El sector facturó 745 millones de euros en España, un 2,1% más que el año anterior, impulsado por una mayor estabilidad de precios y el auge de los alimentos saludables y de origen vegetal.
El mercado español de aditivos y complementos para la industria alimentaria alcanzó los 745 millones de euros en 2025, lo que supone un crecimiento del 2,1% respecto al ejercicio anterior, según el estudio “Aditivos para la Industria Alimentaria” elaborado por el Observatorio Sectorial DBK de INFORMA, filial de Cesce. El avance pone fin a dos años consecutivos de caídas marcados por la volatilidad en los precios de determinadas materias y productos.
El informe señala que el sector recuperó dinamismo en un contexto de mayor estabilidad de precios, después de que el mercado retrocediera un 1,4% en 2024. En 2023, la facturación del sector se había situado en 740 millones de euros, descendiendo posteriormente hasta los 730 millones en 2024 antes de repuntar en 2025.
La actividad exterior continúa siendo uno de los pilares estratégicos para los principales operadores. En concreto, la facturación internacional de 21 de las principales empresas especializadas representó el 41% de sus ingresos totales en 2024. La Unión Europea se mantiene como principal destino de las exportaciones españolas, siendo además el único mercado exterior para buena parte de las compañías analizadas.
Las previsiones del Observatorio DBK apuntan a que el mercado mantendrá una evolución positiva en los próximos años, con tasas de crecimiento anuales de entre el 2% y el 3%. Entre los factores que sostendrán esta tendencia destaca el desarrollo de productos de origen vegetal y el aumento de la demanda de alimentos percibidos como saludables y naturales.
El sector cuenta actualmente con unas 150 empresas fabricantes o importadoras con actividad relevante en España y genera alrededor de 1.900 puestos de trabajo. Cataluña concentra el 50% de los operadores, situándose muy por delante de Madrid, que reúne cerca del 10% del total.
La estructura empresarial se caracteriza por el predominio de compañías medianas y pequeñas, en su mayoría de capital español, aunque también operan varios grandes grupos multinacionales especializados, muchos de ellos vinculados a la industria química.

