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Viernes 15 de diciembre de 2017
12/01/2016
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Etiquetado de alimentos: novedades que pasan inadvertidas

 

La información nutricional ha dejado de ser voluntaria y ha subido de categoría. Desde diciembre, el Reglamento 1169/2011 obliga a incluirla en todos los productos alimenticios, incluidos aquellos que producen empresas de catering y los comercializados a distancia.

La información nutricional, sin embargo, no es el único aspecto del etiquetado que ha cambiado recientemente. La nueva reglamentación lleva incorporando novedades desde hace poco más de un año, con el fin de lograr un etiquetado más claro. Algunas de ellas tienen que ver con el tamaño de la letra, la procedencia de la materia prima y la introducción de la información sobre alérgenos en la lista de ingredientes.

La introducción de estas modificaciones ha llevado a HISPACOOP (la Confederación Española de Cooperativas de Consumidores y Usuarios a la que pertenece EROSKI) a estudiar el comportamiento de los consumidores con respecto a la información alimentaria que se le facilita a través de los alimentos. El objetivo era saber el nivel de conocimiento de los cambios realizados en la normativa aplicable a todos los alimentos destinados al consumidor (basada en el Reglamento (UE) nº 1169/2011, del Parlamento Europeo y el Consejo, del 25 de octubre de 2011, sobre información alimentaria facilitada al consumidor).

Así, el “Estudio del comportamiento del consumidor sobre la información alimentaria” recoge los resultados de un total de 1.511 entrevistas a responsables de compras del hogar en España, realizadas entre octubre y noviembre de 2015. De ellas, 1.000 fueron telefónicas y 511 se obtuvieron, en formato online, a través de la plataforma web de EROSKI CONSUMER (www.consumer.es). La muestra total se distribuyó por sexo, edad (mayores de 16 años), hábitat y comunidad autónoma (las 17 y las 2 ciudades autónomas).

Las novedades

En el momento de la encuesta, el 63% de los responsables de compra encuestados y que habitualmente se fijan en el etiquetado de los alimentos, no ha notado cambios en este canal de información en los últimos 6 meses.

Quienes sí lo hicieron (un 36%) identifican varias modificaciones: en los ingredientes que causan alergias o intolerancias (un 17% lo ha percibido) y en la claridad de la información nutricional y el origen de vegetal de los aceites y grasas vegetales (un 10%, respectivamente). También se destacan otros en menor medida: que los datos nutricionales están agrupados y se visualizan más fácilmente, que la información obligatoria está disponible y es accesible, que la palabra “sodio” se ha sustituido por la de “sal” y que ahora se comunica cuál es el país de origen o lugar de procedencia del producto o del ingrediente primario.

 

Sobre la información nutricional

Uno de los cambios más importantes de la nueva normativa se refiere a la obligatoriedad de la información nutricional. En la encuesta, un 72% de los responsables de compra confirmó que se fijaba en ella.

Y ¿qué datos consideran los más relevantes? Un 32% se decantó por los relacionados con las grasas saturadas, otro 23% por el valor energético (las calorías), el 15% por las grasas trans y el 11% por los azúcares. En menor medida, se mencionan también otros elementos como la sal (o el sodio), las grasas monoinsaturadas o poliinsaturadas, vitaminas, proteínas, otros hidratos de carbono como los polialcoholes o el almidón, fibra alimentaria, los minerales y otros.

La normativa europea obliga, además, a expresar toda esta información nutricional en 100 gramos o 100 miligramos. Dos de cada tres encuestados considera que mediante esta fórmula se ayuda a entender la información. Entre quienes opinan lo contrario, se encuentran en mayor medida los mayores de 65 años. Asimismo, la información nutricional también puede venir expresada en porcentajes de ingesta de referencia (IR), ya sea por 100 gramos o 100 miligramos o por proporción o unidad de consumo. La mitad de los encuestados que leen la información nutricional se fijan en estas proporciones (de nuevo son los mayores de 65 años quienes lo hacen en menor medida).

Sobre el origen

Con el nuevo reglamento, se amplía la obligatoriedad de incluir en el etiquetado el país de origen o lugar de procedencia del producto alimenticio o del ingrediente principal, en los casos en los que se puede inducir a engaño al consumidor. En un principio, este dato era obligatorio para la carne fresca de vacuno, las frutas y las verduras, la miel y el aceite de oliva. A partir de abril de 2015, también lo fue para la carne fresca, refrigerada o congelada de cerdo, ovino, caprino y aves de corral.

Un 68% de los responsables de compra se fijan en este dato y, de ellos, casi nueve de cada diez escogen productos producidos en su región o país frente a otros. Los propios encuestados destacan los tipos de alimentos que, a su juicio, deberían llevar este dato en su etiquetado: la carne de vacuno, porcino, caprino y otros (el 90% así lo cree), el pescado (el 84%), las aves de corral y la leche (el 76%, respectivamente), y la miel y la leche utilizada como ingrediente en productos lácteos (en torno al 59%, en ambos grupos de alimentos). Solo un 3% señaló las frutas y las verduras.

Sobre los alérgenos

Otro de los cambios contemplados por la normativa de información alimentaria tiene que ver con la obligatoriedad de informar sobre los ingredientes o sustancias que pueden causar alguna alergia o intolerancia alimentaria.

Nueve de cada diez encuestados responsables de la compra en su hogar afirman que debería indicarse de una manera más clara la existencia de ingredientes que pueden causar alguna alergia o intolerancia. Es más, un 67% de ellos afirmaron saber que en todos los alimentos, tanto los envasados como los que no lo están, es obligatorio informar sobre la existencia de este tipo de ingredientes. No obstante, también merece especial atención el 32% de las personas consultadas, que reconocieron no saberlo.

 

 

¿Ha percibido cambios en el etiquetado de los alimentos en los últimos 6 meses?
En su caso, ¿cuáles?*

 

Proporción

NO

63,6%

Se destaca más los ingredientes que causan alergias o intolerancias

17,1%

Sí, la información nutricional se ve más clara

10,4%

Se indica el origen vegetal de aceites y grasas vegetales

9,8%

Sí, la información nutricional está agrupada y de fácil visualización

8,5%

La información alimentaria del etiquetado se puede leer mejor

7,7%

La información alimentaria obligatoria está disponible y accesible

7,4%

Cambio de la palabra “sodio” por “sal”

6,0%

Informa del país de origen o lugar de procedencia del producto o ingrediente primario

5,8%

Fecha de congelación y descongelación

2,8%

Otros

6,8%

NS/NC

1,6%

*FUENTE: HISPACOOP. Estudio del comportamiento del consumidor sobre la información alimentaria. 2015. La muestra total son 1.263 casos que leen el etiquetado.

 



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