El resto de canales de venta se reparten algo más del 50% de cuota de mercado, con un retroceso de los establecimientos tradicionales, con un 28%. Los hipermercados cuentan con cerca del 16%.
No obstante, conviene matizar que a la hora de elegir establecimiento, hay que distinguir entre la alimentación seca y fresca, con variaciones destacadas, según sea uno u otro. Así, en el caso de la primera los supermercados son claramente la opción preferida (57,4%), seguidos por los hipermercados (24,4%). Sin embargo, para la alimentación seca, aunque los supermercados sean el formato más escogido (39,4%), las tiendas tradicionales prácticamente se sitúan a la par (37,5%).
En cuanto a la estructura del comercio minorista, cabe destacar que, sobre el total de licencias concedidas, un 34,5% se asocia a comercios de alimentación y bebidas. Atendiendo al conjunto de la población, se estima que en España existen 7,7 actividades comerciales y 423,5 metros cuadrados dedicados al comercio de alimentación y bebidas por cada 1.000 habitantes.
Son varias las comunidades que superan este promedio, como por ejemplo Navarra (587 m2/1.000 habitantes), Comunidad Valenciana (536 m2/1.000 habitantes) y Cataluña (533 m2/1.000 habitantes).
Con respecto a la industria alimentaria en España, registró en 2007 unas ventas netas de 78.164 millones de euros, lo que supone el 14,1% de las ventas netas del sector industrial español. Por su parte, el gasto en alimentación, tal y como INDISA adelantó en el DQ 394, ascendió a 95.854 millones de euros, de los cuales 65.185 millones corresponden al consumo dentro del hogar y 30.669 millones al extradoméstico.