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¿Ganas de pueblo? desconexión de interior en Estrella del Bajo Carrión


Más de 40 años llevan las hermanas Pedrosa -ahora junto a sus descendientes Anselmo y Alfonso Fierro-, compartiendo con sus huéspedes y comensales el encanto de un enclave mágico como es este hotel boutique - restaurante ubicado en Villoldo, Palencia

Un rincón tranquilo donde olvidarse del mundo, disfrutar de una tarde leyendo, una siesta reparadora o una sobremesa de billar tras una buena comida, sencilla pero exquisita, donde el producto de temporada manda y entre los que ahora destaca -en exclusiva en toda la provincia- el atún rojo de Gadira

 

¿Quién no necesita una escapada a estas alturas? Coger aire, recargar pilas, recuperar esa sensación de descanso merecido e intentar olvidarse de las preocupaciones con la tranquilidad de estar seguros, como en casa, ¡pero al fin, fuera de ella! Pues ese descanso suena a interior, lejos de aglomeraciones, a pueblo… a un pueblo de Palencia cuyo nombre representa al grupo hostelero de la familia Pedrosa, Villoldo. Aquí, a poco más de dos horas de Madrid, en Estrella del Bajo Carrión (Mayor, 32. Villoldo. Palencia. Tel. 979 82 70 05. www.estrellabajocarrion.com), la casa madre de la familia, hacemos parada, fonda y las noches que hagan falta. Porque, ¿es un restaurante o un hotel? En palabras de las hermanas Pedrosa -Pilar, Mercedes y Paula-, pioneras en la restauración de la zona, “simplemente es nuestra particular forma de entender la hostelería, un lugar donde no caben las prisas, donde después de una deliciosa comida lo que apetece es tomar una copa, compartir historias en la chimenea o jugar una partida de billar… y si se hace tarde, pasar la noche en una acogedora habitación”. Con esta sencillez, naturalidad y mucho cariño describen este lugar al que ahora más que nunca apetece escapar, en el corazón de la ruta del románico y a un paso de la montaña palentina…

Un negocio familiar con los mejores anfitriones locales que podía haber, que cuidan a cada comensal como parte de su propia familia y que está comandado por Paula en sala y su sobrino Alfonso Fierro en cocina, que es también chef ejecutivo del Grupo Villoldo. Sus fogones son además el centro de operaciones del resto de los locales (Villoldo y dNorte en Madrid, y La Barra de Villoldo y Habana Cafetería en la capital palentina)… aquí es donde cada otoño se hace la matanza, que nutre de carnes al grupo; donde se embota en AOVE el bonito del norte en verano; o donde se asan unos 2.000 kg de pimientos al año. Porque sí, se procura que todo sea casero, hecho con mimo y el mejor producto nacional seleccionado en su origen. En el caso del atún rojo salvaje de la firma Gadira, se lleva directamente desde las almadrabas de Cádiz -tras su ronqueo y congelado a -60 º, para que conserve todas sus propiedades como si estuviera recién capturado- a las cocinas de Fierro en Palencia, único lugar de la provincia donde se puede disfrutar, por cierto, y que durante estos meses toma un especial protagonismo en forma de 6 platos -más 1- que enamoran: Tartar con aliño tradicional y pan sardo, Tarantelo en escabeche castellano, verduritas y chips caseros, Tataki, ponzu y ajoblanco, Solomillo al carbón con asadillo de tomate y yuca frita, Sashimi de ‘toro’ con vinagreta de wasabi natural y Huevos rotos con atún picante. Y por encargo, pensado para 2, 3 personas, sirven un espectacular Chuletón de atún que incluye partes de descargamento, tarantelo y ventresca, un auténtico manjar…

Más allá del atún del sur y otros pescados de lonja del Cantábrico, en su carta nunca faltan las legumbres y verduras de la tierra, ahora mismo estamos en plena temporada de calabacín y tomate por ejemplo… Y entre los platos más ‘verdes’ destacan el Guiso suave de guisantes con huevo de corral- por supuesto, elaborado con guisantes de Palencia, “de calle”, como dicen los hortelanos, con un sabor y textura únicos-, la Menestra de 7/9 verduras o sus inmejorables Alubias blancas viudas de la Vega de Saldaña; ni tampoco las buenas carnes como la Paletilla de lechazo churro entreasada -la receta más tradicional de la comarca- o los Pichones de nidal de Tierra de Campos. Una sección dedicada al foie de pato hecho en casa con hígados de Villamartín y sus postres hechos al momento completan una oferta que invita a quedarse y que sin duda les hacen merecedores de los dos soles Repsol que lucen desde hace 10 años.  

