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El sueño: clave para una piel sana

La investigación científica ha demostrado que el sueño desempeña un papel fundamental en la regeneración celular y el bienestar cutáneo.

Dormir bien no solo es esencial para nuestra salud general, sino también para el bienestar y belleza de nuestra piel. Estudios recientes han demostrado que la falta de sueño puede afectar de forma significativa la hidratación, la pérdida de agua transepidérmica, la elasticidad y el pH de la piel.

El impacto de la falta de sueño en la piel
El término “deuda de sueño” se utiliza para describir la diferencia entre la cantidad de sueño que necesitamos y la que realmente obtenemos. Lo que muchos desconocen es que nuestra piel también experimenta esta deuda. Estudios¹ recientes han demostrado que la falta de sueño, incluso durante solo dos noches, puede afectar a la hidratación, la elasticidad y el pH de la piel, además de incrementar la pérdida de agua transepidérmica. Estos efectos pueden derivar en una piel más apagada, menos firme y con un aumento de las ojeras.

Según Milly Ahlquist, investigadora en Lush: “Dormir poco no solo afecta a nuestro estado de ánimo y energía, sino que también impacta directamente en la salud de la piel. La investigación ha revelado que las personas que duermen bien muestran una mayor satisfacción con su aspecto y presentan menores signos de envejecimiento cutáneo en comparación con aquellas que tienen un descanso deficiente”.

Helen Ambrosen: “Cuando dormimos, nuestra piel se repara”

Según Helen Ambrosen, cofundadora de Lush e inventora de productos, el sueño es esencial para el cuidado de la piel: “Cuando dormimos, se produce la regeneración celular. Todos sabemos cómo nos vemos después de una mala noche: nuestra piel también lo siente. Uno de los efectos más notorios es la deshidratación, así que mantener un vaso de agua junto a la cama puede ayudar a equilibrar la hidratación”.

Además, Helen resalta la importancia de una buena rutina nocturna: “Si no has dormido bien, solo con mirarte al espejo verás el impacto en tu piel. La falta de sueño también puede llevarnos a descuidar nuestros hábitos de cuidado, como no desmaquillarnos o no hidratarnos correctamente. Pero solo se necesitan cinco minutos extra para cuidar la piel de manera adecuada”.

¿Qué sucede con la piel mientras dormimos?
El sueño es un momento clave para la reparación y regeneración celular. Durante la noche, la piel regula su pH, optimiza la circulación sanguínea y equilibra la pérdida de agua. La alteración de hormonas como la melatonina y el cortisol debido a un descanso insuficiente puede agravar problemas cutáneos existentes e incrementar la sensibilidad de la piel.

Helen Ambrosen lo explica así: “Mientras dormimos, nuestro cuerpo y nuestra piel se reparan. Es un proceso esencial que ocurre tanto a nivel celular como de manera visible. Por eso, mantener un ambiente adecuado para dormir es crucial. Una habitación fresca y ventilada, con una cama cálida, es la mejor combinación. Si puedes, deja una ventana entreabierta para que el aire fresco ayude a la oxigenación de la piel”.

También recalca la importancia del entorno: “Las pequeñas cosas marcan la diferencia. Cambiar las sábanas regularmente y dar la vuelta al colchón ayuda a mantener una sensación de frescura que favorece el descanso y, por ende, la salud de la piel”.

Helen añade otro consejo esencial: “Cuando estamos demasiado cansados, es fácil caer en la trampa de saltarnos la rutina de cuidado de la piel. Pero es precisamente en esos momentos cuando más la necesitamos. Una buena limpieza y una hidratación profunda pueden marcar una gran diferencia al día siguiente”.

Consejos para una rutina nocturna que favorezca el descanso y la piel Lush recomienda incluir el sueño como parte esencial de la rutina de cuidado de la piel, con prácticas que ayuden a mejorar la calidad del descanso:

• Crea un ambiente perfecto para dormir: Mantén una habitación fresca, ventilada y con ropa de cama limpia para favorecer un descanso reparador.
• Desconecta antes de acostarte: Reducir la exposición a pantallas y establecer rutinas relajantes puede mejorar la calidad del sueño. Helen Ambrosen sugiere: “Apaga Netflix antes de dormir. Un baño caliente o una ducha relajante son una mejor manera de preparar la piel y la mente para el descanso”.
• Tómate tu tiempo para el cuidado de la piel: Un baño caliente con aceites esenciales como lavanda puede ayudar a preparar el cuerpo y la mente para el descanso. La gama Sleepy de Lush, con lavanda y tonka, está especialmente diseñada para calmar la piel y promover la relajación. “El simple hecho de aplicar una crema con una fragancia relajante antes de dormir puede hacer que nuestro cuerpo asocie ese aroma con el descanso y nos ayude a relajarnos más rápido”, afirma Helen.

Hidratación y confort: Para quienes sufren de piel seca o con picor, la hidratante Dream Cream puede aliviar molestias y mejorar la calidad del sueño, como ha demostrado un reciente estudio clínico en el que los padres de 48 niños notaron mejoras significativas en su piel y en sus patrones de sueño.

Pequeños gestos que hacen la diferencia: Si te despiertas en mitad de la noche, productos como el dentífrico Sleepy pueden ayudarte a resetear la mente y el cuerpo para volver a conciliar el sueño. “A veces, volver a dormir después de despertarse en mitad de la noche es difícil. Incorporar pequeños rituales como lavarse los dientes con una pasta relajante puede ayudarnos a retomar el descanso”, recomienda Ambrosen.