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El Bosque Comestible del Valle de las Caderechas echa raíces con la plantación de los primeros 250 árboles frutales por parte de voluntarios de Alcampo


25 voluntarios de la compañía participan en la primera jornada de plantación para convertir una finca baldía de Rucandio (Burgos) en un ecosistema productivo y sostenible que regenerará el suelo, fomentará la biodiversidad y funcionará como un espacio educativo para la concienciación ambiental

El Bosque Comestible del Valle de las Caderechas, en Burgos, echa sus primeras raíces. Con palas, azadas y mucho entusiasmo, un grupo de 25 voluntarios de Alcampo ha inaugurado hoy la plantación de árboles frutales en este bosque, impulsado por la Asociación Ábrego y la Asociación de Productores y Comerciantes del Valle de las Caderechas, y que ha contado con el respaldo económico de Alcampo y de la Fondation Auchan.

Con el objetivo de contribuir a la transformación de una hectárea de terreno baldío en el municipio burgalés de Rucandio en un ecosistema productivo y sostenible que en pocos años podrá verse, olerse, tocarse… y saborearse, los voluntarios de distintas tiendas de Alcampo Burgos han plantado alrededor de 250 árboles frutales, entre ellos especies tradicionales y adaptados a la tierra del valle, como manzanos, cerezos, ciruelos, perales, melocotoneros, almendros o castaños, combinándolos con otras variedades antiguas de la zona de gran valor patrimonial y gastronómico, como pueden ser la pera decana del comicio, la ciruela cojón de fraile, la pera espiriega o la cereza roja de milagro.

Son los primeros árboles frutales que arraigan en el suelo, pero no los últimos. Está previsto que entre marzo y principios de abril la plantación alcance los 650 plantones que, imitando la estructura arquitectónica y funcional de un bosque natural, cubrirán todos los estratos, desde los árboles frutales y los arbustos hasta las plantas medicinales.

Desde que se presentó el proyecto el pasado mes de septiembre, los trabajos han consistido en adecuar el terreno para la plantación de los frutales en un sistema multiestrato, donde los árboles de mayor porte ocupan un lugar destacado entre árboles de menor tamaño y plantas de porte más bajo. Además, se ha creado un sistema de zanjas de infiltración para distribuir el agua por toda la parcela, con el objetivo de garantizar un uso eficiente de los recursos hídricos para que el bosque sea por sí mismo autosuficiente.

La directora de Alcampo Burgos, Carmen Odilón, ha afirmado que la jornada de plantación de hoy va mucho más allá de colocar los plantones. “Estamos sembrando conciencia, responsabilidad y un futuro más verde para las generaciones que vendrán”. “La visión de Alcampo siempre ha sido clara: ‘Comer bien, vivir mejor, cuidando el planeta’ y qué mejor manera de impulsar esta visión que hacerlo desde la misma raíz y sobre el propio terreno”, ha señalado.

Y es que, tal y como ha explicado, esta jornada de voluntariado, que marca un nuevo hito en el proyecto, responde a la filosofía de la Fondation Auchan de seguir muy de cerca el desarrollo de cada proyecto que apoya y de propiciar que los trabajadores de Alcampo se involucren de manera activa, vivan de primera mano el impacto de la iniciativa y contribuyan con su esfuerzo a su desarrollo.