• SITRA desarrolla un sistema de arquitectura modular de resinas para garantizar pureza, estabilidad y trazabilidad en la producción de bebidas premium y especiales
La normativa europea está elevando, de forma progresiva, el nivel de vigilancia sobre la calidad del agua utilizada por la industria, con un impacto especialmente relevante en los sectores más sensibles para el consumo humano. En la industria de bebidas funcionales, médicas y premium, donde el agua constituye el ingrediente principal del producto y un factor clave en su estabilidad y calidad, este endurecimiento regulatorio adquiere una especial relevancia y continuará acentuándose en los próximos años, con importantes hitos en el horizonte de 2026. Entre ellos destacan la incorporación de nuevos parámetros para contaminantes emergentes y el despliegue de un marco armonizado para los materiales en contacto con el agua destinada al consumo humano.
En este contexto, SITRA, compañía experta en la transformación tecnológica del ciclo del agua para la industria, ha desarrollado una tecnología pionera y asequible de purificación de agua orientada a industrias de alta exigencia, basada en un sistema de doble barrera mediante resinas específicas. Con esta solución, la compañía busca ayudar a los fabricantes de bebidas funcionales, nutrición clínica y bebidas premium a reforzar el control de la calidad del agua de proceso y a adaptarse a un entorno regulatorio cada vez más exigente, mejorando la estabilidad de sus formulaciones y la seguridad de sus procesos productivos.
Entre los parámetros a controlar que están ganando peso en el marco regulatorio europeo se encuentran los compuestos perfluorados (PFAS), conocidos como “contaminantes eternos”, los pesticidas y sus metabolitos, así como otros contaminantes emergentes que ya se han detectado en distintos puntos de la cadena de agua potable y que requieren una mayor capacidad de control y seguimiento en los sistemas de tratamiento utilizados por la industria alimentaria y de bebidas.
Además, el refuerzo del enfoque basado en riesgos está impulsando una mayor atención a la trazabilidad del agua utilizada como ingrediente. Cada vez cobra más importancia no solo conocer la calidad del agua en el punto de uso, sino también disponer de evidencias documentadas sobre su origen, tratamiento y control a lo largo de todo el proceso cuando se emplea en la elaboración de productos sensibles, especialmente en categorías funcionales o de alto valor añadido.
El agua, una materia crítica en bebidas funcionales y premium
En la industria de bebidas de alta exigencia, el agua no es solo un componente más, sino el principal ingrediente del producto final. Su calidad influye directamente en la estabilidad de las formulaciones, el perfil organoléptico, la vida útil y la percepción de pureza por parte del consumidor. Por ello, cualquier variabilidad en sus características puede traducirse en desviaciones de calidad, inconsistencias entre lotes o ajustes no deseados en el proceso productivo.
Para garantizar una calidad constante del agua, las plantas de bebidas han recurrido tradicionalmente a esquemas de tratamiento complejos que, aunque eficaces, implican elevados costes de instalación y operación, además de una mayor complejidad en la gestión diaria y en el control de riesgos asociados al proceso.
Doble barrera de resinas: del babyfood a las bebidas funcionales
La solución desarrollada por SITRA plantea un enfoque alternativo, más eficiente y económico, en el que una arquitectura modular de resinas asume buena parte de las funciones de pretratamiento y depuración del agua. El sistema se articula en dos etapas clave: un pretratamiento específico que elimina más del 85 % de la materia orgánica (COT) mediante resinas especiales, en sustitución del carbón activo tradicional, y un tratamiento selectivo de cloratos a través de resinas de intercambio iónico diseñadas por la propia compañía.
Esta solución, que ya ha demostrado su eficacia en sectores especialmente sensibles como la alimentación infantil, permite además alargar los periodos de operación entre regeneraciones, multiplicar por más de dos la vida útil de las resinas y reducir de forma significativa los costes de mantenimiento y sustitución frente a esquemas tradicionales más complejos, aportando una mayor estabilidad al proceso productivo.
“Nuestra diferencia está en haber transformado el control de la materia orgánica y los cloratos del agua en una arquitectura modular de resinas”, explica Ricardo Sáez, director general de SITRA. “Es una tecnología que ya hemos consolidado en un entorno tan exigente como la alimentación infantil y que ahora ponemos al servicio de los fabricantes de bebidas funcionales y premium, donde la constancia en la calidad del agua es clave para proteger el producto y la marca”.
Las buenas prácticas y el endurecimiento progresivo de la normativa apuntan a un mayor nivel de control sobre el agua utilizada por la industria alimentaria y de bebidas. “En los próximos años, la cuestión ya no será únicamente si el agua es potable, sino si es lo suficientemente estable y controlada para garantizar la calidad de una bebida funcional o premium. Nuestro objetivo es que nuestros clientes puedan responder afirmativamente a esa pregunta”, concluye Ricardo Sáez.




