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Lunes 20 de agosto de 2018
03/07/2018
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El aceite de palma sostenible una solución al incremento de la demanda mundial de aceites y grasas

La Fundación Española del Aceite de Palma Sostenible trabaja en la investigación y divulgación de las características de la vertiente sostenible de este ingrediente, a efectos de contribuir a mejorar el conocimiento y la percepción por parte de la sociedad. En esta ocasión, en base a un estudio elaborado por Luis Guijarro, periodista medioambiental con más de 20 años de experiencia en esta disciplina, que fue presidente de la Asociación de Periodistas de Información Ambiental (APIA), se ha analizado cuál es el papel del aceite de palma sostenible en la demanda mundial de aceites y grasas.

‘Un futuro amenazado’ es el título del primer capítulo de Nuestro futuro común, el informe de la Comisión Mundial del Medio Ambiente y del Desarrollo, conocido como Informe Brundtland (CMMAD, 1988), al que se debe uno de los primeros intentos de introducir el concepto de Sostenibilidad o Sustentabilidad: “El Desarrollo Sostenible es el desarrollo que satisface las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades”.

El aceite de palma sostenible surge para reducir el impacto de la producción de este cultivo sobre las selvas, los trabajadores y las comunidades. La producción y su uso sostenible ayudan a mantener y mejorar los valores biológicos, ecológicos y sociales en los países de origen.

El de palma es el cultivo de aceite más productivo del mundo

La palma de aceite es un cultivo perenne que comienza a producir frutos unos tres años después de la siembra y tiene una vida productiva continua de 25-30 años. Además, con un rendimiento total de 4,5 t por hectárea (4 t de aceite de palma y 0,5 t de aceite de semilla de palma), es el cultivo de aceite más productivo del mundo. Entre los principales cultivos de semillas oleaginosas, el aceite de palma representa el menor porcentaje (6,6%) de todo el terreno cultivado de aceites y grasas a nivel mundial, unos 17 millones de hectáreas, pero produce el mayor porcentaje (38,7%) de la producción total.

Superficie cultivada de aceites y semillas y producción (en millones de hectáreas y millones de toneladas). Fuente: Oil World

 

El aceite de palma utiliza menos de la mitad del terreno que requieren otros cultivos similares como el aceite de girasol, soja o colza para producir la misma cantidad de aceite. Ésta es una consideración importante cuando se trata de la expansión de la tierra para el cultivo, la eficiencia de la producción y el suministro constante de aceites comestibles para alimentar a la creciente población mundial.

 

El cultivo del aceite de palma va en aumento

En un mundo con superficies limitadas para cultivo, la producción del aceite de palma está destinada a aumentar. Las estimaciones de la FAO apuntan a que en el año 2050 su producción crecerá al menos un 40%, ya que la población mundial superará los 9.000 millones de personas y precisará un 70% más de alimentos.

Factores como la mejora de las condiciones económicas, el aumento del nivel de vida y el cambio de hábitos alimenticios en los países emergentes; así como la creciente demanda de aceite vegetal como materia prima para la industria alimentaria y la producción de biodiesel están impulsando el mercado de aceite de palma. A esta casuística hay que añadir que las regulaciones estrictas en los alimentos en materia de contenido de grasas trans en Estados Unidos y en Europa han propiciado un descenso en el uso de grasas hidrogenadas, lo que ha impulsado la utilización de aceite de palma en la industria alimentaria, ya que este aceite no necesita someterse a procesos de hidrogenación.

Según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA por sus siglas en inglés), en 2017/18 la producción mundial de aceite de palma cerró con un crecimiento del 7% en relación al año anterior, pasando de 65,25 millones de toneladas en el año 2016/17 a cerca de 70 millones de toneladas en 2017/18.

Malasia fue el mayor productor de aceite de palma a mediados del pasado siglo hasta que el gobierno indonesio comenzó a invertir en la industria en la década de 1970. Esta expansión llevó al país a encabezar la lista de productores en 2007 y actualmente abastece la mayor parte de la demanda mundial, ocupando más de 8 millones de hectáreas en Indonesia. Se estima que en 2020 la superficie ocupada será de 13 millones de hectáreas.

Las oenegés apuestan por el aceite de palma sostenible

La Mesa Redonda para el Aceite de Palma Sostenible (RSPO) es una asociación sin ánimo de lucro que reúne a más de 3.000 miembros y que crea las normas más conocidas para la producción de aceite de palma sostenible, con las que certifica a productores. Igualmente existen otros estándares de sostenibilidad como ISCC, Rainforest Alliance, así como otros propios de Indonesia (Indonesian Sustainable Palm Oil-ISPO) y Malasia (Malaysian Sustainable Palm Oil-MSPO).

Actualmente podemos distinguir tres tipos de aceite de palma: el sostenible y certificado, el sostenible y no certificado, y la palma ni certificada ni sostenible. El dato que se tiene es el de aceite de palma sostenible y RPSO. En 2017, a nivel mundial se encontraban certificados con el sello RSPO 71 cultivadores, 306 plantas extractoras y 1.945 compañías con cadena de suministro. Adicionalmente, se certificó un área cultivada en palma de 2,4 millones de hectáreas y se alcanzaron 11,7 millones de toneladas certificadas RSPO, lo que equivale a un 21%.

 

Fuente: RSPO

Oenegés como el 'Fondo Mundial para la Naturaleza' (WWF) son miembros fundadores de RSPO. Para WWF, la sustitución del aceite de palma por otro aceite vegetal o grasa animal requeriría del uso de más superficie de cultivo, una medida que sería contraproducente para el ecosistema. De ahí que su recomendación a la hora de comprar alimentos es elegir productos que utilicen aceite de palma sostenible.

La Fundación Española del Aceite de Palma Sostenible colabora con universidades, organizaciones y especialistas en diversos campos como nutrición, toxicología y medio ambiente. Estas voces de referencia sirven como soporte para elaborar y emitir informaciones veraces y rigurosas desde el punto de vista científico.

La Fundación Española del Aceite de Palma Sostenible es una organización sin ánimo de lucro que agrupa a las compañías comprometidas con la utilización del aceite de palma 100% sostenible, y que trabaja para mejorar el conocimiento de este ingrediente a través del rigor y la evidencia científica. Colabora activamente con la European Palm Oil Alliance (EPOA), un grupo de trabajo europeo que pretende difundir los aspectos nutricionales y sostenibles del aceite de palma, aportando para ello información científica.



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