En este sentido, una de las principales tendencias del consumidor de hoy apunta en esa dirección. Son los productos funcionales, es decir, aquellos que ayudan a la digestión, tienen propiedades inmunológicas, antioxidantes, preventivas y ayudan a cuidar la línea. No obstante, según apuntó en su ponencia Eva Vila, European Marketing Director de IRI, los consumidores no renuncian al placer, eso sí, siempre de forma asequible. Chocolate, agua y vinos son algunos de los placeres que demandan y no están dispuestos a renunciar.
Otra de las tendencias del consumidor actual son los productos energéticos, con ingredientes como el ginseng y la cafeína como elementos principales. A todas ellas, hay que añadir la tendencia a la personalización del propio producto, algo que se puede encontrar ya en Francia (personalizar vinos) o en Alemania (fabricar tu propio muesli).
Tras analizar las principales tendencias del consumidor de hoy en día, Eva Vila también hizo hincapié en aquellos segmentos donde aún queda camino por recorrer, tales como los productos ecológicos o los envases eco-friendly.
Otra de las notas destacadas del Congreso AECOC de Seguridad Alimentaria y Nutrición fue la presentación a cargo de Ana Palencia, directora de comunicación corporativa de Unilever España, en la que desgranó la evolución de la alimentación en los últimos 30 años.
En concreto, nuestro país ha pasado en las últimas tres décadas por tres estadios, repartidos entre la España de la dictadura, la del 77 y la actual. Así, si en la época anterior a la instauración de la democracia el fin era sobrevivir, en la España de la Transición se habla ya de vivir, donde los alimentos cumplen un rol asociado a la familia y al disfrute. Sin embargo, en el momento actual hablamos ya de vivir bien. Es aquí cuando se empiezan a imponer los alimentos funcionales y los productos sin/bajos en. En el futuro, se comenzará a hablar de vivir mejor con una mayor calidad de vida, con la aparición de nuevos nutrientes, el uso de las nuevas tecnologías, los alimentos cosméticos (que aportan belleza a la piel, ojos, cabello, etc.) y la dermonutrición, que conlleva la búsqueda de nuevos ingredientes activos.