En la última década, la lata de bebidas ha evolucionado tanto en su material y procesos de fabricación como en formatos, diseño y prestaciones. La reducción de peso, el incremento del aluminio reciclado y el diseño orientado al reciclaje han contribuido a optimizar el uso de recursos y reducir el impacto asociado al envase.
En los últimos diez años, la lata de bebidas ha experimentado una importante evolución. La innovación aplicada a sus procesos de
fabricación, diseño y formatos ha permitido avanzar hacia un envase cada vez más ligero, eficiente y sostenible, adaptado a las nuevas necesidades de circularidad y consumo.
Uno de los cambios más relevantes ha sido la evolución del material empleado en su fabricación, concretamente del acero al aluminio. Este último presenta pérdidas mínimas durante su reciclaje y puede volver a incorporarse al ciclo productivo,
favoreciendo el aprovechamiento de los recursos.
A ello se suma la reducción progresiva del peso de latas y tapas sin comprometer su resistencia. Utilizar menos material supone también reducir los recursos necesarios para fabricar y transportar cada envase. Paralelamente, el incremento del contenido de aluminio reciclado contribuye a seguir reduciendo su huella de carbono. Se calcula que fabricar una lata a partir de aluminio reciclado ahorra hasta un 95% de energía frente a fabricar una lata utilizando materias primas.
Los avances de los últimos años se reflejan también en los datos del último Análisis de Ciclo de Vida de los Envases Metálicos en Europa publicado por Metal Packaging Europe (MPE). En el periodo 2018-2023, la huella de carbono de la lata de bebidas
de aluminio se redujo un 31%, mientras que su fabricación registró una reducción del 6% en el uso de electricidad y del 15% en la demanda de calor.
Tecnología al servicio de la eficiencia
La evolución de la lata también se ha producido dentro de las fábricas. Actualmente, la industria incorpora tecnologías como sistemas de visión artificial, inteligencia artificial, mantenimiento predictivo y controles en tiempo real, destinados a mejorar la calidad, la eficiencia de los procesos y la optimización de los recursos.
A esta evolución se suma el Design for Recycling, un enfoque que tiene en cuenta el reciclaje desde la propia concepción del envase, simplificando materiales y evitando componentes que puedan dificultar su recuperación posterior.
Un envase que evoluciona con las nuevas formas de consumo
En estos años también se ha ampliado considerablemente la variedad de bebidas y formatos disponibles en lata. A las categorías tradicionales se han sumado bebidas energéticas y funcionales, hard seltzers, cócteles ready-to-drink (RTD) o kombucha,
entre otras.
La innovación ha llegado igualmente al diseño. Las nuevas tecnologías de impresión digital permiten realizar personalizaciones, ediciones limitadas y campañas con tiradas más reducidas, mientras que acabados mate, táctiles o termocrómicos, relieves, efectos metálicos y tintas especiales han ampliado las posibilidades creativas del envase.
La lata también ha seguido evolucionando en línea con los cambios en los requisitos de seguridad alimentaria y normativa. En los últimos años, la industria ha desarrollado tecnologías de recubrimiento interno, incluyendo soluciones BPA-NI, manteniendo los estándares de protección exigidos por la normativa vigente para bebidas envasadas.
Más de diez años haciendo que cada lata cuente
La evolución tecnológica del envase ha ido acompañada de otro reto: conseguir que, una vez consumida, cada lata vuelva al circuito de reciclaje.
Cada Lata Cuenta, programa en España de la iniciativa internacional Every Can Counts, lleva más de una década desarrollando campañas de sensibilización ambiental junto a ayuntamientos, organizaciones y asociaciones de todo el país.
Durante este tiempo, iniciativas como Pixelata, El Metal Nunca Muere, Tu Lata al Amarillo o Ser Amarillo, Ser Inmortal han llevado el mensaje del reciclaje de latas a playas, festivales de música, fiestas populares y otros espacios de ocio poniendo el foco en aquellos lugares donde el consumo se produce fuera del hogar.
El objetivo continúa siendo implicar a la ciudadanía para avanzar hacia el 100% de reciclaje de las latas de bebidas, fomentando su circularidad y el cuidado del entorno.


