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Jueves 16 de agosto de 2018
24/04/2018
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Tres expertos apuestan por el desayuno, un momento idóneo para la leche y los lácteos

 
 
      

Durante la noche, al estar durmiendo, el cuerpo no recibe ni comida ni líquidos. Por esta razón, el desayuno tiene que satisfacer nuestra necesidad vital de recuperar el desgaste que provoca la ausencia de tomas nocturnas. Es fundamental para encarar la actividad de cada día. Tanto la sabiduría popular (“Desayuna como un Rey, come como un Príncipe y cena como un mendigo”) como los expertos coinciden en que la primera es la más importante de las ingestas de toda la jornada. Un buen desayuno nos prepara para hacer frente a todo lo que venga después, tanto en el plano meramente físico como en el intelectual. Los beneficios que reporta para la buena salud en general desayunar correctamente están ampliamente contrastados por la comunidad científica. 

Nuestra tradición alimentaria ha incluido la leche y los productos lácteos en la composición habitual del desayuno, junto a otros elementos básicos de la Dieta Mediterránea como pueden ser las frutas o los cereales. Enriquecer el primer almuerzo con leche, yogur o queso permite asegurar que, a lo largo del día, esos alimentos ya han sido proporcionados a nuestro organismo. Además, la conservación de las costumbres históricamente presentes en nuestra tradición alimentaria es una forma de hacer que nuestro cuerpo siga unas pautas para las que está acostumbrado.

 

Múltiples disciplinas, una recomendación

El Programa Europeo de recuperación del consumo de la leche y los productos lácteos, puesto en marcha por todo el sector español, agrupado en Inlac, con el apoyo de la Unión Europea, cuenta con un Comité Científico integrado por ocho expertos en las distintas disciplinas que están relacionadas con la importancia de decir “Sí al menos a 3 lácteos al día”. Tres de ellos, entre los que se encuentran dos doctores en Medicina y una doctora en Químicas, apuestan por incluir la leche, los yogures y los quesos en su versión más recomendable de un desayuno.

Federico Cuesta es profesor asociado de Ciencias de la Salud de la Universidad Complutense de Madrid, doctor en Medicina y especialista en Geriatría en el Hospital Clínico San Carlos, también de la capital. En su opinión, es precisamente la falta de nutrientes que ha padecido el cuerpo durante la noche la que lo hace estar más predispuesto a recibir alimentos saciantes, como un buen vaso de leche, dos yogures o una porción de queso fresco, combinados con el resto de elementos que formen nuestro primer almuerzo. Esto es aplicable también a las personas de mayor edad, que a primera hora tienen una menor sensación de saciedad, lo que facilita la ingesta de los lácteos.

Otro de los médicos que forman parte del Comité Científico del Programa Europeo “Di que sí al menos a 3 lácteos al día”, María Luisa López, doctora en Medicina, experta en Nutrición y Planificación Dietética y profesora asociada de Ciencias de la Salud de la Universidad Europea de Madrid, pone el foco en la importancia de conservar el hábito de desayunar. A su juicio, no hacerlo es “un acto mal hecho”. Para esta doctora, sería importante y beneficioso potenciar la costumbre del desayuno, algo que sí se está haciendo en otros países de nuestro entorno, para evitar que este patrón de conducta alimentaria se pierda. Conservar y generalizar un primer almuerzo saludable resulta beneficioso para toda la sociedad en general.

Como profesora de investigación “ad honorem” del Consejo Superior de Investigaciones Científicas en la disciplina Tecnología de los alimentos y especialista en lípidos, la doctora en Químicas Manuela Juárez considera que la leche, el queso y los yogures son un elemento fundamental del buen desayuno. Al tratarse de alimentos muy interesantes desde el punto de vista alimentario, se pueden incluir en todas las comidas, pero “por supuesto, en el desayuno”, donde su inclusión asegura la correcta satisfacción de las necesidades de nuestro organismo. En un vaso de leche, o su equivalente en yogur o queso, podemos encontrar buena parte de “las proteínas, los minerales y las grasas interesantes para la salud” que necesitamos para todo el día.

A través del “Programa de promoción de la leche y los productos lácteos en el marco de unas prácticas dietéticas adecuadas”, Inlac y la Comisión Europea dan una respuesta sólida y conjunta a la necesidad de fomentar la presencia de la leche y los productos lácteos en el día a día de los ciudadanos españoles, además de fomentar la actividad física como estrategia frente a los problemas de salud relacionados con la alimentación, el sobrepeso y la obesidad.

www.lacteosdiquesi.eu



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