• El 44% de los españoles desconoce las diferencias en el contenido de pollo entre caldos, lo que evidencia la falta de transparencia en el sector, según el I Estudio sobre el Uso y la Interpretación del Etiquetado de Alimentos elaborado por la Fundación Española de la Nutrición (FEN) • El caldo de Gallo, con el mayor porcentaje de pollo del mercado (33 %) y verduras frescas, establece un estándar de referencia en calidad y nutrición
Los caldos, sopas y cremas forman parte de la tradición culinaria española y son un recurso nutritivo y versátil en la alimentación diaria. Sin embargo, según el reciente informe “Comparativa de caldos en España” de la Fundación Española de la Nutrición (FEN) muestra que no todos los caldos ofrecen los mismos beneficios: la calidad, la forma de elaboración y proporción de los ingredientes son determinantes para su valor nutricional.
Existen dos grandes tipos de caldos: los elaborados a partir de productos transformados —concentrados, extractos y aromas— y los que se preparan mediante ebullición de ingredientes frescos, como pollo y hortalizas. Los primeros suelen aportar muy pocas proteínas y colágeno, mientras que los segundos destacan por su aporte de minerales esenciales (sodio, potasio, magnesio y fósforo) que fortalecen el sistema inmunitario.
El análisis de los caldos estudiados en el Informe “Comparativa de caldos en España” elaborado por la FEN revela diferencias significativas: un 47% de los caldos en envase de cartón contienen menos de un 5 % de pollo, y muchos se elaboran con productos deshidratados y aromas añadidos. Por otro lado, el caldo de pollo Gallo destaca por contener un 33 % de pollo, el mayor porcentaje del mercado, elaborado con ingredientes frescos y de proximidad. Esta diferencia impacta directamente en su contenido de proteínas, colágeno y minerales fácilmente aprovechables por el organismo, ofreciendo un valor nutricional significativamente superior al de la mayoría de los caldos disponibles.
Cristina Sánchez Rams, directora de Calidad e I+D de Grupo Gallo, comenta:
"En Gallo lideramos la elaboración de caldos de máxima calidad, cuidando cada etapa del proceso para garantizar nutrición, sabor y seguridad. Nuestro modelo de producción, basado en economía circular, optimiza recursos y reduce desperdicios, manteniendo precios competitivos sin comprometer la calidad.
Seleccionamos ingredientes frescos y de proximidad, y controlamos minuciosamente la cocción en la Olla Gallo, asegurando así el mejor perfil organoléptico del caldo. Este enfoque riguroso permite ofrecer un sabor auténtico, natural y equilibrado, que establece un estándar de referencia en el mercado de los caldos”.
El I Estudio sobre el Uso y la Interpretación del Etiquetado de Alimentos también elaborado por la Fundación Española de la Nutrición (FEN) evidencia una falta de educación nutricional de la población: un 44 % de los consumidores desconoce las diferencias en el contenido de pollo entre caldos, lo que dificulta hacer compras informadas.
Los caldos con mayor porcentaje de pollo y hortalizas frescas presentan un perfil equilibrado: bajo en calorías (5-10 kcal/100 ml), bajo en grasas y moderado en sal (0,7-0,8 g/100 ml), con proteínas de alta biodisponibilidad. En contraste, los caldos con menos del 5 % de pollo muestran una menor densidad nutricional, con proteínas que no superan 0,4 g/100 ml y un aporte limitado de nutrientes como colágeno y minerales.
José Manuel Ávila, Director General de la Fundación Española de la Nutrición, comenta que "los caldos han sido siempre un pilar de la gastronomía tradicional española, tanto por su valor nutritivo como por su sabor. Cuando se elaboran con ingredientes naturales y un bajo contenido de sal, se convierten en una opción práctica y saludable, plenamente alineada con las dietas tradicionales mediterránea y atlántica. Además, la forma de elaboración y el porcentaje de los ingredientes son factores fundamentales a la hora de elegir un buen caldo."
Por su parte, la Dra. Rosaura Leis destaca:
"Leer las etiquetas de los alimentos es esencial para saber qué estamos consumiendo y para mantener una dieta más equilibrada. Aunque muchas personas muestran interés por alimentarse bien y cuidar su salud, no siempre utilizan esta información para tomar decisiones más saludables. Por ejemplo, el orden de los ingredientes indica el porcentaje en que están presentes en el producto, lo que puede ayudar a seleccionar opciones más nutritivas. Es fundamental seguir mejorando el etiquetado y comunicar de forma clara su relevancia como herramienta para la elección informada de los alimentos y para el diseño de menús saludables. La educación nutricional, incorporada de manera longitudinal en los planes de estudio, también desempeña un papel clave en este proceso."
La forma de elaboración de los caldos, la proporción de pollo y la frescura de los ingredientes son factores determinantes tanto en su calidad como en su valor nutricional. El informe “Comparativa de Caldos en España”, realizado por la Fundación Española de la Nutrición, evidencia una notable variabilidad entre los diferentes caldos disponibles en el mercado, tanto en la composición de los ingredientes como en su porcentaje.


