La cadena de supermercados estadounidense emprende una nueva política buscando impulsar sus ventas en el mercado estadounidense, pidiendo a los fabricantes que recorten sus precios para adaptarse a las tendencias cambiantes del mercado
La compañía estadounidense Walmart, el mayor retailer del mundo por facturación, está aumentando su presión sobre sus proveedores para recortar el coste de sus productos, en una estrategia por recuperar una posición de liderazgo entre los compradores que buscan precios más baratos e impulsar sus ventas dentro del mercado norteamericano. Desde el final de la recesión, la empresa había ido perdiendo cuota de mercado en EEUU, a expensas de otras compañías como Kroger o Costco, según datos de la consultora Kantar Retail.
Tras anunciar subidas de sueldo para sus empleados en Estados Unidos, la nueva gerencia del gigante americano pide a sus proveedores que eliminen las inversiones en marketing y reduzcan el precio final. “Está probado que es un modelo de negocios que funciona. Creemos que apostar al precio es una inversión inteligente”, destacó Doug McMillion, nuevo presidente ejecutivo de la compañía. Esta nueva política está creando tensiones con algunos de sus fabricantes, para los que supone una pérdida de control sobre la promoción de sus productos dentro de los establecimientos de la cadena. Hasta el momento, la cadena aclara que estas especificaciones son específicas para sus proveedores en Estados Unidos y no hizo referencia a otros mercados. Los acuerdos financieros entre proveedores y cadenas minoristas incluyen, además de la política de volúmenes y precios al por mayor, aspectos como tarifas por asignación de espacio o fondos para descuentos promocionales y marketing compartido, éste último particularmente importante para los fabricantes de bienes de consumo de marca.
Estas nuevas políticas se enmarcan en el cambio de tendencia de la división estadounidense de Walmart, tras dos trimestres consecutivos de resultados positivos. Fabricantes como Sauer o Procter&Gamble ya han experimentado la presión del retailer americano para conseguir precios más competitivos.

