Por eso, es importante actuar con paciencia, respetar los tiempos del cachorro y acostumbrarlo progresivamente al contacto y a la manipulación. Elegir los productos adecuados para su piel, crear un espacio seguro y contar con el asesoramiento de profesionales son algunos de los aspectos que conviene tener en cuenta desde el principio. Sonia Cózar, peluquera y estilista canina y felina, seminarista y formadora de PSH Cosmetics, comparte siete consejos esenciales para recibir a un cachorro en casa y sentar las bases de una rutina de higiene saludable y positiva.
LAS 7 CLAVES PARA RECIBIR A UN CACHORRO EN CASA
1. Preparar un espacio propio y tranquilo
2. Elegir los productos de higiene adecuados para su piel
La piel de un cachorro es especialmente delicada, por lo que es importante utilizar productos formulados específicamente para esta etapa. Un champú suave, como Happy Puppy de PSH, puede formar parte de su rutina de higiene cuando llegue el momento adecuado. También conviene disponer de un cepillo adaptado a su tipo de pelaje, una toalla propia y productos específicos para la limpieza de zonas sensibles, como los Complete Care Pads de PSH, destinados a la higiene de ojos y orejas.
«Los primeros productos marcan la relación del cachorro con su higiene. Si el champú le irrita o le pica, asociará el baño a algo desagradable. Por eso hay que elegir fórmulas suaves, pensadas para una piel que todavía se está formando, y con una composición lo más limpia posible», explica Sonia Cózar.
3. Respetar los tiempos antes del primer baño
No hay que tener prisa por bañar al cachorro. Sus primeros días en casa deben centrarse en la adaptación y es recomendable consultar con el veterinario cuándo es conveniente realizar el primer baño, teniendo en cuenta su estado de salud y su pauta de vacunación. Mientras tanto, se puede mantener limpio con un paño húmedo o productos específicos adecuados para cachorros. Cuando llegue el momento, el baño debe ser breve y tranquilo, con agua templada y evitando que entre agua en los oídos o jabón en los ojos. El aclarado y el secado completo también son fundamentales para evitar que queden restos de producto o humedad en el pelaje.
«El primer baño es una experiencia, no solo una limpieza. Tiene que ser breve, tranquilo y acabar bien, con un secado completo y muchas caricias. Si ese primer contacto es positivo, tendremos medio camino hecho para toda su vida», señala la experta.
4. Acostumbrarlo al cepillado y al contacto desde pequeño
Aunque el cachorro todavía tenga poco pelo, los primeros meses son un buen momento para familiarizarlo con el cepillado y la manipulación. Lo ideal es comenzar con sesiones cortas, utilizando un cepillo suave y acompañando el proceso de caricias, premios y palabras tranquilas. También es conveniente acostumbrarlo poco a poco a que le toquen las patas, las orejas, la boca y la cola. De esta manera, las revisiones veterinarias y las futuras sesiones de peluquería podrán resultar más cómodas y menos estresantes.
5. Mantener una buena higiene sin alterar la piel
En los primeros meses, la clave está en establecer una rutina sencilla y adaptada a las necesidades del cachorro. No es necesario bañarlo con frecuencia: basta con limpiar las patas cuando sea necesario, revisar los ojos y las orejas con productos adecuados y cepillar el pelaje de forma regular. En los perros de pelo largo o propenso a enredarse, utilizar productos acondicionadores apropiados puede facilitar el cepillado y ayudar a mantener el manto en buenas condiciones. Es importante evitar productos para personas, cosméticos no formulados para mascotas y perfumes intensos. Si aparecen rojeces, picor o descamación, se debe consultar con el veterinario antes de aplicar cualquier tratamiento.
6. Introducir las visitas a la peluquería de forma progresiva
La primera visita al peluquero no tiene por qué coincidir con la necesidad de realizar un corte de pelo. Una vez que el veterinario lo autorice, se puede organizar una primera sesión de adaptación para que el cachorro conozca el espacio, los olores, los sonidos y el contacto con el profesional. Un cepillado suave, una revisión de las uñas o una toma de contacto con el entorno permiten que se familiarice con la experiencia sin someterlo a demasiados estímulos.
«Lo ideal es que el cachorro venga al salón antes de necesitarnos. Esas primeras visitas son de socialización: que huela, que escuche el secador, que reciba un premio. Un perro que de pequeño ha tenido buenas experiencias en la peluquería será un adulto tranquilo y fácil de cuidar», explica Sonia Cózar. . Contar con el asesoramiento de profesionales
Cada cachorro tiene unas necesidades diferentes en función de su edad, su tipo de pelo, las características de su piel y su estado de salud. Por eso, el veterinario y el peluquero especializado son dos figuras fundamentales durante esta etapa. El veterinario se encargará de supervisar su desarrollo, establecer las pautas de vacunación y desparasitación y resolver las dudas relacionadas con su salud. Por su parte, el peluquero podrá orientar a la familia sobre los utensilios, los productos y las rutinas de higiene más adecuados. Pedir asesoramiento desde el principio ayuda a prevenir errores y a establecer hábitos que acompañarán al animal durante toda su vida.
Recibir a un cachorro supone comenzar una relación que se construye día a día. Preparar un entorno seguro, respetar sus tiempos y establecer rutinas de higiene adaptadas a sus necesidades permite que descubra los cuidados como una experiencia positiva. Con paciencia, productos adecuados y el acompañamiento de profesionales, las familias pueden ayudar a sus compañeros a crecer sanos, tranquilos y felices.
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Este champú está especialmente formulado para la higiene de los cachorros y de mascotas con piel sensible. Su fórmula incluye pantenol y biotina, que crean un escudo anti-sequedad que proporciona una delicada hidratación para el pelo y la piel.
Complete Care – PADS Limpiadores Ojos y Orejas -PVPR 100 unidades: 6,50 €
Discos desechables especialmente diseñados para la limpieza de ojos y orejas de los perros. Ayudan a eliminar la suciedad, las secreciones y las impurezas, facilitando la higiene habitual de estas zonas sensibles. Su fórmula suave está pensada para respetar la piel delicada y proporcionar una limpieza práctica y confortable, por lo que son una opción para incorporar a la rutina de cuidado del cachorro cuando sea adecuada para sus necesidades







