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Heineken abre una nueva etapa tras la salida de Dolf van den Brink

El grupo cervecero Heineken afrontará un relevo en su cúpula directiva a finales de mayo. Dolf van den Brink dejará sus funciones como consejero delegado y presidente del Consejo de Administración el próximo 31 de mayo, según ha comunicado oficialmente a la compañía.

El ejecutivo neerlandés, de 53 años, pone fin así a una etapa de casi seis años al frente de la multinacional, un periodo marcado por un entorno económico y geopolítico complejo y por el despliegue de la hoja de ruta estratégica EverGreen 2030. De acuerdo con la empresa, la decisión ha sido consensuada con el Consejo de Supervisión, que considera que el momento es adecuado para iniciar una transición en el liderazgo.

Desde Heineken subrayan que el Consejo de Supervisión ha aceptado la decisión y pondrá en marcha de inmediato un proceso de selección para encontrar a la persona que asumirá la dirección del grupo en la próxima fase de su desarrollo.

Con el objetivo de asegurar continuidad y aprovechar su conocimiento del negocio, Van den Brink continuará vinculado a la cervecera como asesor durante ocho meses, a partir del 1 de junio de 2026, facilitando así un traspaso ordenado de responsabilidades.

El todavía CEO ha explicado que, tras más de 28 años de trayectoria en Heineken, considera que este es el momento idóneo para dar paso a una nueva dirección: “La compañía ha avanzado de forma significativa en su transformación y se encuentra preparada para afrontar una nueva etapa dentro de la estrategia EverGreen”.

En este sentido, ha asegurado que permanecerá plenamente implicado hasta su salida para garantizar el cumplimiento de los objetivos marcados y una transición sin sobresaltos.

Por su parte, el presidente del Consejo de Supervisión, Peter Wennink, ha reconocido públicamente la aportación del directivo saliente, destacando su papel en la definición de una visión estratégica a largo plazo y en la conducción del grupo durante un periodo especialmente exigente.

Según Wennink, el foco de la compañía pasa ahora por ejecutar con rigor las prioridades de crecimiento ya definidas, para lo cual resulta clave iniciar el proceso sucesorio y asegurar un liderazgo sólido que impulse el futuro de Heineken.