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La Brújula: tradición gallega y tecnología para conquistar 60 mercados

El proceso de elaboración se mantiene fiel a la tradición, por la cual no se emplean cortadoras automáticas y el empacado se realiza de forma manual, lata a lata, por las conocidas como "damas de la conserva", encargadas de seleccionar los tamaños, limpiar cada pieza, colocarla con cuidado y pesarla de forma individual. La compañía cuenta con un laboratorio alimenticio propio y un departamento de calidad que somete cada lote a controles y análisis exhaustivos, lo que le ha permitido mantener durante diez años consecutivos las calificaciones más altas en los estándares internacionales IFS Food (superior al 98%) y BRCGS Food Safety (certificación AA).

Conservas La Brújula, conservera artesanal gallega especializada en marisco de las Rías Gallegas y pescado de las costas ibéricas, parte de Grupo Delgado, representa el cruce perfecto entre tradición y modernidad desde su posición como referencia del sector gourmet. Esto es gracias a un modelo que combina el respeto por el oficio con la incorporación de tecnología en procesos clave como la logística, el control de calidad y la trazabilidad.

Todo su proceso comienza con la selección de la materia prima, donde la compañía escoge pescados y mariscos únicamente en campaña, en las épocas de mayor calidad, priorizando el marisco gallego y el pescado de las costas ibéricas. El pescado y marisco se adquiere siempre en lonja y en temporada, como los bonitos, caballas y sardinas de las costas ibéricas, o las almejas, berberechos, mejillones y navajas de las rías gallegas, bajo un criterio de compra muy estricto. Este se rige por la regla de que, para entrar en fábrica, el producto debe reunir el 100% de la calidad exigida, tanto en su transporte como en su adquisición.

A partir de ahí, el proceso se mantiene fiel a la tradición, por la cual no se emplean cortadoras automáticas y el empacado se realiza de forma manual, lata a lata, por las conocidas como "damas de la conserva", encargadas de seleccionar los tamaños, limpiar cada pieza, colocarla con cuidado y pesarla de forma individual.

Esta misma filosofía artesanal se traslada a las recetas, elaboradas con ingredientes 100% naturales como cebolla, pimiento o aceite de oliva, siguiendo fórmulas tradicionales gallegas transmitidas de generación en generación, sin estabilizantes, conservantes, colorantes ni blanqueantes.

Tecnología al servicio de la calidad y la seguridad alimentaria

No obstante, en aras de aumentar la eficiencia de la producción, sin modificar el proceso manual de la propia elaboración de las conservas, La Brújula ha incorporado tecnología avanzada en fases determinantes de la producción. Por ejemplo, una vez el producto ya está limpiado y empacado a mano por las damas de la conserva, la compañía utiliza para máquinas de precisión para el pesaje del contenido y sistemas avanzados de control de tiempos y temperaturas de cocción, con procesos supervisados por personal cualificado y estudios de penetración del calor que garantizan la seguridad alimentaria conforme a la normativa europea y de otros mercados internacionales.

La compañía cuenta además con un laboratorio alimenticio propio y un departamento de calidad que somete cada lote a controles y análisis exhaustivos, lo que le ha permitido mantener durante diez años consecutivos las calificaciones más altas en los estándares internacionales IFS Food (superior al 98%) y BRCGS Food Safety (certificación AA).

En el área logística, la fábrica dispone de un almacén inteligente completamente automatizado, con áreas específicas para estuchado y loteado, paletización, preparación de pedidos y expedición, lo que agiliza la distribución sin comprometer los estándares de calidad artesanal del producto.

Sostenibilidad y reconocimiento internacional

Esta combinación de procesos artesanales con avances tecnológicos ha impulsado la proyección exterior Conservas La Brújula hasta el punto de que la compañía exporta actualmente a más de 60 países de los cinco continentes, con especial acogida en mercados como Francia, Estados Unidos y Japón, donde se valoran especialmente la sostenibilidad del producto, el cuidado de la materia prima y el origen gallego.

El compromiso de Conservas La Brújula se traduce en el uso de la pesca sostenible, como el respeto de las vedas y los límites de captura, el uso de métodos de recolección tradicionales gallegos de bajo impacto (como la pesca del xeito, el bou de vara o la apnea) y el reciclaje de materias primas, como las conchas de moluscos, que se transforman posteriormente en piensos. A ello se suman el uso de una depuradora soterrada y un sistema de gestión de residuos orientado a minimizar el impacto ambiental.

Este modelo ha sido reconocido con distintivos como la D.O.P. Mejillón de Galicia, la certificación MSC (Marine Stewardship Council) de pesca sostenible, el sello pescadeRías y el reconocimiento del colectivo Berberecho de Noia, entre otros.

Según afirma Ángel Sánchez Delgado, CEO de Grupo Delgado "En Conservas La Brújula creemos que la tecnología no sustituye al oficio, lo protege y lo hace posible a mayor escala. Cada lata sigue pasando por las manos de nuestras Damas de la Conserva, y es precisamente esa combinación de artesanía e innovación la que nos permite garantizar la máxima calidad y seguridad alimentaria en cada producto que sale de nuestra fábrica."