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Lunes 17 de diciembre de 2018
05/12/2018
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Alergia a la proteína de leche de vaca: MITOS Y REALIDADES

 

La cátedra UAM-Alter en Salud y Nutrición Infantil “Nutrinfant” celebra el simposio “La alergia a la proteína de leche de vaca desde el punto de vista del especialista en gastroenterología, alergología y nutrición”, dentro de la I Jornada de Salud y Nutrición Infantil

 

Enmarcado en la I Jornada de Salud y Nutrición Infantil de la cátedra en Salud y Nutrición Infantil Nutrinfant, Nutribén® ha celebrado un simposio-taller sobre “La alergia a la proteína de leche de vaca desde el punto de vista del especialista en gastroenterología, alergología y nutrición”.  En las últimas décadas, la prevalencia de alergias alimentarias ha aumentado de manera significativa: en España es del 7.4%, siendo la alergia a la proteína de leche de vaca una de las más representada en este grupo encontrándose entre el 2 y el 3%1. Este tema fue abordado desde el punto de vista del especialista en gastroenterología, alergología y nutrición.  

Para presentar el tema y discutir diversos casos clínicos se contó con la presencia de tres reconocidos ponentes: la Dra. Josefa Barrio, del Servicio de Pediatría y Gastroenterología Pediátrica del Hospital Universitario de Fuenlabrada; el Dr. Luis Echeverría, de la Unidad de Alergia y Neumología Pediátrica del Hospital Universitario Severo Ochoa de Leganés (Madrid); y el Dr. José Manuel Moreno, codirector del Departamento de Pediatría de la Clínica Universidad de Navarra (Madrid).

Ponencias

La Dra. Josefa Barrio explicó que la enterocolitis inducida por proteínas de los alimentos (Food Protein-Induced Enterocolitis; FPIES) es una alergia alimentaria no mediada por IgE potencialmente grave cuyo síntoma cardinal es el vómito.

Es un cuadro que hasta épocas recientes estaba infra diagnosticado. Su prevalencia real se desconocía, ya que no existían unos criterios diagnósticos bien establecidos.

En 2017 un grupo de expertos de la Academia Americana de Alergia publicó una guía de consenso para el diagnóstico y manejo de esta patología explicando que para el diagnóstico es fundamental realizar una buena historia clínica, que es la herramienta más importante y en la mayoría de los casos permite identificar el alimento responsable de los síntomas.

La aparición de los síntomas con la ingesta del alimento y su desaparición tras la retirada del mismo son claves para el diagnóstico.

Los principales alimentos implicados son las PLV (proteínas de la leche de vaca) y, en segundo lugar, la soja. Dentro de los alimentos sólidos los más frecuentes son los cereales, sobre todo el maíz y la avena.

Se puede presentar de 2 maneras:

1- El FPIES agudo se produce por la exposición intermitente al alimento causal y se caracteriza por la aparición de vómitos repetidos que comienzan entre 1 y 4 horas después de la ingesta del alimento implicado. A menudo asocian palidez y decaimiento, y pueden acompañarse de diarrea (en ocasiones sanguinolenta).

Hasta un 15% de pacientes pueden tener un cuadro potencialmente grave con hipotensión y shock. Se diferencia de la anafilaxia, donde también puede haber estos síntomas graves, en que en el FPIES las reacciones no son inmediatas a la ingesta y por la ausencia de síntomas respiratorios ni cutáneos.

2- EL FPIES crónico se caracteriza por una clínica más insidiosa que se produce en relación con la Ingesta diaria del alimento causal. Los síntomas son vómitos, diarrea crónica, retraso crecimiento.

En ambos casos los síntomas desaparecen tras la retirada del alimento causal: horas después de la retirada en el FPIES agudo o bien entre 3-10 días después de la retirada en el FPIES crónico.

En muchos casos es necesario realizar una provocación oral al alimento sospechoso para confirmar el diagnóstico, que debe realizarse en medio hospitalario, monitorizando al paciente y cateterizando una vía intravenosa ya que puedes ser precisa la administración de sueroterapia casi en el 50% casos.

