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Los costes asociados al absentismo laboral superan en más de 20.000 millones de euros el gasto total en educación pública en España

• Ante este problema de país, La Asociación de Empresas del Gran Consumo presenta el primer informe del Observatorio AECOC de Absentismo Laboral • La evolución de este problema compromete la competitividad de las empresas, la creación de empleo de calidad, la mejora de los salarios y la sostenibilidad de nuestro estado de bienestar. • El Observatorio de AECOC nace no para alimentar el ruido, no para señalar, sino para analizar con rigor, entender mejor el problema y contribuir a encontrar soluciones conjuntas.

El absentismo laboral ha dejado de ser un problema meramente coyuntural para convertirse en un problema de país. Así lo confirman los principales indicadores que cifran el impacto macroeconómico de este problema en 92.000 millones de euros, la segunda partida de gasto público tras las pensiones y la sanidad y una partida 20.000 millones de euros superior a lo que España destina anualmente en educación pública.

Ante esta alarmante realidad, AECOC, la Asociación empresarial que reúne a más de 35.000 empresas de las que el 85% son pymes, presenta hoy en Madrid el primer informe de su Observatorio de Absentismo Laboral, un trabajo elaborado junto a Marlex en colaboración con Umivale Activa.

El Observatorio de AECOC nace, según palabras de su presidente, “no para alimentar el ruido, no para señalar, sino para analizar con rigor, entender mejor el problema y contribuir a encontrar soluciones conjuntas”. Sus tres objetivos principales son:

  • Ofrecer una radiografía rigurosa del absentismo laboral, con datos comparables y representativos que permitan entender las diferencias entre sectores, actividades y eslabones de la cadena de valor.
  • Ir más allá de la medición y profundizar en las causas, en la evolución del fenómeno y en las iniciativas que están funcionando en las empresas.
  • Ayudar a articular una respuesta compartida, ya que reducir el absentismo evitable exige la implicación de empresas, administraciones, mutuas y agentes sociales.

En palabras de su presidente, Ignacio González, para AECOC y sus empresas asociadas “proteger la salud de las personas trabajadoras es incuestionable. Quien necesita una baja debe tenerla, y debe tenerla con todas las garantías. Pero, al mismo tiempo, debemos ser capaces de identificar y reducir el absentismo evitable y el uso indebido o fraudulento del sistema, porque ambas realidades también existen y tienen un impacto muy serio sobre las empresas, el empleo, la economía y la sociedad. Ese es lo que hay que combatir. 

Primer Informe del Observatorio

El primer informe del Observatorio se ha realizado en base a la información de la Sala Segura del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, proporcionada por Umivale Activa.

Héctor Blasco, director general de Umivale Activa ha destacado tres aspectos clave de los datos que ellos manejan: la repetición de procesos en un grupo reducido de trabajadores (el 16’2% de las personas trabajadoras concentra el 69’3% de las bajas y el 62’6% de los días perdidos por IT), la larga duración de las bajas médicas y las patologías de más difícil objetivación (problemas musculoesqueléticos y salud mental). Estos tres ejes explican el incremento de la Incapacidad Temporal en los últimos años.

“Estos resultados son especialmente importantes porque indican que no podemos abordar todas las bajas de la misma manera. Necesitamos entender mejor la repetición, intervenir antes de que los procesos se prolonguen y prestar especial atención a las patologías que concentran la mayor parte del crecimiento”, ha subrayado. “Y esto nos lleva a una reflexión importante: si sabemos dónde se concentra el problema, tenemos también una oportunidad para orientar mejor las reformas normativas que se requieren, nuestros esfuerzos, los recursos necesarios y con todo ello, mejorar la gestión de la incapacidad temporal”, ha concluido.

España registra el mayor crecimiento del absentismo por incapacidad temporal de la UE

La evolución del absentismo en España también destaca en el contexto europeo. Entre 2018 y 2024, las ausencias por incapacidad temporal crecieron un 73% en nuestro país, frente al 16% de media en la UE-27. Esto significa que el ritmo de crecimiento español fue 4,6 veces superior al comunitario. Asimismo, España registra 4,9 semanas perdidas por enfermedad por trabajador y año, la cifra más elevada de la OCDE, con un incremento del 69% desde 2018, frente al 15% de media.

El análisis específico de los sectores representados en AECOC confirma que las actividades  vinculadas a la cadena de valor del gran consumo no están exentas de esta realidad.  De hecho,  la tasa de absentismo por incapacidad temporal se situó en el 7,56% en logística, el 7,15% en la industria de la alimentación, el 6,48% en el transporte terrestre y el 6,15% en el comercio minorista, frente al 5,94% de media nacional.

Además, la problemática se ha intensificado en los últimos años. Entre 2018 y 2024, la tasa de absentismo por incapacidad temporal aumentó un 44% en el conjunto de España. Por tanto, el fenómeno no responde a un repunte coyuntural, sino a una tendencia sostenida que afecta especialmente a actividades intensivas en empleo y con una elevada dependencia de la disponibilidad y presencialidad de sus plantillas.

