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Cuidado facial en vacaciones: qué tratamientos mantener y cuáles pausar

Las vacaciones alteran las necesidades de la piel y hacen necesario adaptar la rutina facial para mantener el equilibrio. La Dra. Ana Carrasquilla, especialista en Dermatología Médico-Quirúrgica y Venereología de IMR, explica cómo la exposición solar, el cloro, el agua salada o el aire acondicionado pueden alterar el estado de la piel favoreciendo la deshidratación y el envejecimiento prematuro.

Durante las vacaciones la piel del rostro se enfrenta a una mayor exposición a factores como el sol, el calor, el cloro o el agua salada. Estas condiciones pueden afectar a su equilibrio y favorecer la aparición de signos de envejecimiento, por lo que adaptar la rutina facial ayuda a mantener la piel protegida durante esta época.

En este contexto, la Dra. Carrasquilla, explica que «durante las vacaciones la piel está sometida a una mayor carga de agresiones externas que pueden alterar su función barrera y favorecer la aparición de signos de envejecimiento. En esta época del año, el objetivo no debe ser únicamente mejorar la piel, sino protegerla, mantener su hidratación y ayudarla a responder frente a estos factores externos».

La rutina facial en verano: qué mantener y qué pausar

Las necesidades de la piel no son las mismas durante todo el año ni en todos los destinos. La humedad ambiental, la temperatura o la duración de los viajes pueden modificar la forma en la que la piel mantiene su hidratación y responde a los cambios del entorno, por lo que adaptar la rutina a cada situación puede ayudar a mantener el equilibrio durante las vacaciones.

En este sentido, la Dra. Carrasquilla explica que «no todas las pieles necesitan lo mismo durante las vacaciones. En ambientes húmedos o tropicales debemos priorizar fórmulas más ligeras que aporten hidratación sin aumentar la sensación grasa, mientras que en climas secos o durante vuelos largos la piel necesita productos más nutritivos que ayuden a reforzar la barrera cutánea». Además, añade que la textura del producto debe adaptarse a las condiciones ambientales para favorecer el equilibrio de la piel y evitar la pérdida de hidratación.

En cuanto a la rutina diaria, la especialista recomienda mantener aquellos cuidados que ayudan a proteger la piel frente al estrés oxidativo, como la vitamina C por la mañana y una limpieza suave. Por el contrario, aconseja reducir la potencia o la frecuencia de aplicación de tratamientos más intensivos, como los retinoides de alta potencia o los exfoliantes químicos agresivos, durante los periodos de mayor exposición solar.

Los errores más frecuentes que afectan a la piel durante las vacaciones

Durante las vacaciones es habitual cometer algunos errores que pueden afectar a la salud de la piel, como aplicar el fotoprotector una única vez al día, descuidar la limpieza nocturna o mantener tratamientos intensivos que aumentan la sensibilidad cutánea. «En verano debemos adaptar la rutina a las nuevas necesidades de la piel, priorizando la protección, la hidratación y el cuidado de la barrera cutánea», explica la Dra. Carrasquilla. Además, la médico recomienda mantener aquellos productos que ayudan a proteger la piel frente al estrés oxidativo, como la vitamina C por la mañana, junto con una limpieza suave y reducir la frecuencia o potencia de tratamientos más intensivos como los retinoides o los exfoliantes químicos agresivos.

Tratamientos antes y después de las vacaciones

Los tratamientos en medicina estética también deben adaptarse al momento del año y al estado de la piel. La preparación previa al verano tiene como objetivo reforzar la hidratación y preparar la barrera cutánea, mientras que después del verano se pueden abordar los signos derivados de la exposición solar.

«Antes de las vacaciones buscamos tratamientos que ayuden a mejorar la hidratación y la calidad de la piel, como la mesoterapia facial con ácido hialurónico no reticulado y vitaminas. En esta fase debemos evitar procedimientos más agresivos como los láseres ablativos o los peelings profundos. Después del verano, cuando la piel ya no está expuesta al sol, podemos valorar tratamientos correctivos como Luz Pulsada Intensa (IPL), los láseres fraccionados o los peelings médicos que ayudan a borrar el daño solar y las manchas», explica la Dra. Carrasquilla.

Recuperar la piel después del verano

Tras las vacaciones, la piel puede mostrar signos derivados de la exposición solar acumulada, como falta de luminosidad, textura más rugosa, manchas o deshidratación. En estos casos, el objetivo es recuperar su calidad y favorecer una renovación cutánea controlada.

«Después del verano es frecuente encontrar una piel más deshidratada y con signos de fotoenvejecimiento. En consulta podemos pautar protocolos de reparación e hidratación que ayuden a recuperar su equilibrio y mejorar su calidad», concluye la Dra. Carrasquilla.