- Los consumidores ya no solo buscan un SPF alto, sino que prestan atención a la composición de los fotoprotectores
El uso diario de protección solar constituye una de las principales medidas para prevenir el envejecimiento prematuro de la piel y reducir el riesgo de cáncer cutáneo. A esta preocupación por proteger la piel frente a la radiación ultravioleta se suma ahora un nuevo criterio de compra: la protección solar ha dejado de ser una cuestión centrada exclusivamente en el factor de protección (SPF) y cada vez son más los consumidores que eligen fórmulas con ingredientes de origen natural y libres de determinados compuestos cuya seguridad continúa siendo objeto de estudio por parte de la comunidad científica.
Esta tendencia se refleja también en los hábitos de compra. Herbolario Navarro ha registrado en el primer semestre del año un incremento del 41 % en las ventas de su marca propia de protección solar, impulsado por una mayor demanda de productos formulados con ingredientes seleccionados y por una creciente preocupación por el cuidado integral de la piel. "Cada vez recibimos más consultas relacionadas con la composición de los protectores solares y con la diferencia entre los distintos tipos de filtros. Nuestros clientes demandan productos que, además de proteger frente al sol, ofrezcan formulaciones transparentes y de calidad", señala Carolina Girbés responsable de Comunicación y Marketing de Herbolario Navarro.
Filtros minerales, una alternativa cada vez más demandada
Uno de los aspectos que más atención genera es la presencia de determinados filtros ultravioleta químicos, conservantes o fragancias sintéticas que actualmente se encuentran bajo evaluación o sujetos a restricciones por parte de las autoridades europeas debido a sus posibles efectos sobre el sistema endocrino o al impacto ambiental de algunos de ellos.
Entre los filtros químicos que han sido objeto de evaluación por parte de la comunidad científica se encuentran el Oxybenzone (Benzophenone-3), Octinoxate, Homosalate u Octocrylene; determinados conservantes, como algunos parabenos, el triclosán o el BHT, así como algunas siliconas cíclicas o ftalatos utilizados para mejorar la textura de los productos.
Este mayor interés por la composición de los protectores solares ha favorecido el crecimiento de la demanda de productos formulados con filtros minerales, como el óxido de zinc o el dióxido de titanio no nano, que ofrecen una elevada tolerancia incluso en pieles sensibles y presentan una menor controversia desde el punto de vista toxicológico y ambiental. A diferencia de los filtros químicos, que absorben la radiación ultravioleta antes de transformarla en calor, los filtros minerales actúan reflejando y dispersando los rayos solares.
Los expertos recuerdan que ninguna crema solar sustituye a otras medidas de prevención, como evitar la exposición durante las horas centrales del día, utilizar ropa protectora o renovar la aplicación del producto cada dos horas. No obstante, elegir un protector solar adecuado y adaptado a cada tipo de piel sigue siendo uno de los gestos más importantes para proteger la salud cutánea durante todo el año.


