el contorno facial.”. PVR: 42€.
Renovación cutánea mientras duermes
Renew Serum, de BABÉ: “Tratamiento de uso nocturno diseñado para combatir arrugas, mejorar la textura, estimular la renovación celular y equilibrar el tono de la piel, incluso en casos de sensibilidad. BABÉ combina en este sérum retinal encapsulado al 0,5% con un complejo específico de retinal al 2% que potencia la acción retexturizante y renovadora con máxima tolerancia”, señala Marta Morais. PVR: 39€.
Imperfecciones a raya
Balance Serum, de BABÉ: “Con ácido succínico y ácido salicílico, este sérum reduce marcas e imperfecciones, desobstruye poros y regula el exceso de sebo, aportando un acabado mate y una hidratación ligera. Su formulación ha sido desarrollada para pieles adultas que luchan contra imperfecciones recurrentes sin renunciar al cuidado y al confort diario”, comenta la product manager de BABÉ. PVR: 39€.
Reparación y suavidad
Repair Serum, de BABÉ: “Con ceramidas encapsuladas, escualano y CICA pro-regeneración intensiva de la barrera cutánea. Una fórmula avanzada con una potente acción regenerativa que calma y repara la piel, aportando suavidad y confort incluso a la piel sensible y/o delicada”. PVP: 39€.
Y recuerda, para cuidar la piel, siempre, en cualquier época del año, aplica la fórmula menos es más: “Incorporar mucho producto cuando no tenemos el hábito solo lleva al abandono. Y es un error muy habitual cuando empezamos a notar que nuestra piel pide ayuda enviándonos señales de deshidratación, rojeces, imperfecciones… Lo mejor es empezar poco a poco”, recomienda.