El informe también identifica un aumento de las bajas de larga duración. Entre 2018 y 2024, la prevalencia de procesos de incapacidad temporal superiores a 365 días creció un 95%. A cierre de 2024, el 17,4% de los procesos que seguían activos superaba los doce meses, frente al 12,6% registrado en 2018. Aunque estos procesos representan el 2,4% de las bajas finalizadas, concentran el 34,1% de los días de trabajo perdidos.

Por otra parte, los datos apuntan a un cambio en el perfil de las personas que inician procesos de incapacidad temporal. Entre 2018 y 2024, la incidencia entre los menores de 35 años aumentó un 152%, al pasar de 16,3 a 41 procesos mensuales por cada 1.000 trabajadores protegidos. En cambio, entre los mayores de 55 años descendió un 27%, de 33,8 a 24,6 procesos. No obstante, la duración media de las bajas de los mayores de 55 años alcanza los 82,2 días, frente a los 20,9 días de los menores de 35.

Las empresas reclaman una respuesta coordinada y medidas de prevención

Para profundizar en las causas y las posibles soluciones, el Observatorio AECOC del Absentismo Laboral combina el análisis de los datos de incapacidad temporal con la visión de las empresas.

El diagnóstico empresarial señala las listas de espera del sistema sanitario como uno de los principales factores que prolongan las bajas. Las demoras en Atención Primaria, las dificultades para acceder a pruebas diagnósticas y las esperas para determinadas intervenciones quirúrgicas pueden alargar los procesos de incapacidad temporal. En este contexto, las empresas consideran necesario mejorar la coordinación entre los servicios públicos de salud, el Instituto Nacional de la Seguridad Social y las organizaciones.

Asimismo, tres de cada cuatro empresas participantes valoran como baja o muy baja la eficacia del marco regulatorio actual para gestionar y controlar el absentismo no justificado. Las organizaciones reclaman procedimientos más claros, una mejor comunicación de las bajas y una mayor homogeneidad en los criterios de actuación. El informe subraya, no obstante, que ninguna de las empresas participantes cuestiona la necesidad de proteger a las personas trabajadoras que están realmente enfermas.

Las compañías también reconocen su responsabilidad en la prevención y gestión del absentismo. Aunque atribuyen dos tercios de los factores que influyen en el fenómeno al entorno externo y un tercio a elementos internos, identifican margen de mejora en las condiciones de trabajo, la conciliación, el liderazgo y los programas de bienestar. En particular, destacan el papel de los mandos intermedios para detectar situaciones de riesgo, gestionar las cargas de trabajo y facilitar la reincorporación tras una baja.

Entre las medidas que aplican las empresas con mejores resultados figuran; la utilización de servicios médicos propios o externalizados, el seguimiento de los procesos de incapacidad temporal, la cobertura sanitaria privada complementaria y los programas de apoyo psicológico. También se incluyen la prevención de trastornos musculoesqueléticos, la adaptación ergonómica de los puestos, la automatización de las tareas de mayor esfuerzo físico y la formación de los responsables de equipo.

AECOC propone un espacio estable de colaboración público-privada

Ante la dimensión del problema, AECOC plantea una estrategia compartida entre Administraciones Públicas, mutuas, sindicatos y empresas. La Asociación propone crear un espacio estable de colaboración público-privada que permita identificar buenas prácticas, evaluar medidas y avanzar hacia soluciones coordinadas.

En el ámbito institucional, el Observatorio plantea cinco líneas de actuación. La primera consiste en implementar medidas destinadas a reforzar la atención sanitaria pública y reducir los tiempos de espera en consultas, pruebas e intervenciones. También propone mejorar la interoperabilidad de los sistemas de información, ampliar gradualmente el papel de las mutuas en la gestión de la incapacidad temporal por contingencias comunes, modernizar el marco regulatorio y reforzar el diálogo social y la negociación colectiva.

Por su parte, las empresas pueden contribuir mediante programas integrales de salud y bienestar, el refuerzo del liderazgo de los mandos intermedios, el seguimiento individualizado de los procesos de larga duración, la adaptación tecnológica y organizativa de los puestos de trabajo y el intercambio de información y buenas prácticas. El informe defiende, además, un modelo de gestión que combine la atención a las personas con la exigencia de resultados.

El Observatorio concluye que la reducción del absentismo evitable requiere una respuesta coordinada y basada en datos, con mecanismos que permitan medir los resultados y ajustar las medidas cuando sea necesario. AECOC defiende que mejorar la gestión de las ausencias y garantizar la protección de quienes están enfermos son objetivos compatibles, que deben abordarse mediante la cooperación institucional y la corresponsabilidad de todos los agentes implicados.