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La MDD acapara ya el 33% del mercado aupada por la crisis

Una de las consecuencias evidentes de toda crisis son los ajustes que el consumidor debe hacer en sus gastos para contrarrestar sus efectos y seguir adelante. En esta tesitura, la marca del distribuidor (MDD) aparece como una de las grandes beneficiadas con una cuota del 33% hasta agosto de 2008, según la consultora Nielsen.

Esto supone un incremento de 2,7 puntos en lo que llevamos de año en comparación al 2007, cuando se situó en 30,3%, y deja muy atrás los niveles que recogía hasta el 2006, que en ningún caso superaban el 30% del mercado.

La MDD es una estrategia más del consumidor para abaratar una cesta que se ha encarecido mucho en los últimos tiempos. Baste como ejemplo que en el periodo enero-agosto de 2008, las ventas de productos de gran consumo han crecido un 6%, del cual la subida de precios es responsable de un 4,4%, frente al 1,5% correspondiente al incremento del volumen.

Hay que echar un vistazo hasta el 2001 para encontrar una dinámica semejante, en tanto en dicho año la subida de las ventas de productos de gran consumo aumentó un 5,4%, siendo el factor precio responsable del 5,1% de esa subida. Cabe recordar que en 2001 el euro aún no estaba en circulación y la peseta aún correteaba por nuestros bolsillos.

El encarecimiento de la cesta de la compra no deja otra salida que echar números. Así el 77% de las personas consultadas por Nielsen declaran que “no es el momento adecuado para comprar cosas”. Asimismo, el índice de confianza del consumidor en el último semestre ha caído en España hasta los 84 puntos, una caída de 19 puntos con respecto a noviembre de 2007, cuando se situaba en 104. Esto supone estar por debajo de la media mundial (88 puntos) y a la par que el promedio europeo (83 puntos).

No obstante, a pesar las pocas ganas de comprar y de la falta de confianza, hay que comer, pero los hábitos cambian. Así, el estudio de Nielsen refleja que el 47% de la población trata de comprar productos en promoción, mientras que el 40% y el 39% se inclina por cambiar a productos de buena relación calidad-precio y a cambiar a productos de marca del distribuidor, respectivamente.

Sin embargo, estos trastornos no incluyen de momento un cambio de lugar de compra, pues sólo el 13% de los encuestados han afirmado que han pasado a comprar en otro establecimiento, por lo que la fidelidad al supermercado, hipermercado o tienda de alimentación en general persiste a pesar de la crisis.

Otra de las conclusiones del estudio es que el tipo de hogar condiciona el cambio de hábito. Así, los llamados singles (hogares unipersonales) optan por reducir la cesta de la compra, mientras que las parejas y familias jóvenes se decantan más por la MDD. En el medio nos encontramos con familias maduras y unipersonales mayores, que conforman su cesta con más productos de marca del distribuidor, a la par que reducen el tamaño de la misma.