Con la llegada del verano, los pies salen por fin de su “hibernación” tras meses escondidos en botas, deportivas y zapatos cerrados. Es el momento de las sandalias, las chanclas y los diseños abiertos que dejan el pie al descubierto y lo convierten en protagonista absoluto de los looks estivales. Pero este esperado cambio de calzado también trae consigo uno de los problemas más habituales de la temporada: las rozaduras.
Después de pasar tanto tiempo protegidos y cubiertos, la piel de los pies se vuelve mucho más sensible y menos acostumbrada al roce directo. Por eso, durante las primeras semanas de calor, es mucho más fácil que aparezcan pequeñas heridas, ampollas o irritaciones al estrenar sandalias o caminar durante horas con zapatos abiertos. El pie tiene una mayor libertad de movimiento y ciertas zonas, como los talones o los dedos, sufren una fricción constante con el calzado.
Las rozaduras no son otra cosa que lesiones producidas por el roce continuado de la piel con el zapato y están muy relacionadas con las altas temperaturas. En verano tendemos a elegir un calzado más ligero y abierto, algo que favorece no solo la aparición de heridas, sino también de callos y ampollas. Además, el calor y el exceso de sudoración se convierten en los grandes enemigos de unos pies bonitos y cuidados, ya que la humedad aumenta la sensibilidad de la piel y multiplica las molestias.
Y, aunque unas sandalias pueden elevar cualquier estilismo veraniego, también pueden convertir un paseo por la ciudad o una ruta al aire libre en una auténtica pesadilla si los pies no están preparados. Por eso, al igual que cuidamos la piel del rostro antes de exponernos al sol, preparar los pies para el cambio de temporada se ha convertido en un gesto beauty imprescindible. Mantenerlos hidratados, libres de durezas y bien cuidados es la clave para lucir sandalias cómodamente y presumir de pies perfectos durante todo el verano.
Para solventar estos problemas Vicente Calduch, CEO de Laboratorios Calduch (y quinta generación de los Laboratorios Calduch, creadores del bálsamo Dermo-Suavina), nos da 6 consejos para lucir unos pies sanos y cuidados durante estos meses:
1- No estrenes sandalias “a lo grande”
Uno de los errores más frecuentes al comienzo del verano es pasar de golpe del zapato cerrado a la sandalia durante jornadas enteras. Después de meses cubiertos, los pies están más sensibles y la piel necesita un pequeño periodo de adaptación. Mi recomendación como farmacéutico es “entrenar” el pie poco a poco: utiliza las sandalias primero en trayectos cortos y alternándolas con un calzado cómodo y transpirable. Si además vas a caminar mucho o hacer deporte, apuesta por zapatillas ligeras con tejidos que permitan la ventilación y calcetines técnicos que reduzcan la humedad. El exceso de sudor y la hinchazón provocada por el calor aumentan la fricción y facilitan la aparición de heridas y ampollas.
2- Crea una barrera invisible antes de que aparezca la rozadura
La prevención siempre funciona mejor que tratar la herida cuando ya ha salido. Los bálsamos con textura untuosa, como el Bálsamo Original de Dermo-Suavina, ayudan a crear una película protectora que reduce el roce continuo del calzado sobre la piel. Un truco poco conocido es aplicarlo no solo en talones o dedos, sino también en las tiras internas de las sandalias que suelen endurecerse con el uso y provocar fricción. Ese pequeño gesto puede marcar la diferencia durante los días de más calor.
3- Las cutículas también necesitan cuidados en verano
En verano prestamos mucha atención al esmalte o la pedicura, pero olvidamos una de las zonas más importantes: las cutículas. Mantenerlas hidratadas ayuda a proteger la uña y evita pequeñas grietas o padrastros que, además de afear el pie, pueden convertirse en puerta de entrada para infecciones. Mi consejo es aplicar una pequeña cantidad de bálsamo cada noche mediante un ligero masaje circular para estimular además la circulación y mejorar el aspecto general del pie.
4- El secreto para las durezas no está solo en limarlas
Muchas personas creen que eliminar una dureza consiste únicamente en utilizar limas agresivas, pero hacerlo en exceso puede sensibilizar todavía más la piel. Para suavizarlas de verdad, lo más eficaz es combinar exfoliación suave con nutrición intensa. Un truco muy efectivo desde farmacia es aplicar una capa generosa de un bálsamo reparador antes de dormir y cubrir los pies con calcetines de algodón durante toda la noche. El efecto oclusivo potencia la hidratación y por la mañana la piel amanece mucho más flexible y confortable.
5- Refrescar los pies también previene lesiones
Cuando el pie se recalienta, aumenta la sudoración y con ella el riesgo de rozaduras. Por eso, además de hidratar, recomiendo incorporar un gesto muy sencillo: pulverizar agua termal o un spray refrescante antes de calzarse y al final del día. Ayuda a descongestionar, reduce la sensación de pesadez y mantiene la piel más confortable. Guardarlo unos minutos en la nevera multiplica además el efecto calmante.
6- Ante cualquier molestia persistente, consulta siempre con profesionales
Las rozaduras, grietas o cambios en las uñas pueden parecer algo menor, pero en ocasiones necesitan tratamiento específico. Acudir al podólogo y dejarse asesorar en la farmacia es fundamental para elegir productos adecuados y evitar complicaciones, especialmente en verano, cuando los pies están mucho más expuestos. Un buen cuidado no solo mejora la estética del pie: también permite disfrutar del verano con comodidad y sin dolor.
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El Bálsamo labial Dermo-Suavina Original, de Laboratorios Calduch, fórmula que data del año 1880, está compuesto por una base grasa y un perfume elaborado con aceites esenciales de plantas y frutas mediterráneas 100% de origen natural, como son la naranja, el limón o la mandarina, junto al mentol. Su agradable aroma cítrico y mentolado aporta un efecto de labios suaves y frescos.
Este bálsamo hidratante único ayuda a reparar, hidratar y proteger los labios y mucosas dañados por un exceso de sequedad provocado por procesos gripales, catarrales o rinitis (y el consiguiente uso continuado de pañuelos). Especialmente indicado para reparar los labios ante el frío, el viento y la sequedad. Libre de conservantes y emulsionantes. Producto testado dermatológicamente.
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