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Hablemos de Cosmética y Cáncer

El 70% de los pacientes oncológicos sufren sequedad de la piel por lo que el cuidado corporal es fundamental durante su tratamiento

Una sesión abierta en formato online sobre una de las temáticas más solicitadas y que más dudas generan en las personas en tratamiento oncológico: el cuidado de la piel durante el tratamiento.

Los encuentros “Hablemos de Cosmética y Cáncer” de la Fundación Stanpa aúnan la experiencia de dos ámbitos: el sanitario y el cosmético. En esta ocasión, de la mano de la Dra. Marga Majem, oncóloga médica del Hospital de la Santa Creu I Sant Pau, y Judith Mata, directora ejecutiva de la Fundación Ricardo Fisas Natura Bissé.

 

La Fundación Stanpa continúa su actividad el mes de la Lucha contra el Cáncer haciendo realidad su principal objetivo: visibilizar y concienciar sobre la importancia del cuidado personal de las personas en tratamiento oncológico para mejorar su autoestima y favorecer su bienestar durante la enfermedad. Tras la celebración el pasado día 3 de febrero de la sesión “Hablemos de Cosmética y Cáncer” centrado en la protección solar, asistimos en el día de ayer a la sesión protagonizada por el cuidado corporal.

“Hablemos de Cosmética y Cáncer” es una iniciativa que pretende ahondar en ciertas temáticas que generan inquietud en las personas en tratamiento oncológico que han participado en los talleres del programa “Ponte Guapa, Te Sentirás Mejor” que la propia Fundación Stanpa imparte en más de 45 hospitales públicos de nuestro país.

 

El cuidado corporal

Durante el tratamiento, el paciente deberá prestar máxima atención a tres: limpieza, hidratación y protección solar.  Es por ello por lo que, durante el mes de la Lucha contra el Cáncer, desde la Fundación Stanpa se ha querido abordar la protección solar y el cuidado corporal.

En la sesión sobre protección solar, la Dra. Mª José Tribó Boixareu, Adjunta del Servicio de Dermatología y directora de la Unidad de Psicodermatología del Hospital del Mar y la Dra. Aurora Garre, Medical Marketing Manager de ISDIN, abordaron las medidas preventivas para extremar los cuidados de la exposición de la piel al sol durante el periodo que dura el tratamiento oncológico. En la sesión específica sobre el cuidado corporal contamos con la Dra. Marga Majem, Oncóloga médica del Hospital de la Santa Creu I Sant Pau, y Judith Mata, Directora Ejecutiva de la Fundación Ricardo Fisas Natura Bissé.

Los diferentes tratamientos oncológicos tienen efectos directos sobre la piel de los pacientes. Por lo general, la piel se vuelve mucho más sensible, por lo que será fundamental un cuidado corporal previo, durante y tras el tratamiento con el objetivo de minimizar los posibles efectos secundarios. Además, cuando la piel esté más irritada es importante tratarla de forma suave: tras la ducha, por ejemplo, secar la piel a golpecitos, utilizar ropa sin costuras y redoblar la atención sobre el cuidado de las manos y pies - extremidades que intervienen en todas nuestras tareas en el día a día-; y, también, no olvidar proteger las posibles zonas radiadas y la piel expuesta al sol como las manos, empeines, orejas… o el cuero cabelludo.

En palabras de la Dra. Marga Majem: “No es lo mismo los efectos reactivos de la piel producidos por la quimioterapia, la radioterapia, las terapias dirigidas o la inmunoterapia. Los pacientes que reciben radioterapia suelen padecer quemaduras en la zona radiada, por lo que es importante proteger esa zona del sol y una constante hidratación. En los pacientes que reciben tratamiento de terapias dirigidas suele abundar la aparición de acné en cara y escote y, en este caso, les iría bien la utilización de una crema con tratamiento específico a nivel tópico. Por último, el tratamiento de quimioterapia presenta manifestaciones como el síndrome manos-pies, granitos, descamaciones o eritemas”.

Además, durante el tratamiento es necesario que los pacientes mantengan la piel en las mejores condiciones posibles. La medida preventiva más importante es evitar la exposición solar tanto en invierno como en verano, en interiores o exteriores. En este punto se hace necesario, además de la protección solar, una protección física. Otro punto importante es una correcta hidratación. La mayoría de los tratamientos convergen en dos efectos: la sequedad y descamación, que podrían minimizarse con una correcta rutina de cuidado corporal. Aunque “cada efecto secundario necesita la aplicación de diferentes principios activos”, añade Judith Mata, Directora Ejecutiva de la Fundación Ricardo Fisas Natura Bissé; “En general, cosméticos ricos en componentes dermocalmantes, hidratantes y emolientes como son la rosa mosqueta, la glicerina, el aceite de amaranto o mantecas, como las de mango y karité, son recomendables para minimizar el efecto de la sequedad de la piel”, el efecto más sufrido en el 70% de los pacientes oncológicos[1] atendidos por la Fundación Stanpa.

Una tendencia que vemos cada vez más arraigada en el tratamiento contra el cáncer, derivada para paliar los efectos colaterales en la piel y por el bienestar de estas personas, son las prácticas estético-cosméticas de la mano de un profesional de la estética que garantiza el cuidado y el mantenimiento de la piel. Eso, sí, la Directora Ejecutiva de la Fundación Ricardo Fisas Natura Bissé recomienda a los pacientes: “aseguremos que el profesional de la estética está formado y seamos conscientes que algunos tratamientos como fuentes de calor, determinada aparatología o masajes muy profundos pueden no ser recomendables durante algunos de los tratamientos médicos”.

Todas las sesiones de “Hablemos de Cosmética y Cáncer” están disponibles en el canal de Youtube de la Fundación Stanpa, aquí.


[1] Dato obtenido de la encuesta realizada a más de 1350 pacientes participantes en los talleres “Ponte guapa, te sentirás mejor” durante 2017.