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Cómo hacer mantequilla sin lactosa en casa

Seguramente, con la llegada del frío, estarás preparando bizcochos, galletas y otros dulces. Para seguir usando ingredientes ligeros, desde Kaiku Sin Lactosa -la gama más amplia de lácteos sin lactosa del mercado- te contamos cómo elaborar mantequilla sin lactosa en casa.

Uno de los productos e ingredientes que más usamos en la cocina es, sin duda, la mantequilla. Desde la primera tostada del desayuno pasando por bizcochos o galletas e incluso también en recetas saladas, es un producto indispensable y un must de nuestro recetario.

Para seguir cuidando nuestro bienestar y sentirnos ligeros, desde Kaiku Sin Lactosa y su gama de productos sin lactosa, ricos y ligeros, proponemos la receta de mantequilla sin lactosa que no podrás dejar de hacer.

Puede parecer complicado plantearse hacer mantequilla en casa, pero es más sencillo de lo que parece. Además, esta receta se puede adaptar y personalizar añadiendo otros ingredientes como sal o hierbas y tener así una gama de mantequillas deliciosas en casa y, lo mejor de todo, ligeras y sin lactosa. Sólo necesitas un poco de paciencia y Nata para montar Kaiku Sin Lactosa.

 

INGREDIENTES

  • Nata para montar Kaiku Sin Lactosa

Utensilios

  • Batidora

ELABORACIÓN

Para esta receta, sólo necesitaremos dos cosas: Nata para montar Kaiku Sin Lactosa y una batidora. Increíble pero cierto.

Lo primero es verter la nata en un bol y empezar a batir. Pasados unos minutos, la nata se montará, pero no tenemos que dejar de batir. De esta manera, continuamos batiendo la nata montada hasta que, llegado el momento, notemos que se empieza a cortar. Es aquí cuando comienza el proceso en el que se separa el suero lácteo y empieza a formarse la mantequilla.

Una vez esté completamente separado el líquido de la mantequilla, usaremos una tela o un utensilio para colar el resultado en un recipiente. De esta forma, obtendremos la mantequilla. Cuando veamos que no contiene nada de líquido, podemos usar un molde o un recipiente donde daremos forma a la mantequilla y, ¡a la nevera!

En este último paso es donde podemos dar rienda suelta a nuestra imaginación y añadir otros toppings como hierbas, ajo o sal.