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Lidl dona a los Bancos de Alimentos productos por valor de 20.000 euros

La cadena de supermercados se une así a la solidaridad mostrada por sus clientes el pasado mes de noviembre que, durante la celebración de la Gran Recolecta, donaron más de 1.300 toneladas de alimentos. Lidl lleva más de 20 años colaborando con entidades que trabajan para reducir el desperdicio alimentario, en el marco de su compromiso con la gestión sostenible de los alimentos.

Lidl ha donado a la Federación Española de Bancos  de  Alimentos (FESBAL) más de 100 toneladas de producto alimentario por valor de 120.000 euros. 
La  compañía complementa de este modo las más de 1300 toneladas donadas por sus clientes durante la Gran Recogida de Alimentos que FESBAL organiza cada año y que en 2016 tuvo lugar los pasados 25 y 26 de noviembre.

Además  de ceder sus 535 establecimientos en España para que FESBAL pudiera llevar  a  cabo  esta acción, Lidl invitó a sus empleados a participar como voluntarios  en  la  campaña  y  ayudar  así  a trasladar a los clientes el proyecto solidario de los Bancos de Alimentos, logrando reunir a unos 4.000 voluntarios en sus tiendas.

Gracias  a la solidaridad de sus clientes, Lidl consiguió recolectar en sus establecimientos alimentos suficientes para preparar 5 millones de raciones que   podrán   abastecer   a  cerca  de  un  millón  y  medio  de  personas desfavorecidas.

2016  es  la  quinto  año  consecutivo  en  que  Lidl  participa en la Gran Recolecta  de  Alimentos de FESBAL. Desde 2012, gracias a la solidaridad de sus  clientes,  Lidl  han  donado más de 5.000 toneladas de alimentos a los Bancos.

Una relación de más de 20 años

Como  empresa  del  sector  de  la  alimentación,  Lidl  está especialmente sensibilizada  con  la  gestión  sostenible  de  la cadena alimentaria y la reducción del desperdicio alimentario.

Además  de introducir constantemente mejoras en sus procesos para minimizar el  desperdicio  al  final  de  la cadena, la compañía lleva más de 20 años colaborando con los Bancos de Alimentos y otras entidades benéficas a quien dona,  de forma continuada, aquellos alimentos que, a pesar de no poder ser comercializados,  siguen  siendo  aptos  para  su consumo. De este modo, se evita  el  desperdicio  toneladas de alimentos y se contribuye a mejorar la alimentación  de los colectivos más desfavorecidos y en riesgo de exclusión social.