Y es que, ya desde la puerta uno se enamora de esta ‘estrella’ que brilla con luz propia, en la que después de probar estas viandas en su espacioso salón y recibir el amable trato de Paula, lo que más apetece es quedarse y esperar el desayuno a la mañana siguiente. Recepción, lobby, salón y restaurante reciben en conjunto con su aire boho chic. Amplitud, comodidad, luz, detalles, libros, madera y ladrillos que albergan historias, buen gusto, recuerdos esperando crearse en aquel verano tan atípico de 2020… y su tranquilo jardín, un remanso de paz para disfrutar del turismo rural que conquista todos los sentidos.

 

Hora de dormir…

Precisamente al jardín se accede desde cualquiera de sus 10 habitaciones, todas ellas llenas de sencillez y pequeños detalles. Sus camas con sábanas blancas de algodón son de esas que atrapan, las que sumergen en un descanso de ‘remoloneo’ eterno. El resto de mobiliario de diseño, sus amplios y completos cuartos de baño y todo tipo de facilidades tecnológicas suman a esta experiencia donde no falta de nada. Quien aun sin querer salir del paraíso, quiera conocer el entorno, puede visitar la Villa Romana de La Olmeda, uno de los yacimientos más importantes del mundo románico hispánico, a tan sólo 5 km de Villoldo; pasear por las calles de Palencia capital y visitar los otros dos locales que regenta allí la familia; o disfrutar de la naturaleza y el paisaje castellanoleonés. Y para salir con fuerzas de excursión, nada como un buen desayuno casero compuesto por pan y bollos recién horneados, crujientes tostadas, huevos de corral hechos al gusto, embutidos de matanza, zumo de naranja natural, fruta pelada, mantequilla casera y mermeladas…

 

Estrella del Bajo Carrión (www.estrelladelbajocarrion.com) es sin duda un destino especial y perfecto para quienes en este momento busquen tranquilidad, desconexión y calidad de vida tanto en soledad, como en pareja o en familia. El restaurante tiene capacidad para 50 comensales, el precio medio en carta es de 40 €, y su horario de 14:00 a 16:00 h y de 21:00 a 23:00 de martes a domingo -cierra domingos noche y lunes todo el día-. Agosto y festivos permanece abierto. En cuanto al hotel, disponen de 10 habitaciones de dos tipos completamente equipadas: la Doble clásica (70 €/noche, 90 con desayuno) y los Estudios (100 €/noche, 120 con desayuno). Disponen de cama supletoria o cuna para niños de hasta 12 años sin cargo adicional para esta última opción.

El Grupo Villoldo lleva más de 40 años en marcha y sin parar de crecer gracias al buen hacer de las hermanas Pedrosa -Mercedes y Paula (desde la sala) y Pilar (en los fogones) y cuya saga continúan sus hijos -Anselmo y Alfonso (cocinero como su madre)-. Está formado por la casa madre, Estrella del Bajo Carrión (www.estrelladelbajocarrion.com), hotel restaurante afincado en Villoldo; el restaurante Villoldo, referente gastronómico en Madrid (www.villoldomadrid.com) y su hermano pequeño en la capital, dNorte (www.tabernadnorte.com); además de  La Barra de Villoldo (www.labarradevilloldo.com) y el recién ‘adoptado’ Habana Cafetería (www.habanacafeteria.com), en Palencia. Hablar de este grupo es hablar de tradición, de familia, de producto de origen, de sencillez y honestidad, pero sobre todo, de platos de esos que siempre apetecen y mejor aún, de los que enamoran y se quedan en la memoria.