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Así será el futuro consumidor en España, según Ariston

Fuente de lavado de manos Igea CARE desarrollada por Ariston para espacios tanto públicos como privados (Imagen: Ariston).

El auge del eCommerce provoca la aceleración tecnológica en todas las compañías que quieren seguir a flote

Ariston, experto mundial en soluciones de calefacción y agua caliente, ha analizado el comportamiento del consumidor en estos meses de situación del estado de alarma y así ve al consumidor del futuro, sus nuevos hábitos y preocupaciones y como será su actuación tanto en su hogar como en sus relaciones interpersonales y de consumo.

El contexto social y económico, producido por el COVID-19 y por la activación del estado de alarma en España, está cambiando los hábitos de consumo, destacando principalmente el tiempo que se pasa en los hogares. Esto ha provocado un mayor consumo en los servicios de primera necesidad, desde la alimentación al confort de nuestras casas. Porque la comida, calefacción o el agua caliente se han convertido en bienes esenciales.

Cambio en la sociedad

Por otra parte, la situación de aislamiento vivida también ha provocado que se le otorgue una mayor importancia a las relaciones sociales y al bienestar propio.

Todo esto, unido a la instauración del teletrabajo como medida de prevención en este escenario, ha provocado que la digitalización se acelere y estemos yendo hacia un consumidor más digital y que los suministros propios de los hogares empiecen a ocupar su papel de relevancia en las vidas de los ciudadanos. Nunca el agua caliente, internet, el gas o el aire acondicionado han pasado a ser de meros suministros, a una parte casi esencial en el día a día.

A ello le unimos el auge del eCommerce en todas sus vertientes, pero, especialmente de los supermercados y pequeños comercios, así como el incremento de los pagos con tarjeta.

En este sentido, se ha producido un incremento en las compras online en aquellos establecimientos han permanecido cerrados e, incluso aquellos que no disponían de tienda online, han logrado en tiempo récord ponerla en marcha para intentar minimizar, en la medida de lo posible, las pérdidas ocasionadas por el cierre de los negocios físicos.

Ahorrar, cuidarse, adaptar el hogar a las necesidades actuales y mantener las medidas de higiene y distanciamiento social, serán las características básicas del nuevo consumidor.

 

Apoyo al comercio de proximidad

El comercio de proximidad tiene una gran importancia desde el punto de vista, urbano, social, económico y creador de empleo.

Ariston, consciente de ello, ha impulsado la elaboración de un plan de apoyo al comercio de proximidad con objeto de desarrollar diversas actuaciones que permitan responder a las necesidades de este tipo de comercio a la vez que se fomentan barrios vivos y una ciudad más sostenible. Entre sus iniciativas se encuentran varios videos que dan voz a los embajadores de su marca: el negocio de proximidad. En ellos instaladores y dueños de pequeños comercios de barrio explican cómo ha pasado el parón por el COVID-19 y la recuperación que esperan en los próximos meses, así como consejos para que el cliente cuide de la economía de su hogar.

Además, el comercio cercano presenta ciertas ventajas frente a otros formatos comerciales como la reinversión de las ganancias en el entorno más próximo o la generación de ciclos de distribución más cortos, lo que supone un menor impacto ambiental y, por lo tanto, un modelo de consumo más sostenible, algo que el consumidor demanda en estos momentos en los que vivimos.  

En lo referente al futuro consumidor, este tratará de hacer compras en persona en pequeños comercios. Tiendas de barrio, ultramarinos y comercios serán, por encima de las grandes superficies, los lugares donde se llevarán a cabo las adquisiciones y no solo de alimentos, sino también de electrodomésticos y productos de primera necesidad. La pandemia ha cambiado al consumidor en este sentido pues siente que realizando las compras en su barrio ayuda no sólo a la economía local sino también al que más lo necesita. Desde Ariston y en el comienzo de esta crisis sanitaria se ha hecho hincapié en volcar todos los esfuerzos para que los pequeños comercios, instaladores, arquitectos que trabajan por cuenta ajena y un sinfín de colaboradores puedan superar esta crisis sin tener que perder su trabajo. La compañía italiana ha puesto a su servicio facilidades de todo tipo para que el sector pudiera seguir su curso.

