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Las compras compulsivas aumentan durante la pandemia

La pandemia ha tenido un claro efecto en la salud mental y en los comportamientos de la población. El incremento de casos de personas con cuadros de estrés se ha traducido, entre otras cosas, en un aumento de trastornos relacionados con la compra compulsiva durante el último año [1].

Además, el creciente uso de las nuevas tecnologías ha contribuido a la proliferación de este tipo de adicción comportamental. De hecho, un 16% de la población compra ya compulsivamente a través de internet, siendo las mujeres las más afectadas por este trastorno [2]: entre un 80% y 95% de las compras compulsivas son realizadas por el género femenino [3]., siendo los productos de belleza, estética y bienestar los más adquiridos compulsivamente. Por su parte, las compras compulsivas realizadas por el hombre suelen estar más relacionadas con productos de ocio, entretenimiento y tecnología.

La edad más vulnerable para iniciarse en este tipo de adicción suele ser entre los 18 y 30 años. Por eso, la Dra. Cristina Giner, psicóloga clínica del Instituto Brain 360, advierte que “los jóvenes están especialmente expuestos a este tipo de adicción, sobre todo por su continuo contacto con las nuevas tecnologías. De ahí la necesidad urgente de educar preventivamente a los más jóvenes para que estos sigan unos hábitos de compra saludables en el futuro”. A pesar de esta vulnerabilidad de los más jóvenes, la adicción a las compras es una problemática global que afecta a todos los segmentos poblacionales, con independencia de su nivel socioeconómico.

En muchas ocasiones, estas adicciones se acaban originando como consecuencia de un mal uso de las compras como estrategia de afrontamiento ante ciertos problemas o como forma de evadir la realidad. De ahí que la patología dual sea una característica muy común en estas situaciones. La misma Dra. Giner, informa que, como en la mayoría de las adicciones, existen tres factores clave cuando hablamos de la aparición de un problema de compra compulsiva: el social, que tiene mucho que ver con el contexto consumista y publicitario de la sociedad; la psicológica, que hace referencia a cómo enfrenta cada individuo sus problemas; y la biológica, la cual tiene que ver con ciertas vulnerabilidades biológicas (como sería el caso de la desregulación en la actividad de ciertas regiones cerebrales).

 

La neuroestimulación arroja resultados positivos como tratamiento

Es en esa dimensión biológica donde entra precisamente la neuromodulación, una técnica que ayuda a la persona con problemas de adicción a las compras a tener un mayor control cognitivo y a tomar mejores decisiones. “Esta técnica contribuye a reducir el craving, que es el deseo intenso e irrefrenable que conduce al individuo a abandonar la abstinencia”, afirma la Dra. Giner.

Antes de iniciar la neuromodulación, se hace uso de la neuroimagen para detectar qué áreas cerebrales presentan un funcionamiento anómalo, una evaluación de los distintos dominios cognitivos y un estudio preciso del umbral en el que la estimulación puede tener un efecto en el tejido nervioso de cada paciente. Una vez localizadas esas áreas, se lanzan los estímulos con el objetivo de modular la respuesta de estos pacientes, consiguiendo así al final una reducción sintomatológica.

El Instituto BRAIN 360 es pionero en España en la implementación de la neuromodulación para el tratamiento de las adicciones, los trastornos depresivos, así como para otras patologías psiquiátricas y neurológicas. “Tenemos un equipo tecnológico puntero y profesionales de reconocido prestigio, lo que nos convierte en un referente en las terapias neurológicas y psiquiátricas mediante neuromodulación. El tratamiento está aprobado por las principales agencias internacionales de medicamentos, como la FDA (US Food and Drug Administration) y la EMA (Agencia Europea del Medicamento), y avalado por las guías clínicas más reputadas (NICE, CANMAT, NIMH, entre otras). 

Entre las ventajas de este tratamiento no invasivo figuran sus escasos efectos adversos y el hecho de que se aplique de forma ambulatoria. La duración media de cada sesión es de unos 45 minutos.