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El regadío español afronta su futuro inmediato bajo la presión de las nuevas tarifas eléctricas

En España, la agricultura de regadío consume dos tercios de la demanda total de agua. Y las cuatro comunidades autónomas con más superficie regada son, en este orden y según el Ministerio de Agricultura, Andalucía (28,92% del regadío toral nacional), Castilla La Mancha (14,83%), Castilla y León (12,16%) y Aragón (10,92%). Seguidas de cerca por la Comunidad Valenciana, Extremadura, Cataluña y la Región de Murcia, que representan el 26,88% de la superficie total de los regadíos españoles.

La escasez de agua y producir más con menos recursos hídricos, supone uno de los desafíos a los que se enfrenta actualmente la agricultura de regadío en nuestro país. Que se ha visto forzada en las últimas décadas a implantar sistemas más eficientes alineados con las políticas de riego agrario orientadas a lograr una producción de recursos más sostenible.

Tanto es así, que en España los sistemas de riego alternativos han experimentado un notable crecimiento desde el año 2000 a esta parte, siendo el riego localizado y el riego por goteo los más implantados a la hora de atender la sed en cultivos como el tomate, el pimiento, la sandía, el melón, ajos y cebollas, brócoli o espárragos.

Antes del año 2000 se regaban por goteo en España 568.588 ha (17% del total regado), mientras que en 2015 se regaban 1.792.911 ha (49,3%); es decir, 1.225.000 hectáreas más. Según los últimos datos correspondientes a la encuesta sobre superficies del año 2019, el riego por goteo ya supera el 53% del total de los regadíos españoles. Una tendencia al alza espoleada, por un lado, por la escasez de agua y el estrés de los acuíferos en todo el planeta devenidos del cambio climático y el aumento de las temperaturas, que provoca más evapotranspiración y más sed en las plantas. Por otro, la exigencia de gobiernos e instituciones de rentabilizar la agricultura, especialmente el regadío, con menos frecuencia y cantidad de riego.

 

La pesadilla de las nuevas tarifas eléctricas en el regadío

Corren tiempos inciertos y exigentes desde el punto de vista económico para las comunidades de regantes y los cultivos de regadío en nuestro país. Y en algunas cuencas como la del Guadalquivir, según apuntaban desde su Confederación Hidrográfica recientemente, “no cabe ni una hectárea más de riego”.

Además de una diversificación más eficiente de los sistemas de riego a corto, medio y largo plazo, el regadío español se enfrenta a la inminente subida de las tarifas eléctricas para regantes a partir del próximo 1 de junio.

Según comunicaba recientemente la Asociación de Jóvenes Agricultores (ASAJA), los cambios eléctricos que el Ministerio de Transición Ecológica tiene previsto introducir en el regadío español a partir de esa fecha incorporan nuevos tramos horarios dependiendo del día, mes y zona, incrementando los periodos más caros y reduciendo los más baratos justo en los momentos en que el riego es más necesario para los cultivos.

De otro lado, también según ASAJA, los tramos horarios menos caros serán más breves y harán prácticamente imposible que el agricultor pueda agrupar sus riegos en los periodos más baratos y planificar un manejo óptimo de su explotación.

Los agricultores, como apuntaban hace días desde la asociación, “han reclamado desde hace tiempo -con el apoyo de algunos grupos parlamentarios- medidas como la «doble tarifa» de riego con diferentes potencias según los períodos de uso, con el objetivo de que bajen los gastos energéticos.

 

Modernización y nuevas tecnologías para optimizar el regadío

Con este runrún de fondo, las empresas AgroTech trabajan incansablemente para proporcionar a los agricultores nuevas metodologías de riego eficiente basadas en agricultura y riego de precisión que, de alguna manera, ayuden a soportar la presión económica sobre el regadío en el futuro inmediato.

El dilema de aquí en adelante, como subrayaba recientemente Luis Planas, Ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, “no está entre regadío no o regadío sí, sino en regadío sostenible sí o sí”, habida cuenta de que España “es la primera superficie regada de la UE, y el país del mundo con mayor superficie en riego localizado”.

En SatAgro, como ha avanzado recientemente Krzysztof Stopa, su CTO, “la solución que actualmente estamos desarrollando busca permitir a los agricultores aplicar la dosis exacta y necesaria de agua para cada zona o sección de un campo de regadío en base a, entre otros factores, la condición y tipo actual del cultivo, la orografía del terreno y su capacidad de retención de agua, así como además datos meteorológicos como precipitaciones, temperatura, viento, humedad o radiación solar”.

Asimismo, según Stopa, para lograr esta sostenibilidad y rentabilidad del regadío a corto, medio y largo plazo en nuestro país “se debe fomentar la modernización de la infraestructura de regadío aplicando los paradigmas de la Agricultura 4.0, integrando actuadores, sensores y sistemas de toma de decisión en base a los datos obtenidos y a la información proporcionada sobre cada campo procedente de diferentes fuentes como observaciones por satélite, escaneo electromagnético o análisis del suelo, así como datos meteorológicos provenientes de dispositivos IoT”.