Una cadena de suministro más sostenible para acelerar la transformación verde de las empresas

La pandemia mundial y, más recientemente los conflictos militares en Europa del Este, siguen provocando importantes trastornos en el comercio mundial, las cadenas de suministro y los consumidores. Sin embargo, en un giro inesperado, estos mismos acontecimientos presentan una oportunidad para repensar muchos de los enfoques que han facilitado el consumismo desenfrenado y han agravado la crisis climática.

Este replanteamiento podría ser el impulso que las empresas necesitan para poner en marcha una revolución verde y sostenible aplicable a sus sistemas logísticos y cadenas de suministro.

Mientras las organizaciones intentan prevenir las futuras interrupciones de la cadena de suministro y los efectos reales de la inflación (tanto en las empresas como en los consumidores), el tema de la “relocalización” y todos sus potenciales beneficios a largo plazo para los consumidores y el medio ambiente cobran fuerza.

UN CASO MÁS ALLÁ DE LO PURAMENTE ECONÓMICO

Mayor flexibilidad, acceso a plantillas de mano de obra más amplias y reducción de los gastos operativos. Estas son sólo tres de las razones más citadas que han llevado a decenas de miles de organizaciones a trasladar importantes operaciones comerciales al extranjero.

Y, aunque las extensas cadenas de suministro globales que han cobrado importancia desde el cambio de milenio han aportado indudablemente una mayor eficiencia en los costes, también han introducido un nivel de fragilidad que, hasta los últimos acontecimientos, no se apreciaba del todo.

Mientras que la deslocalización y la adquisición de materias primas y productos en mercados únicos y dominantes podría haber sido una buena idea desde el punto de vista financiero, tener fábricas que producen el 90% de los semiconductores y microchips mundiales, o países responsables del suministro de más del 30% de las cosechas mundiales de trigo, ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad del mercado mundial de la actualidad.

Sin embargo, las posibilidades de acercar la cadena de suministro y los procesos de fabricación al consumidor son mucho más que simples incentivos económicos y de seguridad. El movimiento de “relocalización” de procesos de fabricación y redes de la cadena de suministro completos ofrece una oportunidad tentadora para que las marcas reimaginen y reinventen todo su enfoque de la sostenibilidad y los productos y servicios ambientalmente responsables, desde el principio.

Por ejemplo, es bien sabido que, sólo en el sector de los bienes de consumo, reestructurar y aplicar un enfoque más sostenible al envasado de patatas fritas o zumos puede costar millones de euros en tiempo y tecnología.

Por muy caro que resulte, consideremos lo siguiente: la posibilidad de implantar una pila de tecnología y procesos totalmente nuevos desde cero (con sus correspondientes beneficios) es una oportunidad única en la vida que la mayoría de las marcas nunca tendrán. Es una oportunidad de crear los métodos de fabricación, las cadenas de suministro y las redes de entrega perfectos, que no solo satisfagan las demandas y expectativas de los consumidores modernos, sino que también garanticen que estas prácticas estén alineadas con los objetivos medioambientales y de sostenibilidad.

Esta es una perspectiva en la que todos, desde el director general hasta el consumidor final, pueden ver el valor a largo plazo.

LA ECOLOGIZACIÓN DE LAS CADENAS DE SUMINISTRO ES TAN IMPORTANTE COMO EL ABASTECIMIENTO Y LA FABRICACIÓN

Si bien el abastecimiento de materias primas de proveedores de comercio justo y ecológicos es un elemento clave para ofrecer opciones de comercio más ecológicas a los consumidores, es igualmente importante reconocer la importancia de operar con cadenas de suministro más sostenibles para entregar este tipo de bienes - no hacerlo supone una enorme oportunidad perdida.

Tanto si se trata del enfoque único de Manhattan en cuanto a embalaje tridimensional (empaquetado de mercancías para su envío y envío por aire); el embalaje inteligente y la utilización de materiales de relleno; la posibilidad de que los consumidores tomen decisiones de compra más respetuosas con el medio ambiente con la optimización del cumplimiento de los pedidos; o el uso de menos embalaje y del envío por aire en toda la cadena de suministro, el volumen por envío puede reducirse y el transporte se vuelve más eficiente, lo que significa menos camiones en las carreteras y menos aviones en los cielos.

Se trata de una situación en la que todos ganan, no sólo para la rentabilidad final, la eficiencia de la cadena de suministro y la experiencia del cliente, sino también para el medio ambiente: otro ejemplo de cómo la aplicación de una tecnología "más inteligente" puede impulsar resultados "más ecológicos" en todas las redes de la cadena de suministro.

CONSTRUIR A LARGO PLAZO

Los acontecimientos mundiales siguen teniendo un impacto profundo y duradero en la forma en que pensamos en las cadenas de suministro globales en términos de resistencia y credenciales ambientales. A medida que las empresas buscan mitigar el "próximo" acontecimiento importante, la idea de trasladar los procesos de fabricación, las mercancías y las redes de distribución más cerca de los hogares y consumidores está ganando importancia.

La clave del éxito de esta nueva estrategia reside en la capacidad de las marcas para seguir innovando a nivel de la cadena de suministro y ofrecer los tipos de redes y soluciones que no sólo son resistentes y fiables, sino también lo suficientemente ágiles y receptivas como para hacer frente a las cambiantes necesidades de los consumidores y del medio ambiente en el futuro.

Tener la oportunidad de empezar desde cero, sin tener que adaptar las soluciones y los procesos a los entornos empresariales existentes (que a menudo ralentizan los flujos de trabajo en lugar de acelerarlos), es el sueño de los directores generales, directores de operaciones, directores técnicos y directores de la cadena de suministro de todo el mundo.

Aunque el coste de la deslocalización, la construcción de nuevas fábricas y la implantación de nuevas tecnologías puede repercutir en los bolsillos de los compradores a corto plazo, no cabe duda de que la posibilidad de replantear todo nuestro enfoque del comercio mundial y la oportunidad de construir un Edén minorista ecológico es una oportunidad que no podemos dejar pasar.