 

La higiene se eleva como valor básico

La higiene se ha convertido en un valor esencial para el consumidor. Se ha revelado la necesidad de contar con las mejores condiciones higiénicas, tanto a nivel personal como en los espacios públicos para luchar contra el coronavirus. En este sentido, Ariston ha creado un nuevo producto: IGEA CARE, una innovadora fuente que permite el lavado e higiene de manos que puede integrarse en cualquier espacio concurrido por grandes flujos de personas, como son los hospitales, residencias, centros comerciales, grandes oficinas, aeropuertos, recintos vestíbulos de hoteles, incluso áreas exteriores, como jardines, parques y plazas.

Así, la higiene será una pieza clave en la mente del consumidor, incluso una vez acabada la pandemia. Estas serán las consecuencias:

  • Exigencia de mayores medidas de higiene y prevención en los espacios públicos.
  • Incremento de las ventas de productos de limpieza e higiene del hogar.
  • Aumento del pago sin contacto.
  • Realización de gestiones a distancia: banca online, telemedicina, ecommerce, ocio online…
  • Menor uso del transporte público y preferencia del coche propio.
  • Aumento del teletrabajo.
  • Viajes nacionales y segundas residencias.

 

Digitalización acelerada y conectividad para alcanzar una mayor eficiencia

La crisis del coronavirus también disparará la transformación digital en curso. En lo relativo al consumidor esto se reflejará en varios aspectos:

  • Mayor uso de comparadores para buscar la mejor oferta en servicios de primera necesidad.
  • Aumento de compras online en alimentación y ocio.
  • Videoconferencias para el contacto personal y profesional.
  • Hogares conectados
  • Búsqueda del ahorro en el consumo del hogar

En este sentido, Ariston lleva varios años desarrollando nuevas funcionalidades en todos sus productos con el fin de ayudar a sus clientes. Desde apps para poder controlar desde el móvil todos sus productos hasta funcionalidades como la geolocalización, una nueva función que hace que la calefacción se active automáticamente cuando el teléfono móvil entra dentro de un área seleccionada. La combinación de la geolocalización con la memorización de los hábitos de uso permite optimizar el consumo y aumentar el ahorro, algo esencial en el momento que vivimos. El futuro consumidor pasará más tiempo en sus hogares y ello provocará un sentimiento generalizado de ahorro en los consumos. En este sentido, Ariston cuenta con los termos/calefacciones más eficientes del mercado, lo que se traduce en un menor consumo energético e importante ahorro económico, manteniendo siempre el respeto al medioambiente. La compañía lanzó al mercado un producto que aúna todo esto: Lydos Hybrid WIFI, el primer termo híbrido del mercado de clase A que utiliza la energía de la aerotermia para ser más eficiente y la combina con la del termo eléctrico tradicional.

 

El consumidor post-COVID programará la compra y priorizará la unidad familiar

El confinamiento ha hecho que el segmento de la población que menos compraba por internet, los mayores de 55-60 años, ahora es el que más ha necesitado hacerlo, sobre todo los mayores de 70 años, que son los más vulnerables a la enfermedad y los que, por tanto, más confinados deben estar y sin ayuda física de sus familiares. Según datos de Kantar, cada semana se ha ido incrementando el tamaño de las cestas de compra, y han ganado peso todos los perfiles de edad e incluso las categorías de productos frescos, que hasta ahora eran la asignatura pendiente de la compra por internet.

Pero, pasada la incertidumbre, ¿los consumidores volverán a su rutina o serán fieles a estos nuevos hábitos? Posiblemente este consumidor sénior continuará comprando por internet porque ha perdido el miedo a hacerlo; las personas mayores han superado la inseguridad y la desconfianza que el comercio electrónico les generaba y han podido comprobar la comodidad que representa.