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Las consecuencias del coronavirus en la producción y el consumo de pollo

“En los próximos meses se producirá un encarecimiento del producto”

Las consecuencias del coronavirus experimentarán distintas fases en lo que al consumo de pollo se refiere. Tal y como apuntan datos de Propollo y confirman las operaciones del marketplace Claire Global, en periodos de alta demanda y gran incertidumbre, el pollo es uno de los alimentos fundamentales para los consumidores. Que su distribución haya crecido un 25% en marzo obedece a que “su corto periodo de producción, su rápido abastecimiento, su aporte proteico y, en definitiva, su precio. Cuando reina la incertidumbre, la sociedad lo considera clave”, destaca Ramón Sánchez-Ocaña, CEO y cofundador de Claire Global.

Sin embargo, esa primera fase de alta demanda y aprovisionamiento por parte del consumidor no anticipa la realidad del impacto del coronavirus en los mataderos de pollo. Cabe destacar que el pollo tiene una particularidad que, en términos de producción y consumo, lo diferencia de otros animales. Frente a las carnes de vacuno y cerdo, cuyo coste y tiempo de producción puede alcanzar el año, los pollos están listos para ser consumidos en 45 días, un margen que permite maniobrar y que, en consecuencia, también se adueña de la incertidumbre con rapidez.

Precisamente, esa necesidad de maniobrar ha obligado al sector a tomar ya las primeras medidas. “Los mataderos están frenando su ritmo de producción ante el miedo de que se produzcan recurrentes situaciones de impago en los próximos meses. Al haberse estabilizado esa curva de demanda alcista, el repunte negativo que provocará la ausencia de pedidos de la hostelería, motiva esa difícil decisión”, afirma Ramón Sánchez Ocaña.

Las previsiones apuntan a que el pollo escaseará debido a esta situación y al miedo de los productores al impacto que pueda tener a corto plazo. “Los mataderos quieren exponerse menos a las consecuencias negativas y mitigar la situación evitando los costes derivados de la producción y, sobre todo, unos impagos que resultarían nefastos para sus estructuras” señala Sánchez-Ocaña, quien además recuerda que “el gran perjudicado será el consumidor, que previsiblemente verá cómo se produce en los próximos meses un encarecimiento del producto”.

Aun así, este contexto de incertidumbre también está motivando a las compañías del sector agroalimentario a buscar otras vías para vender sus productos. “El temor ha impulsado la valentía de los sectores como el de la ganadería, la agricultura y la pesca, cuyos trabajadores están digitalizando su stock”, destaca el portavoz de Claire Global. “Esto les está permitiendo ser más transparentes y eficientes de cara gestionar una producción que, en el caso de los productores de pollo, necesitan ajustar en tiempo real, uno de los beneficios de usar plataformas digitales como Claire Global”, concluye.