La cadena de restauración considera un "hecho aislado" el suceso acontecido el pasado jueves en su establecimiento madrileño de Pueblo Nuevo y anuncia que ya ha iniciado un proceso de investigación interna para detectar el origen del suceso, que achacan a un error humano.
La cadena de restauración confirmó el pasado viernes que había cerrado y precintado su establecimiento de Pueblo Nuevo, en Madrid, después de que un vídeo difundido en las redes sociales hiciera saltar la polémica. Para la compañía, se trata de “un hecho aislado, que está siendo investigado internamente para detectar el origen”.
Según las últimas informaciones facilitadas desde la firma de restauración, el suceso acontecido el pasado jueves, 8 de diciembre, en el establecimiento situado en el número 379 de la calle Alcalá de la capital madrileña, “tuvo lugar debido a un error humano, ya que se rompió el protocolo de salud alimentaria. El proceso de investigación interna ha detectado que aquella noche se dejaron las luces encendidas, el producto expuesto en vitrina y la puerta semiabierta”, afirma la empresa en un comunicado de prensa.
Desde la cadena, se muestran “consternados” por lo sucedido y anuncian anuncia que ha abierto un proceso de investigación interna para aclarar este incidente, aunque confirma que “el protocolo de seguridad alimentaria se ha cumplido estrictamente en el establecimiento, según la normativa.
Según la firma, la última inspección de plagas realizada en el local tuvo lugar el pasado 26 de octubre, sin incidentes reseñable.
Además, Granier ha decidio realizar una intervención inmediata para la renovación completa del mismo, de forma preventiva.


