Con la llegada de la primavera y el otoño, muchos hogares se llenan de pelos en el sofá, la ropa y los rincones de casa. La muda estacional es un proceso fisiológico habitual en perros y gatos, pero una caída excesiva, la aparición de calvas o los cambios en la piel pueden ser señales de que existe un problema de fondo. Aprender a distinguir entre una renovación normal del manto y una pérdida de pelo anómala es fundamental para cuidar la salud y el bienestar de nuestras mascotas.
La muda: un proceso natural, pero no igual en todos los animales
Perros y gatos renuevan su pelaje de forma periódica. En muchos animales, los cambios estacionales en las horas de luz influyen en el ciclo de crecimiento y caída del pelo, por lo que la muda puede hacerse especialmente evidente en primavera y otoño. Durante estas semanas es normal encontrar una mayor cantidad de pelo desprendido, ya que el manto se adapta progresivamente a las condiciones ambientales.
Sin embargo, no todos los animales mudan de la misma manera. Las razas con doble capa de pelo, como el pastor alemán o el husky, pueden experimentar mudas especialmente intensas. También ocurre algo similar en algunos gatos de pelo largo y con abundante subpelo.
Por otra parte, los perros y gatos que viven principalmente en interiores, expuestos de forma constante a la calefacción, el aire acondicionado y la luz artificial, pueden presentar una renovación del pelo más continua a lo largo del año. Por eso, la cantidad de pelo que pierde un animal no debe valorarse únicamente por sí sola, sino teniendo en cuenta su tipo de manto, la época del año y, sobre todo, el estado de su piel.
El cepillado, el gran aliado durante la época de muda
Cuando el pelo empieza a aparecer por toda la casa, aumentar la frecuencia del cepillado es una de las medidas más útiles. Retirar el pelo muerto ayuda a mantener el manto libre de acumulaciones y nudos, y permite, además, revisar la piel y detectar posibles cambios.
En el caso de los gatos, el cepillado cobra una importancia adicional. Al acicalarse, pueden ingerir pelo suelto, por lo que mantener el manto correctamente cepillado puede ayudar a reducir la cantidad de pelo que ingieren durante su aseo.
Eso sí, no existe un cepillo universal. Las herramientas deben adaptarse al tipo de pelo y a las necesidades de cada animal. Los mantos largos o con abundante subpelo pueden requerir peines y cepillos específicos, mientras que en animales de pelo corto pueden resultar suficientes opciones más suaves, como cepillos de cerdas o manoplas. Utilizar una herramienta demasiado agresiva o cepillar con excesiva intensidad puede irritar la piel.
¿Cuándo la caída del pelo deja de ser normal?
La muda fisiológica no debería provocar lesiones visibles en la piel ni grandes zonas sin pelo. Conviene consultar con el veterinario cuando la pérdida es localizada o aparecen calvas, especialmente si la caída se acompaña de otros signos como:
- Picor intenso o lamido excesivo.
- Enrojecimiento o inflamación de la piel.
- Descamación, costras o heridas.
- Cambios en la piel.
Por este motivo, ante una pérdida de pelo persistente o claramente anormal, no conviene limitarse a cambiar de champú o aplicar un tratamiento cosmético. El diagnóstico veterinario es importante para identificar la causa y establecer el tratamiento adecuado.
El estado del manto también habla de la salud del animal
El pelo no es solo una cuestión estética. Un manto sano suele depender de múltiples factores: genética, alimentación, estado de la piel, cuidados, presencia o ausencia de enfermedades y condiciones ambientales.
Una dieta completa y equilibrada, adaptada a las necesidades de cada perro o gato, aporta los nutrientes necesarios para mantener la piel y el pelo en buenas condiciones. Las proteínas y los ácidos grasos esenciales desempeñan un papel importante en la estructura y función de la piel, aunque no es recomendable recurrir a suplementos por cuenta propia sin valorar previamente si el animal realmente los necesita.
También es importante evitar una idea muy extendida: más baños no significa necesariamente un pelo más sano. La frecuencia de baño debe adaptarse a cada animal, su estilo de vida y las características de su piel y manto. Además, los productos destinados a personas no deberían utilizarse como sustitutos de productos formulados específicamente para mascotas.
El cuidado del pelaje, clave para un manto fuerte
Más allá del cepillado, una buena rutina de higiene contribuye a mantener el pelo sano y a minimizar la caída asociada a un manto debilitado. Los baños con productos suaves y nutritivos ayudan a mantener la piel equilibrada y el pelo en buenas condiciones, siempre respetando la frecuencia adecuada para cada animal y evitando así resecar la piel. En épocas de muda intensa, un tratamiento reforzante como la mascarilla Bio Protein de PSH, formulada con proteínas que nutren y aportan resistencia al pelo, puede ser un buen complemento para conseguir un manto más fuerte y con mejor aspecto.
A ello se suma la importancia de la alimentación. Una dieta equilibrada, rica en ácidos grasos esenciales omega-3 y omega-6, proteínas de calidad y vitaminas, contribuye a mantener un pelaje más brillante y resistente. La correcta hidratación y un entorno tranquilo, con el menor número posible de fuentes de estrés, completan unos cuidados que empiezan desde dentro.
Con constancia, cepillado, una buena higiene y los productos adecuados, la caída del pelo deja de percibirse como un problema para entenderse, en muchos casos, como lo que realmente es: una parte natural del ciclo de renovación del pelaje. Prestar atención a los cambios no solo ayuda a mantener el hogar más limpio, sino también a detectar a tiempo posibles alteraciones en la salud de nuestro compañero.
Bio Protein Mask 300 ml: 14 €: un complemento para el cuidado del manto
Como complemento a la rutina de higiene, Bio Protein Mask de PSH es una mascarilla sin aclarado indicada para perros y apta para todo tipo de mantos. Está formulada para hidratar, fortalecer y suavizar el pelo, ayudando a que resulte más manejable y facilitando el cepillado.
Modo de empleo: se aplica después del lavado mediante un suave masaje con las yemas de los dedos en el sentido del pelo y no necesita aclarado.


