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Silvia Oliete nos descubre las 5 pautas para cuidar de nuestra piel correctamente tras el verano. Tras los


Tras los excesos del verano —sol, cloro, sal y sudor—, la piel exige una reparación profunda. Para que de las vacaciones solo queden bonitos recuerdos, Silvia Oliete nos revela las cinco pautas imprescindibles para cuidar la piel tras el verano. Mediante una limpieza ultrasuave, hidratación intensiva, exfoliación química y el uso gradual de activos transformadores, es posible restaurar la
barrera cutánea, combatir el fotoenvejecimiento y prolongar el resplandor estival.

Silvia Oliete, directora y fundadora de Blauceldona.

LIMPIEZA SUAVE
La radiación solar debilita la capa lipídica natural de la piel y engrosa la capa córnea. Por ello, los jabones tradicionales con sulfatos o pH alcalino barren los escasos lípidos restantes, dejando la epidermis desprotegida, tirante y vulnerable a las bacterias. Además, durante las semanas de calor, la dermis produce más sebo para defenderse de la deshidratación; si se limpia en exceso con fórmulas desecantes, la piel activará un mecanismo de defensa que generará aún más grasa, desencadenando el temido acné postvacacional.

Tras el estío, los poros se encuentran saturados por la amalgama de sudor, células muertas y filtros solares resistentes al agua. Para combatirlo, se requiere un limpiador suave —como una crema o espuma suave— que disuelva estas impurezas por afinidad, sin necesidad de frotar ni agredir el tejido. Esta higiene respetuosa libera los poros obstruidos sin inflamar la piel, un paso fundamental para que los tratamientos reparadores e hidratantes actúen con máxima eficacia y reparen el fotoenvejecimiento. Por lo tanto, la limpieza de la piel de rostro y cuerpo, debe ser muy suave, idealmente hasta que el bronceado se haya desvanecido.

HIDRATACIÓN PROFUNDA Y REPARACIÓN DE LA BARRERA
La hidratación profunda y la restauración de la barrera cutánea constituyen el pilar fundamental para recuperar la salud de la piel tras el periodo estival. Durante las vacaciones, el sol, el viento y el calor evaporan el agua de las capas internas, dejando el tejido deshidratado y sin elasticidad. Al mismo tiempo, el cloro de las piscinas y la sal marina disuelven los lípidos de la epidermis, dando paso a un rostro sensible, descamado y expuesto a irritaciones donde la falta de agua acentúa las líneas de expresión causadas por el fotoenvejecimiento, y promueve la formación de manchas.

Para revertir este daño en el rostro, el secreto radica en aplicar un sérum de ácido hialurónico de varios pesos moleculares sobre la piel ligeramente húmeda, sellando dicha humedad con cremas enriquecidas con ceramidas, niacinamida y ácidos grasos, activos que actúan como el cemento intercelular. Por su parte, la piel corporal —más gruesa y propensa a la descamación en piernas, brazos y escote— exige un ritual estratégico: extender bálsamos con urea, manteca de karité o aceites de almendras justo al salir de la ducha. Este gesto atrapa la humedad y potencia la absorción, prestando especial atención a zonas críticas como codos y talones para erradicar por completo la deshidratación postvacacional.

EXFOLIACIÓN QUÍMICA CONTROLADA
La exfoliación química controlada se posiciona como el tercer paso indispensable para renovar el tejido tras el periodo estival. Durante los meses de calor, la piel activa un mecanismo de defensa que engrosa su capa más externa, dando lugar a un aspecto opaco, áspero y desvitalizado. Para revertir este proceso, la exfoliación química y/o enzimática se convierte en la gran aliada, ya que desprende las células muertas acumuladas y libera los poros saturados por los filtros solares sin la agresión ni la fricción que provocan los tradicionales gránulos físicos.
En el rostro, la clave reside en el uso nocturno y progresivo de alfahidroxiácidos (AHA), como el ácido glicólico para aportar una luminosidad inmediata, o el ácido láctico si se busca una acción más suave e hidratante. Por su parte, la renovación corporal requiere fórmulas específicas en formato loción o gel enriquecidas con ácido salicílico (BHA) o gluconolactona. Su aplicación en zonas propensas a la aspereza, como brazos, piernas y espalda, promueve un recambio celular homogéneo que no solo unifica el tono y difumina las manchas solares, sino que deja la epidermis perfectamente receptiva para absorber los tratamientos posteriores.

REINCORPORACIÓN GRADUAL DE ACTIVOS

La reincorporación gradual de activos en las rutinas de cuidado diario es el cuarto eslabón fundamental para combatir el fotoenvejecimiento sin comprometer la integridad cutánea. Tras el verano, la piel se encuentra en un estado de vulnerabilidad y deshidratación que desaconseja el uso inmediato y diario de ingredientes potentes. Reintroducirlos de forma progresiva es crucial para evitar reacciones adversas en una piel que, por el momento, solo debe ser mimada buscando su reparación y rehidratación. Para ejecutar esta transición de manera correcta en el rostro, podemos continuar con nuestros sérums y cremas de vitamina C; si durante el verano nos ayudaron a minimizar la acción negativa de los radicales libres, ahora seguirán enfocadas en luchar contra la degradación del colágeno, regular la melanogénesis para prevenir manchas y lograr que la pérdida del bronceado sea progresiva y
luminosa. Una vez que este se haya difuminado, será el momento ideal para empezar a reintroducir en nuestras rutinas aquellos principios activos de acción profunda.

