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Domingo 24 de marzo de 2019
13/03/2019
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Pásate a la coloración vegana y natural a base de plantas

 

¿Buscas una forma de teñir tu cabello de manera totalmente natural y sana? La solución son las plantas. Antes de empezar, sin embargo, debes saber un poco más de tu cabello: cuál es su naturaleza, su estado y el color que conseguirás a través de ellas. 

Teñir con plantas va más allá de conseguir un color. Las plantas no mienten: hacen salir lo mejor y lo peor del cabello. Si éste está machacado y oxidado por tintes o amoníacos, el cabello, al principio, se rebelará, seco, sin vida, hasta que reaccione a lo natural. Si, en cambio, es un cabello sano, las plantas potenciarán el brillo y el color de una manera extraordinaria. Por eso, lo primero es devolverle la salud. Ahí vamos. 

PRIMERO, RECUPERAR EL CABELLO SANO 

1// Tomar conciencia. Este es el primerísimo paso para dejar un hábito que creíamos que era la única opción, el consumo de químicos sintéticos en el cabello, y empezar a descubrir una nueva manera de cuidar nuestra melena y piel. Nuestro cabello, al igual que todo nuestro cuerpo, actúa como contenedor de químicos. Algunos, poco a poco, han sido expulsados, pero otros siguen dañando nuestras fibras capilares. 

2// Paciencia. Hay que empezar a entender los tiempos de la naturaleza y adaptarnos a ellos, y ser constantes para que nuestro cambio tenga resultados. Por eso, antes de definir el color, que queremos en nuestro cabello, debemos recuperar la salud del mismo y reestructurar las fibras capilares. Si no está sano no hay color bonito. 

3// Prepara y recupera. Las mascarillas de arcilla y aceites botánicos de primera prensada en frío son los protagonistas de este paso. Las primeras arrastran y eliminan la suciedad y los químicos del cabello. Los segundos nutren el cabello con grasas buenas, para que este regenere e hidrate la estructura capilar desde dentro, y así después pueda absorber bien los pigmentos y minerales de las plantas. 

Primero realiza la mascarilla de arcilla, para limpiar el cabello en profundidad, aplicando el barro sobre el cabello seco y dejándola actuar durante 1 hora. Otro día puedes realizar un baño de aceite de primera prensada de almendras o Petit Grain, un gran antioxidante, y repetir la operación una vez a la semana durante un mes. Debes aplicarlo de raíces a puntas, empapando bien todo el cabello. Masajea tu cuero cabelludo, con un cepillo de madera natural si lo prefieres, para que el aceite penetre bien y déjalo actuar 2 horas antes de lavar tu melena. 

En 2 o 3 aplicaciones notarás una mejora del estado del cabello muy evidente. Es el momento de pensar en teñir. 

SEGUNDO: COMBINAR LAS PLANTAS PARA UNA COLORACIÓN SALUDABLE 

Cuando tengamos nuestra melena preparada para el cambio, es el momento de elegir la mejor combinación con plantas pigmentantes para nuestro cabello, en función del color de base y del que queramos conseguir. 

Las plantas con las que trabaja Henna Morena son procedentes de cultivos orgánicos en algunos casos o de recolección silvestre, en otros, siempre con un control estricto de procedencia y de trazabilidad. 

Además de potenciar o modificar el color, todas nuestras plantas tienen beneficios saludables para el cabello: equilibran la epidermis del cuero cabelludo, fortalecen el pelo, aportan volumen y brillo, evitan la caída… verdaderos tratamientos de belleza basados en la fitoterapia. 

En Henna Morenatrabajamos principalmente con la Henna, por sus grandes beneficios y porque ha sido tradicionalmente una planta utilizada por las mujeres morenas del Mediterráneo.

La henna (Lawsona Inermis) tiñe sin que medien agentes o aditivos externos. Su molécula, la Lawsona, tiene una gran afinidad con la queratina natural presente en la cutícula del pelo. Al interactuar con ella, reacciona químicamente y da origen al color característico de la henna, el cobre intenso, sin dañar ni romper la estructura del cabello. En otras palabras, la henna respeta nuestro cabello y se adapta a nuestra estructura capilar.

La henna, además, tiene otras propiedades fitoterapéuticas que van más allá de un simple cambio de color, como su papel antioxidante y antimicrobiano. 

Solo existe un tipo de henna y siempre tiñe de color cobrizo, más o menos intenso, dependiendo de la base de color de nuestro cabello. La henna, al ser una planta, nunca aclara, como los tintes sintéticos. 

Si eres rubia, el color será muy vivo y ligeramente anaranjado. Si eres castaña, el color se matizará, con un cobrizo más avellana. Y si eres morena, el color se situará más hacia el cobrizo intenso, que en algunos casos se traduce en un baño de color. 

En el caso de aplicar la henna sobre un cabello con mechas, crea un efecto tono sobre tono: las mechas intensificarán su color y el resto del cabello adquirirá luminosos reflejos. 

Pero la coloración vegetal no acaba en la henna. En Henna Morena llevamos muchos años investigando la pigmentación con plantas y la interacción entre ellas para conseguir una coloración sana: 

Utilizamos el hibiscus porque, junto a la henna, nos aporta un bonito color caoba y ciruela, además de una gran luminosidad. 

El té negro y el vino tinto, en cambio, oscurecen los tonos cobrizos de la henna. 

La manzanilla, por su lado, mantiene y potencia los rubios, matizando las canas con bonitos tonos dorados. 

El nogal triturado actúa como un baño de color sobre melenas castañas. 

El índigo, combinado con la henna, tiñe castaños y cubre las canas. 

Una ventaja más de la coloración vegetal sobre los tintes químicos: desaparece paulatinamente y de forma uniforme, por lo que no existe el "efecto" raíz, lo que nos obliga a ir a la peluquería más asiduamente. ¿Te parece que ya estás preparada para la coloración vegetal? 

www.hennamorena.com



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