Al día

Ni vinos ni quesos, ahora lo que se lleva es catar los mejores aceites


El ingrediente estrella de la dieta mediterránea, el aceite de oliva virgen extra, se convierte en protagonista indiscutible de catas y experiencias inmersivas como la que ofrece La Bobadilla, a Royal Hideaway Hotel

El universo de las catas va más allá de los vinos y los quesos. De un tiempo a esta parte, el aceite de oliva virgen extra se ha convertido en el protagonista de esta experiencia gastronómica, prestando especial atención al AOVE de origen español. Un ingrediente clave en la dieta mediterránea conocido en el mundo entero.

En 2020, tres aceites nacionales encabezaron el ranking de los “100 mejores AOVEs del mundo” realizado por la Guía Evooleum. No fueron los únicos, un total de ocho aceites españoles coparon el Top 10 de dicha lista. Razón que llevó a La Bobadilla, a Royal Hideaway Hotel a incorporar esta selección de lujo a su carta. Pero no contentos con ello, el alojamiento ha hecho de la Royal Oil Tasting una propuesta única, en respuesta a la mayor concienciación en torno a la alimentación y al creciente interés por el producto local que se ha experimentado en los últimos años.

“La cata de aceite no es únicamente probar el aceite, sino aprender a identificar sus diferentes propiedades organolépticas: su color, sabor, olor y textura. Este proceso es obligatorio para obtener la calificación ‘Virgen Extra’ y es el que damos a conocer al público en La Bobadilla, a Royal Hideaway Hotel. Los catadores expertos valoran la intensidad de estos atributos y los puntúan, siendo necesario superar los 3 puntos en una escala de 0 a 10”, explica José Germán García, fundador del proyecto 100 Caños y encargado de impartir esta experiencia en el hotel.

 

 ¿En qué consiste la Royal Oil Tasting?

La cata comienza vertiendo una pequeña cantidad de aceite en las copas de degustación, tapándolas acto seguido con un pequeño cristal de vidrio para que no pierdan el aroma. Luego hay que calentar la copa, aún cubierta, con la mano y girarla para que suban los olores. Hecho esto, se destapa, se huele y se vuelve a cerrar para poner en común las diferentes impresiones.

Una vez apreciado el aroma, se pasa a degustar el aceite. Se empieza en la extremidad de la lengua; después, mediante pequeñas aspiraciones sucesivas, se desliza sobre el conjunto del paladar y, por último, se lleva hacia la garganta. Suele utilizarse un trozo de pan o manzana verde entre la degustación de diferentes aceites para limpiar la boca y apreciar sus particularidades. 

“Nosotros solemos hacer dos tipos de catas en función del grado de conocimiento del cliente y del tiempo disponible. La primera consiste en conocer las diferentes calidades de los aceites de oliva virgen extra, partiendo de la calidad más baja (que no mala) a la más alta. La segunda, por otro lado, invita a probar diferentes variedades, a sabiendas de que cada una se distingue por tres aspectos básicos (el sabor, el amargor y el picante) y que son, precisamente, los que vamos a aprender a identificar. Si hay tiempo e interés, combinamos ambas”, apunta el experto.

Un actividad de la que disfrutar en un remanso de paz con categoría cinco estrellas, reconocido en 2020 como el ‘Mejor hotel boutique de España’ en los World Travel Awards, considerados los “Oscar del turismo”, que invita a cuidar del cuerpo, la mente y el alma sin olvidar cuidar al mismo tiempo del medio ambiente.