PROTECCIÓN SOLAR. SÍ, MÁS PROTECCIÓN SOLAR.
El quinto y último paso —pero quizás el más determinante— es mantener la protección solar como un hábito obligatorio durante todo el año. Existe el error común de guardar el fotoprotector al terminar las vacaciones; sin embargo, la radiación ultravioleta A (UVA), responsable directa del envejecimiento prematuro y de la activación de la melanina, incide con la misma intensidad en otoño e invierno, atravesando nubes y cristales por igual. Además, tras haber sometido la piel a procesos de renovación celular con ácidos y retinol, el nuevo tejido expuesto es sumamente vulnerable, por lo que prescindir del filtro solar anularía por completo los beneficios de los pasos anteriores. Para el rostro, la aplicación correcta exige un fotoprotector de amplio espectro (SPF 50) que se adapte perfectamente al tipo de piel, extendiendo la cantidad equivalente a dos dedos e incluyéndolo rigurosamente como el último paso de la rutina matutina. Este escudo urbano debe replicarse también en las zonas corporales expuestas que más sufren el fotoenvejecimiento silencioso, prestando especial atención al cuello, el escote y el dorso de las manos. Solo mediante esta constancia diaria se logrará blindar la salud cutánea, evitar el oscurecimiento de las manchas veraniegas y preservar un rostro joven, sano y unificado los 365 días del año.

REPARAR EN CABINA – SO TOTAL RITUAL
Para potenciar los cuidados en casa y acelerar la recuperación cutánea, SO TOTAL RITUAL se posiciona como el protocolo facial y corporal idóneo para resetear la piel tras el periodo estival. Este tratamiento de acción global equilibra, limpia, renueva, hidrata y nutre el tejido en profundidad, logrando activar los sistemas endógenos de renovación celular, reactivar la colagenogénesis y unificar e iluminar el tono. Al fusionar la cura del rostro y del cuerpo en una sola sesión, resulta la solución ideal para todo tipo de pieles y edades, estando particularmente indicado para aquellas que regresan de las vacaciones opacas, desequilibradas o faltas de vitalidad.Más allá de sus extraordinarios resultados, este protocolo de autor trabaja minuciosamente la sensorialidad a través de los delicados aromas de la línea cosmética SO Silvia Oliete. Los tiempos pausados y las maniobras precisas de la especialista sumergen en una experiencia profundamente relajante que reduce de inmediato los niveles de estrés.

Este bienestar es clave, ya que frena la secreción de hormonas asociadas a la tensión que merman y desequilibran los mecanismos naturales de reparación, reacción y juventud de la epidermis. Un auténtico viaje de evasión que restaura la salud cutánea de la cabeza a los pies y prolonga el resplandor de las vacaciones. Pvp: 150€, 90 minutos duración del tratamiento.

“I am the cleanser” y “I am the body cream”, dos productos imprescindibles para cuidar la piel tras el verano…

I AM THE CLEANSER Esta lujosa crema limpiadora de textura rica se funde con la piel para eliminar eficazmente impurezas, maquillaje y fotoprotección, actuando como un verdadero regalo botánico que nutre, calma y fortalece los tejidos sin restar hidratación. Su fórmula magistral combina triglicéridos no oclusivos, aceites de manzana alpina y albaricoque, karité, glicerina vegetal, ginseng, aloe vera y extracto de higo chumbo; un potente cóctel que frena el envejecimiento, estimula el colágeno, reduce rojeces y evita la pérdida de agua transepidérmica. Para un resultado óptimo, se aplica sobre el rostro seco mediante masajes circulares y ascendentes desde el escote, retirándose con suaves barridos con su lingette de microfibra humedecida en agua templada. Pvp: 59€

I AM THE BODY CREAM una lujosa crema corporal indispensable para recuperar y mantener la firmeza y salud de la piel, combinando una textura rica y fundente con la precisión y resultados propios de un tratamiento facial. Su avanzada fórmula magistral funciona como una inyección reafirmante y revitalizante instantánea gracias a la acción sinérgica de Acti-Gym® —un
activo que imita el efecto del ejercicio aeróbico para reposicionar la arquitectura dérmica—, un potente Complejo de Vitamina C, colágeno, elastina, silicio orgánico y ácido hialurónico, que retienen el agua y estimulan la firmeza endógena. Enriquecida además con té verde antioxidante y alantoína calmante, este producto de excepción para todas las edades y tipos de piel combate el fotoenvejecimiento postvacacional, neutraliza los radicales libres y devuelve de forma duradera la elasticidad, energía y jugosidad al cuerpo desde la primera aplicación. Pvp: 99€

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