La adquisición de tolerancia al alimento implicado es más tardía que en otros tipos de alergia no IgE mediada, dependiendo del país de origen y los alimentos implicados. La tolerancia a las PLV se adquiere en torno a los 2-3 años, pero la tolerancia a sólidos no se adquiere hasta los 4-5 años. La provocación oral al alimento excluido se debe realizar al igual que la provocación diagnóstica en medio hospitalario. Es necesario realizar previamente un prick a IGE ya que muchos pacientes desarrollan en la evolución una alergia IgE mediada al mismo alimento, en cuyo caso se retrasará la edad de adquisición de tolerancia.

Los recién publicados criterios diagnósticos nos permitirán realizar más estudios prospectivos y conocer mejor la naturaleza de esta patología.

 

El Dr. Luis Echeverría manifestó que existe un incremento documentado de la prevalencia de la alergia a la leche de vaca así como un aumento de la gravedad de las reacciones producidas por la alergia alimentaria. A largo plazo, existe un buen pronóstico de la alergia a la leche de vaca, alcanzando el 90% de tolerancia de forma natural. “La inmunoterapia oral con proteínas de leche de vaca es una opción proactiva de tratamiento para niños con alergia mediada por IgE a la leche de vaca, –reveló Echeverría- consiguiendo unas altas tasas de desensibilización, pero con frecuentes efectos adversos durante el procedimiento, siendo la mayoría de ellos de leve gravedad”. Este tratamiento permite a los niños alérgicos llevar una vida prácticamente normal, aunque precisa entrenamiento de la familia y del paciente en el reconocimiento y tratamiento de las reacciones adversas.

El objetivo del tratamiento en la alergia a las proteínas de leche de vaca “seria conseguir la tolerancia” según expuso el DR. José Manuel Moreno, por lo que, mientras se consigue, “el tratamiento pasa por evitar los productos lácteos y garantizar un crecimiento adecuado”. Las fórmulas sustitutivas han de ser seguras y eficaces para conseguir una adecuada nutrición y crecimiento. Las opciones terapéuticas son los hidrolizados extensos, las fórmulas de soja (en > 6 meses y sin enteropatía) y las fórmulas elementales. Las más utilizadas son las fórmulas extensamente hidrolizadas, que consisten en “fórmulas infantiles con la proteína digerida en pequeñas porciones (péptidos de pequeño tamaño) que no desencadenan una respuesta inmunológica (alergia)”, como bien explicó Moreno. Ni las bebidas vegetales ni las leches de otros mamíferos constituyen una alternativa válida.

 

Sobre la Cátedra Nutrinfant

La Cátedra UAM-Alter en Salud y Nutrición Infantil “Nutrinfant” se creó en mayo de 2017 con un convenio entre la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), su Fundación (FUAM) y Laboratorios Alter (Nutribén®), bajo la coordinación del Instituto Fundación Teófilo Hernando (IFTH) y la dirección del profesor Antonio García García.

La colaboración entre Nutribén® y el IFTH de la UAM tiene como objetivo promover la investigación aplicada, el soporte científico y académico en el ámbito de la salud en relación a la nutrición infantil, y la promoción de nuevas líneas de investigación dirigidas al desarrollo y comercialización de nuevos productos. En cuanto a formación, se contempla la organización de cursos sobre salud y nutrición infantil para profesionales del sector de la salud, así como la participación en actividades docentes de grado y posgrado. Además, se organizarán eventos y jornadas de difusión a grupos de interés dentro del campo y se creará una revista científica sobre salud y nutrición infantil para distribuir en farmacias y ambientes pediátricos.

 

1. S. M. y. cols., «Epidemiología de la historia de alergia a proteínas de la leche de vaca en niños mayores de un año de edad y su tolerancia,» Revista Pediatría de Atención Primaria, vol. XIII, nº 52, pp. 543-541, 2011.



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